El Investigador Social Ante un Nuevo Reto
RUT ALEJANDRA VELAZQUEZ DE GONZALEZ
Actualizada: 12/12/2005
Comprender no es tan sólo un tipo de actividad propia que desarrollemos sino que es parte constitutiva de nuestra existencia.
La comprensión no es uno de los modos de comportamiento del sujeto, sino el modo de ser del propio estar ahí". Gadamer. Comprender no quiere decir tan sólo apropiarse una opinión trasmitida o reconocer lo consagrado por la tradición, aun cuando así se vea reflejado en nuestra práctica cultural y social cotidiana. Heidegger, que es el primero que cualificó el concepto de la comprensión como determinación universal del estar ahí, se refiere con él precisamente al carácter de proyecto de la comprensión, esto es, a la "futuridad del estar ahí". la proposición anterior da cuenta de que el "ser en el mundo" implica una factibilidad que no es susceptible ni de fundamento ni de deducción, sino que va a ser base existente de todo planteamiento fenomenológico.
En este sentido, la experiencia humana en el mundo es conciencia de finitud y es un irreductible que no necesita de fundamento por parte de la reflexión. La experiencia humana en el mundo es la base de toda reflexión.
Entonces tenemos que la realidad es condición de ser existente, pero también reconoce que la adecuación cognoscente-conocido, es decir, entre el que conoce y lo que es conocido tiene un peculiar modo de ser que es común a ambos. De este modo, la relación con el mundo no la comprende ni desde un punto de vista objetivista ni subjetivista; ni subsumiendo el objeto al sujeto ni el sujeto al objeto. Volviendo a la frase del comienzo, podemos afirmar que en tanto somos seres "arrojados" al mundo, nuestro modo de ser en el mismo implica que éste se nos presente como un obstáculo, una resistencia que nos obliga a comportarnos como seres que comprendemos, y comprender no es tan sólo un tipo de actividad propia que desarrollemos sino que es parte constitutiva de nuestra existencia.
Ahora, ¿cómo se desarrolla para Gadamer el proceso de la comprensión en tanto que seres en el mundo enfrentados a él? Para él comprender es comprender el proceso de fusión de horizontes que se da en el dominio de la tradición, entre personas, entre culturas. El concepto gadameriano de horizonte refiere al "...ámbito de visión que abarca y encierra todo lo que es visible desde un determinado punto". Y qué tipo de horizonte es: "El horizonte es más bien algo en lo que hacemos nuestro camino y que hace el camino con nosotros. El horizonte se desplaza al paso de quien se mueve... Comprender una tradición requiere sin duda un horizonte histórico". Ganar un horizonte quiere decir siempre aprender a ver más allá de lo cercano y de lo muy cercano, no desatenderlo, sino precisamente verlo mejor integrándolo en un todo más grande y en patrones más correctos. "Comprender es siempre el proceso de fusión de estos presuntos horizontes para sí mismos”. Pero, todos sabemos que llegar aquí es una tarea que no siempre resulta sencilla, muchos no podemos explicar cómo llegamos a ese punto en el que fusionamos esos horizontes para comprender tal o cual cosa. Éste problema a resolver que tenemos todos los seres humanos en la vida, también lo tienen los investigadores sociales y mucho más ahora que se presenta un nuevo reto, el de deslastrarse de los conocimientos preestablecidos, de los métodos tradicionales en donde se persigue la interpretación de los fenómenos en forma “perceptible” o numérica sin hallar verdaderamente la esencia, el génesis del fenómeno y además del estudio “objetivo” de todo fenómeno desde fuera como si se tratase de un titiritero que maneja su figurilla detrás del telón pretendiendo no inmutarse con las emociones e intereses que despierta en el público con su representación, como si no formara él mismo parte de la función.
