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Viernes 09 del Enero de 2009 — Actualizado a las: 09:33 AM
Francisco Acedo Torregrosa
Actualizada: 10/03/2006
Está organizada en Madrid por la Real Academia Nacional de Medicina
Se cumplen cien años de la concesión del premio Nobel de Medicina a Santiago Ramón y Cajal y tanto tiempo después su obra y su ejemplo no han perdido vigencia. Así, se mantiene como el investigador español más citado en la literatura científica y a día de hoy los laboratorios de histología continúan trabajando con sus obras. En 2006, se cumple el centenario de la concesión del premio Nobel a este español universal y con ese motivo la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) le dedica una exposición de documentos relacionados con el investigador disponibles en la RANM.
Santiago Ramón y Cajal fue elegido académico de la RANM en 1897 y leyó su discurso de ingreso un año después de recibir el Nobel en 1907. Como indica el actual presidente de la RANM, el profesor Amador Schüller, “el reconocimiento a la excelencia en el caso de Cajal no necesita explicaciones. El centenario del premio es una oportunidad para recordar el talento y la vigencia de nuestro científico más universal. La exposición es el homenaje que esta casa desea hacer al hombre de ciencia más importante que ha dado España en su historia”.
De la misma opinión es el profesor Antonio Campos, presidente del Comité Cajal de la RANM, para quien, “sin ninguna duda, la vigencia de su obra es absoluta; es el galardonado con el Nobel de medicina y fisiología más citado en la historia de la bibliografía médica del primer tercio del siglo XX, junto con los científicos Alexis Carrel y Otto Warburg”.
Una obra “actual”
Su obra más importante, “La textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados” (1904), es un ejemplo de que los hallazgos de Cajal no han perdido actualidad. “Este libro excepcional, que estableció los circuitos y las redes de neuronas de las distintas estructuras del sistema nervioso, continúa siendo una herramienta de trabajo para los laboratorios”, asegura el profesor Campos.
En las investigaciones de Cajal destaca como primera aportación fundamental su teoría de la neurona. El investigador español dio a conocer la idea de que las células nerviosas constituyen la unidad esencial del tejido nervioso, que luego se asocian unas con otras para formar los circuitos que configuran el sistema nervioso. También fue pionero en sistematizar esas redes en zonas localizadas en las distintas estructuras del sistema nervioso. A estos hitos científicos hay que sumar sus estudios sobre los fenómenos de degeneración y regeneración del sistema nervioso, actividad pionera en lo que hoy se llama medicina regenerativa.
Además de una enorme voluntad (solía decir que “no hay cuestiones agotadas sino hombres agotados en las cuestiones”), Cajal fue un científico de una gran curiosidad. Está considerado un innovador en el desarrollo de las técnicas histológicas y un precursor de las técnicas fotográficas a color, publicando libros sobre esas materias a principios del siglo XX.
Una influencia clave para futuras generaciones
Otra faceta fundamental para entender la personalidad de Cajal fue su labor de ejemplo y estímulo científico pero también intelectual para las siguientes generaciones de investigadores españoles. “Sería difícil encontrar un investigador que no conozca, por ejemplo, su libro “Reglas y consejos”. Tenía un sentido social muy marcado de servicio a la comunidad y a la patria, algo que está siempre muy claro en todos sus escritos, artículos y discursos”, afirma el profesor Campos.
Algunos de los científicos más importantes posteriores a Cajal se localizan precisamente en una escuela científica, la Escuela Española de Histología, de la que él fue su principal impulsor. “Es el caso de discípulos suyos como Pío del Río Hortega, que descubrió dos de las células que existen en el tejido nervioso, Fernando de Castro, Jorge Francisco Tello, Lorente de No, etc. un conjunto de discípulos suyos no muy conocidos popularmente pero de una extraordinaria relevancia”, comenta.
Sin complejo de inferioridad
Hace más de un siglo, Cajal ya defendía la idea de que en España podían faltar recursos pero no talento para llevar a cabo las mismas investigaciones que se realizan en otros países. El profesor Campos asegura que el tiempo ha demostrado que llevaba razón en ambos aspectos. “No se ha conseguido, sin embargo, en todos estos años que la ciencia esté todo lo presente que sería deseable en la cultura española, aunque se han dado pasos muy importantes”.
Cajal, que escribió también relatos, cuentos, memorias y ensayos, no dejó de hacerlo prácticamente hasta su muerte, a los 82 años de edad. Algunas de sus obras se reeditan en la actualidad. El profesor Campos recuerda que fue incluso miembro de la Real Academia de la Lengua, aunque no llegó a leer el discurso de ingreso. “No es preciso ser especialista para disfrutar de libros como “Charlas de café”, “El mundo visto a los 80 años", "Recuerdos de mi vida" o "Recuerdos de mi labor científica".