Alfonso Arbaiza, presidente de Fundetec - Noticias.com

Ene 1, 2010 | Noticias


Roser Vilar.- ¿Las entidades de gestión de derechos de autor van a enriquecerse con el nuevo canon digital?

Alfonso Arbaiza.- Desde el punto de vista de tecnología es un tema complicado, porque alguien tiene que ganar dinero. Lo que está claro es que, se enriquezcan unos u otros, es el consumidor el que se empobrece. El consumidor acaba pagando por las canciones, las copie o no las copie.

R.V.- ¿La industria se verá afectada con la nueva regulación?

Alfonso Arbaiza.-  Lo que se ha demostrado con el tiempo es que este tipo de políticas no son las adecuadas para promover la industria. Hoy en día, los cines de Madrid están cerrando. No es un problema tan simple como que el espectador no quiera ver las películas, porque las está comprando en los centros comerciales. El problema es ¿qué está dispuesto a pagar el consumidor por una canción o por una película? Se está demostrando que en la mayoría de las actuaciones en este tema en otros países, la política no va por el grabar en los dispositivos o imponer unas tasas que perjudican al consumidor. No es demasiado justo, porque si yo me compro mis cd’s de música y no me la bajo de Internet porque soy una persona legal, al final acabo pagando la música que se bajan los demás.

Somos el tercer país de Europa la banda ancha más cara

R.V.- El Gobierno español ha anunciado que exigirá a las compañías de Internet que garanticen el 80% de velocidad de banda ancha que prometen a los clientes. ¿Por qué se ha permitido hasta ahora que no cumplan con la velocidad contratada?

Alfonso Arbaiza.- No pienso que se haya permitido, sino que la banda ancha ha crecido espectacularmente en nuestro país en los últimos años gracias al impulso de programas como Avanza y ha habido un cierto descontrol, en el sentido que se ha buscado más la penetración de la banda ancha que la calidad de la misma. Creo que ahora tenemos que mejorar en España dos cosas importantes, por un lado seguir mejorando la penetración y empezar a mejorar la calidad. Somos el tercer país de Europa la banda ancha más cara y también somos uno de los países con conexión a Internet más lenta. También somos de los países que tienen más penetración de banda ancha, lo que pasa es que no es de calidad y sigue siendo cara.

R.V.- ¿Es correcto que un Gobierno se interese más en la penetración de la banda ancha antes que en su calidad?

Alfonso Arbaiza.- Yo creo que es un problema de los servicios adheridos de la banda ancha. Esto es como las infraestructuras de las carreteras. Si a los ciudadanos les ponemos carreteras, ¿qué es preferible, tener una autopista espectacular Madrid-Barcelona, o tener muchas carreteras a los largo del territorio nacional? Un ciudadano que se compre un ordenador, prefiere disponer de una calidad de banda ancha razonable y poderse conectar en cualquier lugar. Hay que mezclar la calidad con la cantidad. En estos momentos, las carreteras ya se han montado y lo que se necesita es ampliar los carriles.

No es necesario que cada pyme y cada español tengan una página web

R.V.-  España ha llegado a un millón de dominios “.es”. El ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, ha asegurado que la próxima meta es lograr los dos millones de dominios durante los próximos dos años. ¿Es una meta posible?

Alfonso Arbaiza.- Imposible no hay nada, lo que sí que está claro es que pasar de un millón a dos millones de dominios es un reto muy ambicioso. El coste por tener un dominio se ha abaratado mucho y, hoy en día, hay muchas subvenciones para que todo el mundo que quiera pueda tener un dominio de una manera ágil y barata. Ahora bien, hay que pararse a pensar si es necesario que todo el mundo tenga un dominio. No es necesario que cada pyme y cada español tengan una página web.

R.V.- ¿España es un país tecnológicamente avanzado?

Alfonso Arbaiza.- Los datos dicen que España está avanzando mucho en la sociedad de la información y que en los últimos cinco años ha dado unos pasos de gigante, pero es verdad que si nos comparamos con el resto de los países, también están avanzando a mucha velocidad. Por ejemplo, la penetración del PC en los hogares es baja y la usabilidad de Internet sigue siendo baja. Actualmente, los españoles no deberíamos estar satisfechos de nuestro avance tecnológico.

