AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS!!!

Dic 22, 2005 | Noticias


AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS!!!

José Manuel Peláez Garrido

Actualizada: 22/12/2005

Es de reflexión general que el hombre nace, vive y se desarrolla en sociedad. Que tal premisa no tiene otro significado más que existir no sólo para sí sino para el conjunto de la comunidad que lo sostiene. Sin embargo, la realidad dista en absoluto de que tal axioma sea cierto.

 El hombre cree y aduce en su modus vivendi –por ello lo de su conducta errónea- que el placer solamente descansa en los impulsos de ‘sus’ bajos deseos y, no –al menos en una educación primaria familiar y convencional fundada, en lo posible, en la palabra de Dios. Y ello tiene mucho que ver en el sistema de vida que direccionará para su futuro, tanto en sus aciertos o errores posteriores. Sociólogos; Psicólogos; Pastores; Sacerdotes; Educadores y especialidades afines sostienen que la incoherencia; la mentira; la falta de límites y prejuicios del hombre del nuevo siglo, son la mayor causante del deterioro que la vida humana sufre en el planeta.

Es primario - entonces - entender el significado etimológico del vocablo placer para poder avanzar, y más aún, dar un vistazo de lo que los antiguos denominaron el Hedonismo:

 

Placer: m. Contento del ánimo.

 

2  Sensación agradable.

 

3  Diversión, entretenimiento; lo que causa placer.

 

4  Voluntad, consentimiento, beneplácito: a ~, con todo gusto, sin impedimento.

 

SIN. 1 y 2 Goce.

 

 

Hedonismo (en griego, hedone, 'placer'), en la filosofía occidental, se aplica este término para referirse a la doctrina según la cual el placer es el único o el principal bien de la vida, y su búsqueda el fin ideal de la conducta.

 

Se formularon dos importantes teorías hedonistas en la antigua Grecia. Los cirenaicos, o hedonismo egoísta, abrazaban una doctrina en que la satisfacción de los deseos personales inmediatos, sin tener en cuenta a otras personas, se consideraba el supremo fin de la existencia.

 

El conocimiento, de acuerdo con los cirenaicos, pertenece a las efímeras sensaciones del momento, y por lo tanto es inútil formular un sistema de valores morales donde la conveniencia de los placeres presentes es sopesada frente al dolor que pueden causar en el futuro. De forma diferente al hedonismo egoísta, los epicúreos, o hedonistas racionales, sostenían que el placer verdadero es alcanzable tan sólo por la razón. Hacían hincapié en las virtudes del dominio de sí mismo y de la prudencia.

 

En resumidas cuentas, Aristipo entendía, como la gran mayoría de hoy, (aunque sostengan lo contrario) que el placer podría ser cualquier cosa que causara felicidad en uno, disculpándose a renglón seguido con aquello de la moral, el freno por si mismo, etc. Lógica incongruencia, por que la felicidad que otorga el placer, para ser tal no debe derivar de desenfrenos personales sino de una educación sistematizada que implique una buena sociedad (de socios) de libertades individuales.

 

Cuando el hombre busca el placer sin importarle a quien o a quienes puede herir con su conducta, está inmerso en un tirano acto individual de subsistencia. Por lo tanto, todo aquello que sostenga y/ o edifique será nocivo para la salud de los que intervengan como de lo que serán receptores de sus obras. El placer o felicidad, radica en la alimentación que puede otorgar un lineamiento sano que no sustente privilegios egoístas. Cuando Jesús dijo... “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, TODO y lo UNICO que quiso decir, fue: O estás conmigo o no. Iluso el que creyó otra cosa o entendió que significaba poner una moneda en cada fuente.

 

 





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