El 15 es mi nombre
Arelis Guaramato de Avella
Actualizada: 20/03/2006
O al menos es la forma en que todos me reconocen. Aquí cada uno tiene un número, menos uno, que además creo que él lo sabe, al que siempre hacen referencia como "el potente". Si, soy un ordenador.
No me iréis a decir que eso os sorprende?. En pleno s. XXI espero que no sea así. Ya deberíais saber que hacemos prácticamente de todo. Escribimos lo que se nos teclea, lo que se nos habla, dibujamos, simulamos grandes estrategias financieras, damos sustos y alegrías con nuestras curvas bursátiles, y, lo que parecía algo diabólico, somos capaces de transmitir sensaciones desde y a través de nuestras pantallas.
Yo soy
Podríamos decir que soy un ordenador de los nuevos, exactamente un AMD 1.9. Y como yo, aquí somos otros 9. Luego están ellos, los "nuevos", los privilegiados por lo visto. En ellos se sientan los amantes de los juegos de acción, esos que necesitan grandes recursos para funcionar bien. Son los "genuinos", los Pentium 4 a 2.5. Y por fin esta él, el "potente". Otro Pentium 4 con toda una serie de mejoras en su interior que lo hacen ser la envidia de todos cuantos vienen aquí. Esta reservado a grandes hazañas. La verdad es que no le prestamos mucha atención. El tampoco a nosotros, se considera fuera de lugar, incluso con respecto a sus "hermanos". Bien, pues nada. Simplemente aun no conoce lo efímero de esto.
Dentro de dos días será tan solo una máquina obsoleta. Mientras tanto, que disfrute. Eso que se llevará en los chips cuando lo reciclen. En total somos 15 ordenadores en la sala. Yo como habréis podido imaginar, soy él ultimo en el orden de las mesas, aunque en realidad casi llegué aquí antes que todos los demás. Por eso creo que conozco tanta historia, tantas y tan variadas. El lugar que ocupo, de alguna manera determina el tipo de personas que me usan. Estoy en el último rincón de la sala. Detrás de mí hay una pared, lo que me da cierta intimidad. Debo decir que eso me hace muy "apetecible" sobre todo para ellas. A ellas les preocupa mucho eso de la intimidad, la seguridad de que nadie aunque sea de soslayo, podrá leer en sus privados, en sus momentos de "intimidad" con otras personas en quien sabe que lugares. Sin ánimo de violentar las vidas privadas de quienes me usan, os contaré algunas de esas historias, unas por su carga de emotividad, otras por su sordidez, otras por ser sencillamente geniales. Ah, y os confesare algo.
Con el tiempo, he aprendido a ser juguetón. Sí, me explico. Casi puedo hacer cosas por mí mismo. Por ejemplo, puedo reiniciarme en el momento menos "oportuno", puedo "mezclar" por mi cuenta privados, lo cual resulta divertidísimo. Pero eso sí, siempre de forma elegante. Sé hasta dónde puede llegar. Jamás jugaría con las sensaciones de mis "usuarios". Son tantas las que han pasado a través de mis circuitos, de mis memorias, que ya casi empiezo a comprender a los humanos.
Y otra cosa. Soy el único que no tiene webcam. Creo que eso también determina un poco el tipo de usuario que me elige. Bueno. Ahora que ya sabéis mas o menos quien y como soy, pasaré a relataros mi primera historia. Podríamos llamarla:
Alejados en la proximidad
Como cada noche desde hace ya seis largos meses, ¿largos?, siempre a la misma hora, ella entra en el ciber. Es como un ritual. Se acerca al mostrador, da su tarjeta, después toma un botellin de agua de la máquina, y se dirige hacia mí. Siempre sucede igual. Saca el tabaco del bolso. Apaga el móvil. Quizás no quiere que nada perturbe su momento. Abre el MSN y da sus datos. Atrevida564561. Recuerdas que el primer día te intrigaba y hasta te hacia sentirte cortado mi nick? Sí, no sabia hasta que punto serías atrevida, y siempre quise imaginar que solo era un nick. Como así fue, lo comprobaste pronto. En el fondo, a mi primer intento de seducción casi escapas pero solo de broma jajajajaja. A esas alturas ya te deseaba tanto... Que casi te hago pensar que nunca te confesaría mis deseos de ti. Y es que solo pensar que por hacerlo pudiéramos perder lo que había entre nosotros. Nunca se habría perdido pero mis temores me hicieron ser cauto. Sí, casi hasta la desesperación jajajajajaja. ¿Como has pasado el día? Bien, un día normal, con la diferencia de que pensé más en ti que de costumbre. Más? ¡ Si es que eso es posible, claro! Y tú´?. Estuve recordando mi última escalada, repasando unas fotos Un día quizás escalemos juntos. No sé, pero eso resultaría fantástico. Seguro que te reirías de mi torpeza. Torpe una mujer con tu cuerpo? Ja Y con esos ojos?. La montaña se rendiría ante ti, Adulador. Sabes que si hoy pensaba... hace ya seis meses que nos conocemos. Tan poco? A que parece ayer? Déjame decírtelo otra vez: eres lo más bonito que ha sucedido en mi vida Y tú la mujer más encantadora con la que jamás he compartido mis días Hacemos bien en no contar esto a nadie Todos nos llamarían locos Saber que nunca nos conoceremos y habernos entregado así el uno al otro Te quiero Te quiero Aquellas conversaciones lograban erizar mis circuitos. Si vosotros hubierais sentido como yo el temblor de sus dedos sobre mis teclas, sus miradas a mi pantalla, donde se reflejaba el ansia y los deseos del otro... Me gustaban, eran una pareja ideal. Grandes conversadores, y ufffffff, cuando se entregaban a la sensualidad... me ponían al rojo. No se como mis ventiladores eran capaces de airearme lo suficiente. Hasta mañana mi vida Soñaré una vez más contigo Ella en realidad se llama Maria José, que no es un nombre feo. Es guapa, tal y como se la ve en la foto que le envió. Pesa 87 kilos y el mundo la llama gorda. Sale con los ojos cargados de vida. El no se llama Eloy, sin Enrique. No es escalador, pero le gustaría. Y es ese. Si, ese que usa el numero 7. Eso es, ese chico guapo, tal como se ve en la foto que le envió a ella. Con gafas, delgado y mirada inteligente. Justo ese... que esta sentado en una silla de ruedas.