Los investigadores sociales en la actualidad estamos necesitando otras formas de “comprender” en donde se encuentran las verdades que buscamos a través de los procesos de investigación que emprendemos a diario, y estamos en el deber de asirnos de una nueva conciencia en cuanto a nuestra responsabilidad dentro de cada uno de esos procesos, es decir, debemos asumir como dice Gadamer el “estar ahí”, la omnipresencia (universalidad) de la cual formamos parte con el objeto de estudio y en el objeto de estudio. Pareciera éste un enfoque algo romántico y hasta inapropiado para lo que es hoy en día la ciencia y el mundo moderno, pero a mi modo de ver es exactamente este el punto en el que se debe hacer principal distinción entre los cuentistas puros y los sociales. Puede que este en un error, pero particularmente no puedo concebir que se metan a fuerza en un mismo saco y se analicen bajo un mismo método: “el estudio de un fenómeno de física cuántica” y “el estudio del impacto que tiene la muerte en los seres humanos”. Éstos son temas que tocan puntos inconexos, que tienen que ver con realidades y verdades distintas, que le atañen al hombre de manera muy desigual y que aun siendo estudiados por el mismo método los resultados, es obvio que distarán de semejanza considerablemente, aun cuando éstos resultados sean presentados de forma cuantificable. Lo que sucede en el caso del estudio del impacto que tiene la muerte en los seres humanos, es que este es un tema más de esencia de las realidades a las que se enfrenta éste como “ser” y una investigación cuantitativa o estadística a este respecto nos dejan parados frente a “datos”, frente a una verdad sin fondo, pues al matematizar una realidad del ser humano como ésta para hacerla “objetiva” simplemente la deshumanizamos para meterla en el marco de lo técnicamente práctico de la ciencia, lo cual me parece como tratar a fuerza de meter un círculo dentro un cuadrado y obligarlo a encajar sin que se note diferencia alguna entre ellos. ¿Hay algún sentido en esta practicidad absurda y enfermiza?... Pues nuestra “evolución social” encontró en la filosofía científica positivista ese “sentido”.
Ahora bien, Desde la perspectiva epistemológica el problema es encontrar un método que permita ver la realidad y “describirla”, sin reducir el recorte a lo previamente establecido, ni a estructuras conceptuales específicas que supongan un conjunto de relaciones a priori. En otras palabras, es buscar una forma de razonamiento y comprensión que no se limite a organizar el pensamiento con base en contenidos de información estructurados, sino que, más bien, parta de la concepción de la realidad como totalidad dinámica entre niveles. A partir de esto mantener un pensamiento abierto y problematizador de una realidad concreta que permita hacer una elaboración conceptual que articule sus procesos, esto es, aprehender a observar la realidad y sus procesos -apropiarse de su potencialidad- antes de volcarse a dar una explicación de ellos.
En este contexto el uso de la teoría no debe partir del planteamiento de hipótesis y de razonamientos apriorísticos, sino de problematizar el fenómeno y sus diversas conceptualizaciones de modo que en lugar de cerrar las relaciones del mundo real a contenidos y jerarqizaciones teóricas, abra un campo de múltiples posibilidades en estas relaciones y a la interacción del investigador con su objeto de estudio, llegando a la comprensión de que uno es parte del otro por lo que están inmersos en la misma realidad que se pretende estudiar. En otras palabras la realidad debe ser vista desde los diferentes enfoques de los protagonistas y de las teorías que cada uno plantee pero sin quedar aprisionada en alguno de ellos.
Cuanto menos atado está un investigador al paradigma de la objetividad en donde él es una especie de dios, separado de la realidad que estudia y manipulando su objeto de estudio a placer, tanto mejor será su condición para descubrir la verdad e interpretar la realidad que busca con su investigación. Ubicarse y concientizar que es él parte de los fenómenos que estudia y que la producción de conocimientos que logrará con su investigación estará teñida por sus propias verdades, sus propios sistemas de ideas, sus manera de afrontar y ver la vida, en definitiva por lo que el es y aceptando que el modelador su realidad investigada será no menos que lo que “es” en esencia su “objeto o sujeto” de estudio, le permitirá al investigador social acercarse a las verdades de fondo que tanto anhela descubrir en cada investigación y que son las que en resumidas cuentas todos ignoramos pero siempre estamos buscando. En otros términos diríamos que para el investigador social una ardua e incesante búsqueda por alcanzar lo que sería la totalidad, es decir, la intención de encontrar una hipotética completes, porque ahí se encuentra el horizonte de las interpretaciones disciplinarias y transdisciplinarias, perspectiva que le debe permitir contemplar elementos políticos, culturales y psicosociales articulados con las estructuras productivas, la dinámica poblacional y los contexto macro y microespaciales. Un esquema de este tipo lleva a la búsqueda de nuevas verdades y realidades que permitan abundar en la complejidad y no en la practicidad ya tan gastada de las teorías y los métodos preestablecidos como aforismos perpetuos para los investigadores y los cientistas sociales. A este respecto, es menester tener presente en la investigación social que ningún lugar ni ámbito de la actividad humana existe una realidad dada independiente del sujeto, lo que lleva a considerar a la totalidad de las técnicas y prácticas de investigación como configuraciones históricas encargadas de construir realidades. En este sentido las técnicas construyen un resultado en el contexto de la lingüística social.
