La era de la confianza en la formación
Ruth Martínez
Actualizada: 16/02/2005
El éxito no reside ni en las plataformas, ni en la tecnología más avanzada, lo más importante son las personas.
A finales de noviembre de 2004 se celebró en Madrid un seminario temático dentro de una estructura más amplia encaminada a celebrar un Congreso en un futuro próximo (2005-2006).
Bajo el enfoque de la gestión del conocimiento, el trabajo cooperativo y las tecnologías de la información se trataba el tema de la formación y la competitividad.
Parte de las conclusiones de este seminario se recogen en el presente artículo considerando que ofrecen un marco inmejorable sobre la situación del sector en España.
A partir del año 2000 comienza a consolidarse la Sociedad del Conocimiento, las nuevas estrategias competitivas basadas en la gestión del conocimiento, el trabajo cooperativo y las tecnologías de la información y las comunicaciones se comienzan a aplicar en la formación. Actualmente se están consolidando, integrándose en los procesos de formación tanto para mejorar su efectividad como para formar parte de la estrategia competitiva de la propia organización.
¿Nos encontramos en un proceso similar al que ocurrió con la aparición del multimedia e Internet?. ¿Estamos asistiendo a un acontecimiento similar al ocurrido con la enseñanza asistida por ordenador, la formación multimedia y el e-learning?
En torno a esta cuestión, las empresas participantes compartieron sus experiencias y aportaron su visión en torno a la temática expuesta.
Hasta la fecha, las experiencias demuestran que algunos de los tópicos que afirmaban las ventajas del e-learning en sus comienzos son ciertos: la dispersión geográfica no resulta un inconveniente en el proceso formativo, se consigue un aprovechamiento óptimo del tiempo invertido en la formación con la flexibilidad de horarios, se participa más activamente en el proceso de formación por parte de los alumnos, se llega mejor a un mayor número de alumnos, existe un ahorro económico importante y, se obtiene un mayor rendimiento en el tiempo que dedican los formadores. Pero, todo esto se consigue a través de la aplicación de una metodología dinámica que se va ajustando al proceso formativo.
Es patente la existencia de un modelo emergente y creciente de virtualización en las organizaciones, es por ello necesario, dotar a los trabajadores de nuevas habilidades y nuevos entornos de trabajo. Principalmente, entornos basados en el trabajo cooperativo, el software social y los portales personalizados. Dentro de este proceso la formación es imprescindible, ya que genera un valor añadido a los profesionales implicados. La infraestructura tecnológica provoca esta demanda y también facilita el proceso formativo aportando herramientas y ofreciendo aplicaciones. Para la implantación de cualquier herramienta o cualquier metodología de gestión del conocimiento es necesario involucrar y contar con el apoyo de los gestores y una implicación de las personas comprometidas en el proceso de gestión de conocimiento.
Los procesos naturales, que están asociados a la consolidación de la sociedad del conocimiento implican la alfabetización digital, la formación en la gestión del conocimiento y fomentar el trabajo cooperativo.
En la sociedad del conocimiento en la que la organización se concibe como una comunidad de conocimiento, es necesario profundizar en la comprensión de la naturaleza del trabajador del conocimiento (k-worker) y conciliar intereses personales, de grupo y corporativos, aunque aparentemente parezcan contrapuestos.
¿Se quiere mejorar la productividad del trabajador del conocimiento? Entonces es necesario comprender mejor qué hace el k-worker, de qué modo utiliza el conocimiento y la información para crear valor, de tal forma que a continuación sea posible analizar métricas organizativas y tecnológicas que mejoren su productividad.
¿Las herramientas existentes tienen en cuenta la interrelación entre las actividades y los procesos del conocimiento? ¿Contemplan el contexto social en la creación del conocimiento? Es necesario desarrollar metodologías y herramientas de apoyo para los trabajadores del conocimiento, en su vertiente personal y corporativa, que les permitan aumentar su productividad y capacidad de innovación, en el contexto de una estrategia global de gestión del conocimiento orientada a procesos.
Sin embargo, la integración del conocimiento en la empresa precisa una visión de conjunto. El acceso y el intercambio de conocimiento ha de darse desde una cultura cooperativa que requiere participar y pertenecer a una comunidad con iniciativa, motivación y alto nivel de confianza.
Sin confianza no hay gestión del conocimiento, la confianza es cohesión social y, sin ella, no hay capacidad competitiva.
En resumen, el foco está en la persona y no en la tecnología. El talento se niega a ser gestionado, si no se puede gestionar el talento hay que crear condiciones para atraerlo y mantenerlo. Si trabajamos en red, aprendemos en red y nuestra organización está en red, no estamos hablando de una revolución de la tecnología sino de una revolución en la comunicación entre personas. Ya se lo decía Iñigo Babot a aquel Rector sordo: Radiografía.
El éxito no reside ni en las plataformas, ni en la tecnología más avanzada, lo más importante son las personas.
Más información: http://www.formacionycompetitividad.com/
Seminario Formación y Competitividad. Un enfoque basado en la gestión del conocimiento, el trabajo cooperativo y las Tecnologías de la Información.
Nota: Ruth Martínez López.