Antología del sabotaje a Irán

Nov 18, 2011 | Adn


Antología del sabotaje a Irán

Cuando la presidencia de George W. Bush agotaba sus días en 2008, el líder estadounidense hizo algo bastante inusual en un mandatario de este país: decirle no a Israel.

Según reveló meses después el New York Times, el entonces primer ministro Ehud Olmert le pidió a Bush un tipo especial de bombas aire-tierra para destruir la central de Natanz, el principal complejo nuclear iraní.

Pero el anterior presidente de EE UU, que ya tenía bastante trabajo con el caos desatado en Irak y Afganistán, tomó una segunda decisión poco frecuente en él: optar por la prudencia.

La respuesta de Bush para tranquilizar a su aliado, ante la amenaza que ve en un futuro ataque atómico de su vecino, fue que ya había autorizado una serie de operaciones encubiertas para frustrar los esfuerzos nucleares iraníes.

Esta estrategia -que Barack Obama heredaría al llegar a la Casa Blanca-, consistía en operaciones de espionaje y en tácticas avanzadas de sabotaje para detener a Teherán.

A partir de ahí, algunos analistas creen que para entender algunos episodios que han puesto palos en las ruedas del programa nuclear iraní en los últimos años basta con unir los puntos.

Piezas con trampa

Según publicó recientemente The Guardian, las agencias de Inteligencia de EE UU, Reino Unido, Alemania e Israel han saboteado por varias vías un proceso cuyo objetivo final consideran que es lograr un arsenal atómico.

Aunque Teherán insiste en que sólo persigue fines pacíficos,  las pruebas que aporta el último informe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) lo ponen, como mínimo, en duda.

Esas viejas sospechas llevaron a las mencionadas potencias a ayudar de forma encubierta a que Irán lograra su anhelada manzana en forma de material y tecnología necesarios para sus planes nucleares. Eso sí: con un gusano dentro.

Mientras Teherán creía estar comprando equipos en el mercado negro, sus enemigos le suministrabanindirectamente piezas defectuosas, diseñadas para autodestruirse o para dañar otras partes ya adquiridas por el régimen iraní.

A ello hay que añadir la labor de otro tipo de gusano: el virus informático Stuxnet. Considerado una de las ciberarmas más devastadoras jamás creadas, este gusano informático desarrollado por científicos israelíes y estadounidenses habría conseguido dañar numerosas centrifugadoras de enriquecimiento de uranio iraníes.  

Tres científicos muertos

Sin duda el más delicado de los misterios alrededor de los tropiezos del programa nuclear iraní son los atentados contra prominentes físicos del país.

En los dos últimos años, tres físicos han sido asesinados y uno resultó herido en un atentado fallido [...]


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