Con respecto a éste punto de la lingüística social podemos citar: …El lenguaje proporciona identidad personal y comunitaria porque el lenguaje proporciona axioma a las personas y los pueblos. Se asume con Martin Heidegger que el lenguaje es la casa del ser y fuera del lenguaje no hay ser, no hay mundo. La esencia originaria del ser de los sujetos es el lenguaje (20011; 4). Sin el lenguaje el ser humano quedará a la intemperie porque el lenguaje define una manera de vivir, relacionarse, entenderse, mirarse, comprenderse; es decir, que desempeña un papel activo en la construcción de la experiencia así como en la organización y la legitimación de las prácticas sociales a que tienen acceso los diversos grupos de la sociedad. “El Oficio de
la Ciudadanía
: Un aprendizaje político necesario”. Soraya El Achkar.
Tomémonos unos minutos para reflexionar acerca de lo siguiente: Sin el lenguaje el ser humano quedará a la intemperie porque el lenguaje define una manera de vivir, relacionarse, entenderse, mirarse, comprenderse; es decir, que desempeña un papel activo en la construcción de la experiencia así como en la organización y la legitimación de las prácticas sociales a que tienen acceso los diversos grupos de la sociedad. En estas últimas líneas están contenidos dos puntos que todo investigador social debe tener en cuenta y asumir como puntos clave en todo proceso de investigación, el primero es que el lenguaje es una herramienta fundamental en la construcción de las experiencias, y el segundo punto es que toda organización y autenticación de las prácticas sociales tienen su asidero en el lenguaje y lenguaje en tanto que éste se define como medio de comunicación entre los seres humanos a través de signos orales y escritos que poseen un significado. En un sentido más amplio, es cualquier procedimiento que sirve para comunicarse. Algunas escuelas lingüísticas entienden el lenguaje como la capacidad humana que conforma al pensamiento o a la cognición. El uso del lenguaje se relaciona con la literatura, la comunicación de la información, la enseñanza de idiomas, la sociología, la ciencia política y la psicología. Quienes se dedican al estudio de su uso, tratan sobre lo que dicen las personas, lo que piensan que dicen y lo que significa aquello que escriben o hablan para comunicarse. Todo ello incluye el análisis de los contenidos, el estudio del cambio lingüístico y los factores sociales que determinan los comportamientos lingüísticos de los miembros de una comunidad idiomática. También se aborda el estudio de los efectos de la lengua en la conducta humana. Para la crítica literaria el lenguaje está integrado por palabras que, adecuadamente ordenadas, producen una emoción o un razonamiento. Para la lexicografía, es el conjunto de palabras que poseen un significado, un origen y una historia. Por último, se puede entender el lenguaje como la forma en que las palabras se seleccionan y combinan, proceso inherente a los individuos, a los grupos sociales. Dentro de las prácticas del lenguaje tenemos el diálogo y la narración, por un lado el diálogo se traduce como la capacidad de hablar con otro. Elemento esencial para los grupos sociales, pues les permite darse a conocer y enriquecerse con ideas y posturas nuevas. Pasar de la imposición y el enfrentamiento al diálogo y la mutua comprensión, ha sido y es aún, un largo y difícil proceso. Y por otro lado tenemos la narración como conjunto de procedimientos cuyo propósito es referir o relatar una sucesión de hechos, cumplidos por un número variable de personajes, en un tiempo y un espacio determinados. Cito estos elementos porque éstos se presentan como técnicas de investigación en la actualidad así como las historias de vida, las autobiografías, etc. Todo esto como resultado del giro epistemológico que se ha dado en la investigación social, en la actualidad se abre ante el investigador social un abanico de posibilidades que enfrentan al reto de buscar las verdades y las realidades desde puntos distintos, desde perspectivas nuevas que son de esencia suyas y de su objeto de estudio, es decir que lo involucran como un ser que forma parte del universo que estudia y a su vez lo conduce a descubrir la esencia de ese universo para dar las respuestas a las interrogantes que plantea en sus investigaciones.