R.V.- ¿Qué acciones se están llevando a cabo para minimizar la “brecha digital” en España?

Alfonso Arbaiza.- Fundetec nació con ese objetivo y como nosotros hay muchas iniciativas, tanto públicas como privadas. El plan Avanza, a través de los créditos y los proyectos subvencionables han dado un gran impulso, las comunidades autónomas también están haciendo un gran trabajo… cuando ya hemos mantenido un nivel aceptable en la masa, hay que profundizar, y no es lo mismo una persona mayor que un joven. Existen una serie de factores que implican que la “brecha digital” sigua siendo amplia en nuestro país. Hay colectivos que están totalmente desligados de Internet, como las mujeres de los entornos rurales. También hay un factor demográfico que ayuda a que esta brecha vaya siendo cada vez más pequeña, porque los que no hemos nacido en un entorno digital, o sea, las personas que tenemos más de 40 años, hemos tenido que ir amoldando nuestra vida a los cambios tecnológicos. En cambio, las personas que han nacido en  la era digital, ya han crecido con Internet y no han tenido que experimentar unos cambios tan bruscos.

R.V.- ¿En qué aspectos tecnológicos están más avanzadas las empresas españolas?

Alfonso Arbaiza.- Somos de los países más avanzados en el uso de tecnologías móviles. La penetración del móvil en España ha sido espectacular. No tenemos malos índices en cuanto a la penetración de los PC’s en las empresas. Ahora, hay una gran diferencia entre la gran empresa y la pequeña empresa. La gran empresa usa sistemas de CRM, de contabilidades complejas y aplicativos muy sofisticados y la pequeña empresa se limita a utilizar paquetes de contabilidad. Hay que mentalizar y seguir formando a la población pyme de este país para decirles que las tecnologías, obviamente no son la panacea pero que les van ayudar a ser más competitivos.

R.V.- ¿Qué le parece que las compañías de teléfono quieran cobrar por las llamadas que reciben sus clientes?

Alfonso Arbaiza.- Yo viví en Méjico durante tres años a finales de los 90 y allí existía esta tarifa. Estuvo vigente un año y medio y al final se suscitó el tema que no era viable y se cambió a tarificación del que llamaba. Yo no creo que sea una buena medida para aumentar el uso de la tecnología móvil. Deberían de favorecerse otro tipo de medidas tarifarias que implicaran el ser más racional con el uso del móvil.

R.V.- ¿Qué opina sobre el hecho que la distribución del IPhone en España esté en manos de Telefónica?

Alfonso Arbaiza.- Desde el punto de vista de ciudadano no me parece bien, desde el punto de vista del libre comercio, es totalmente razonable. La exclusividad se da en cualquier sector. Las otras operadoras, con el paso del tiempo, también acabarán subministrando el IPhone.

La factura electrónica es necesaria, importante, abarata y es ecológica

R.V.- El 2010 es el plazo máximo para que las empresas estén preparadas para facturar electrónicamente a la Administración. ¿Es un reto posible?

Alfonso Arbaiza.- El plazo es razonable y se están dando muchas facilidades. El ministerio ha puesto a disposición de todas las empresas aplicativos gratuitos para poder facturar electrónicamente. Es una realidad que la factura electrónica abarata enormemente los costes de facturación de una empresa. La factura electrónica mejora los procesos de cobro y de gestión, así que sus mejoras son indudables. Hay países que ya hicieron el apagón electrónico en su momento y les ha ido muy bien. Lo que hay que hacer es más campaña de divulgación a los ciudadanos y a las empresas, sobretodo a las pymes. Y luego hay un factor de riesgo importantes, es decir, España no se puede quedar aislada del resto del mundo y la gran mayoría de las empresas que exportan e importan ya necesitan la factura electrónica. Así que no tiene mucho sentido que sigamos emitiendo facturas en papel. No es un problema de coste para las empresas, sino un problema de desinformación. La factura electrónica es necesaria, importante, abarata y es ecológica.




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