Actualidad de economía y nuevas tecnologías.
Lunes 05 del Enero de 2009 — Actualizado a las: 16:58 PM
Mario Pena
Actualizada: 01/02/2005
Las otras entidades de gestión con sus fieles artistas en primera línea se llenan la boca de defensa a ultranza de la cada día más extraña y anacrónica ley de la propiedad intelectual.
Unos ven un clima de seguridad y exigencia, yo veo otra cosa...
En efecto, yo veo el miedo, siento el miedo en sus ojos, en sus palabras y en sus actos. Actos avalados por el gobierno, gran beneficiario de esta campaña mediática orquestada a la sazón por los que realmente mandan, los grandes empresarios y los lobbys de la comunicación, discográficas e industria en general. Miedo que tienen a perder el control sobre la propiedad intelectual entendida como una cadena de la que resulte imposible de escapar. Miedo a que la gente se entere de la verdad subyacente, pero que siempre tiende a salir a la superficie mostrando a las claras las maniobras de dichos grupos, esos fundamentalistas del copyright.
Y tienen miedo porque la era digital está aquí, y con ella el fin de la propiedad intelectual entre otros muchos conceptos más. Y ha venido para no irse y lo saben.
Lo saben tan bien que todo lo que balbucean, todo lo que afirman con prepotencia va encaminado a crear un clima de verdades absolutas muy alejadas de la realidad. Nos dan su visión sesgada, interesada de un asunto sobre el que difícilmente están capacitados siquiera para opinar ¿con qué fin? Crear unas leyes que permitan a unos pocos lo de siempre, recaudar dinero a toda costa antes de salir por patas del país o del mundo, eso sí, con las maletas apunto de reventar de fajos de todo nuestro dinero.
Tienen miedo de que la gente de la calle se entere de que las entidades de gestión con la SGAE a la cabeza, y con sus fieles ACAMs coreándoles, o sus artistas que no han publicado nada en décadas, se están llevando un “pequeño” porcentaje de sus bien ganados dineros. Un poquito de un CD aquí, otro poquito de unas fotos por allí, un poquito de un presupuesto de un hospital por otro lado, otro poco de los juicios que se graban en CD por otro lado. Total a poquitos como que nadie se entera. A poquitos son millones de euros que desaparecen de los presupuestos del estado, de las empresas, de la judicatura, de la universidad, de la enseñanza pública y tantos otros.
Tienen miedo de que nos demos cuenta de lo que están haciendo mientras lloran de cara a la televisión y a la prensa mientras ya que por debajo de la mesa nos meten la mano, sí, pero en nuestros bolsillos.
Y temen que la gente se entere de que hay alternativas, de que la gente compre los CDRs para sus fotos o lo que diantres quieran en Portugal (ya que es de la UE y es legal comprarlos allí) o que la gente vea cuántos son los músicos que cada vez más dan su música gratuitamente con licencias copyleft como Creative Commons, músicos de los de verdad que ven que donde se gana el dinero es en los conciertos y que escapan así a las obsoletas radio-fórmulas que nos dicen qué escuchar, qué pensar, que decir, qué comprar. ¿Porqué hay tanto músicos, cada vez más, que pueden dar su música por Internet, y otros que sencillamente no lo hacen?
Esperamos como se está demostrando ataques frontales a los usuarios, a todos nosotros, insultos y descalificaciones. Esperamos más campañas, esperamos ausencia de diálogo con los consumidores. Esperamos lo peor cerca del final.
Pero el gobierno y sus SGAEs, sus discográficas, la industria de “dame dinero y te doy algo de arte”, lo que tienen miedo es de que nos demos cuenta de que cada vez ellos son menos, aunque todavía son muchos y que nosotros que somos muchos, aunque descoordinados, cada vez somos más y nos empezamos a coordinar.
¡Y qué queréis que os diga!
Hacen bien en tener miedo.
Mario Pena bajo CC 2005.