Dentro de ese abanico de posibilidades tenemos las técnicas mencionadas anteriormente las cuales reseñaré brevemente.
Según Virginia Ferrer, Así como son los pensamientos los que orientan la acción racional, la narración conduciría los hechos vitales. La vida se vive para poder contarla (otros pueblos la cantan) y nos creemos nuestros cuentos que dan sentido a nuestras vidas. La narración autobiográfica supondría convertir la propia vida y experiencia personal y profesional en una vivencia narrada; es decir, el descubrimiento, exploración y conocimiento de la propia experiencia de forma narrativa (orden, descripción, recuerdo, comprensión), lo cual significa otorgar una dimensión textual y un sentido de trayectoria y de tejido vital o proyecto de formación a la propia vida. Significa identificarse, poseerse, autodeterminarse… ¬Las palabras nos cuentan lo que ocurre y nos anuncian lo que ocurrirᬠ.
La narración nos acerca a historias, a vivencias, a experiencias que se convierten en verdades de las prácticas sociales, que son muy útiles para los procesos de investigación. Al respecto Remei Arnaus dice lo siguiente: La importancia de usar la narrativa en la investigación educativa es que los humanos somos personas narradoras, las cuales, individualmente y socialmente, somos portadoras de vidas narradas.
Las historias de vida llevan en sí mismas implícitas este proceso de narrativa, quien escribe una autobiografía narra su vida, las historias de vida están llenas de cuentos que resumen experiencias, vivencias del ser que las ha vivido contadas a través de la narrativa. Con las historias de vida y los materiales biográficos en general se investiga de muy diversas maneras. La menos “biográfica” de las maneras es la de aquellos que se sirven de los datos biográficos para completar investigaciones de tipo cuantitativo basadas en encuestas o sondeos con base estadística. La historia de vida, así, se convierte en un adorno no necesario ni de primera importancia puesto ahí, como dice Ferrarotti (1981, p. 39) “para edulcorar los rigores de las medidas cuantitativas exactas”.
Otros se sirven de las historias de vida para ilustrar con ejemplos cualitativos y como corroboración anecdótica lo que se ha investigado por otras vías… Una historia de vida no comienza cuando se empieza a grabar su narración sino mucho antes, en lo que conocemos como su pre-historia, esto es, el tiempo en que se establece la relación del investigador-cohistoriador no sólo con el historiador sino también y en igualdad de importancia con el mundo-de-vida al que pertenece el historiador mismo. Este tiempo, que está caracterizado por la in-vivencia (el vivir integral dentro) del investigador en dicho mundo-de-vida en con-vivencia con el historiador y los convivientes de ese mundo, cumple dos funciones indispensables: la primera, que historiador y cohistoriador se fusionen, por pertenencia, en un horizonte hermenéutico compartido en cuyos marcos se produce la historia-de-vida y va a ser comprendida-interpretada; la segunda, para que la historia se produzca, como narración, en una relación profunda de confianza entre ambos. Así se ponen las condiciones para que un mundo-de-vida (sociedad, comunidad, cultura) pueda ser conocido realmente desde dentro. Alejandro Moreno. “Historias de vida e Investigación”.
En fin los investigadores sociales tienen en el nuevo enfoque epistemológico la oportunidad de llegar más que a producción de conocimientos (prehechos), a la comprensión, a las respuestas esenciales de los problemas sociales, en tal sentido puede decirse que el ser que puede ser comprendido es lenguaje. Todo comprender es interpretar y toda interpretación se da en medio del lenguaje que se abre a lo otro, en una palabra, la realidad no está a espaldas del lenguaje. Y en este sentido, tener lenguaje es tener mundo porque no lo dominamos como la ciencia a los objetos y además, no lo creamos conscientemente (al mundo), sino que ya estamos en él. Tener mundo es comportarse con respecto al mundo en el mundo. El lenguaje no es así un instrumento sino el mundo en que vivimos desde el comienzo.
De ahora en adelante el investigador social puede:
“plantear cuestiones nuevas o cambiar la forma de preguntas antiguas es siempre un gesto revolucionario. Una pregunta es un camino abierto hacia una respuesta, la cual, según Heidegger, tiene sentido sólo cuando se pone en relación con la pregunta de la cual surgió”. Remei Arnaus. Voces que cuentan y voces que interpretan: Reflexiones en torno a la autoría narrativa en una investigación etnográfica.