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Jueves 08 del Enero de 2009 — Actualizado a las: 18:04 PM
Redacción
Actualizada: 12/12/1999
Chile ya no es el único modelo económico de la región. Los economistas internacionales se están enamorando de un nuevo país: la República Dominicana.
Por Andrés Oppenheimer - Agencias Sí, han leído bien. No hay broma escondida. En recientes entrevistas con prestigiosos economistas internacionales, me llamó la atención escucharlos hablar de la República Dominicana como la economía más vibrante de la región y uno de los países que más están haciendo para competir en la economía informática del futuro. "La República Dominicana es una historia de éxito", me señaló Enrique Iglesias, el director del Banco Interamericano de Desarrollo, en una reciente entrevista. Iglesias citó el hecho de que la economía dominicana ha crecido a un promedio anual de casi el 7% durante los cuatro últimos años, más que ningún otro país de América latina. Mi primera reacción fue una sonrisa escéptica. Claro, argumenté, la economía dominicana vive del turismo norteamericano y la industria de ensamblaje de productos de exportación a Estados Unidos, por lo que se ha beneficiado enormemente de la bonanza económica de Washington. Además, las obras de reconstrucción del huracán Georges deben de haber ayudado a impulsar la economía dominicana. Sin embargo, los economistas internacionales dicen que hay más que eso: al igual que Costa Rica, la República Dominicana se está preparando para tratar de convertirse en un importante centro de procesamiento de datos y programación de Internet. Parque Cibernético El presidente dominicano, Leonel Fernández, que recientemente visitó Silicon Valley en California, ha lanzado un ambicioso plan para expandir las 43 zonas francas del país -que albergan casi 500 empresas de ensamblaje textiles y manufactureras- con la creación del Parque Cibernético en las afueras de Santo Domingo. El parque industrial de alta tecnología se está construyendo en San Andrés de Boca Chica, al lado del aeropuerto de la capital, y tiene programado abrir sus puertas el año próximo. La apuesta dominicana es que el Parque Cibernético atraiga a compañías extranjeras que busquen mano de obra barata y calificada para colocar instalaciones de desarrollo de software, servicios de diseño y contenido de Internet, y operaciones de bancos de datos. "La idea es evolucionar dentro de las zonas francas industriales e identificar nichos dentro de la economía internacional que tengan un mayor valor agregado, que ofrezcan salarios más elevados para los obreros dominicanos", me señaló Roberto Saladin Selin, el embajador designado de la República Dominicana en Washington. "Estamos contemplando todo lo relacionado con la era de la información." Si todo va bien, el Parque Cibernético será una zona de cuatro kilómetros cuadrados, con un "centro de excelencia" para capacitar trabajadores, un hotel de cinco estrellas, un campo de golf de 18 hoyos, y un complejo de tiendas para los 3000 residentes del lugar. Los trabajos ya han comenzado, con una inversión inicial de empresas de Taiwan de $ 15 millones. Mientras tanto, el gobierno ya ha colocado laboratorios de computación en unas 300 de las 600 escuelas públicas del país, con la esperanza de entrenar a futuros trabajadores en el Parque Cibernético. ¿Sólo un sueño? ¿Están soñando despiertos los funcionarios dominicanos? ¿Puede un país aún plagado de descontento social, protestas laborales y cortes de energía aspirar con seriedad a convertirse en un centro tecnológico regional? Varios economistas internacionales me dicen que el plan podría tener éxito. Por lo pronto, dicen, el país ya ha logrado estabilidad económica, una baja inflación y un cambio estable, las primeras condiciones para atraer capitales extranjeros. Y pocos pronostican cambios dramáticos si el candidato opositor Hipólito Mejía, del partido Revolucionario Dominicano, gana las elecciones presidenciales de mayo próximo. Todavía está por verse si las grandes empresas de Internet instalarán plantas en el Parque Cibernético dominicano. Pero los expertos internacionales están comenzando a mirar el "modelo dominicano" con creciente interés. Podría convertirse en un ejemplo por seguir por otros países de América latina.