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Viernes 05 del Septiembre de 2008 — Actualizado a las: 17:35 PM
Eduardo Méndez
Actualizada: 22/04/2005
El creador de videojuegos que abrió un mundo nuevo con el Doom ha manifestado las enormes pegas que tiene desarrollar juegos para móviles.
Leo en
Barrapunto una noticia realmente interesante, y que me ha
llamado la atención por lo poco frecuente. Hace referencia al artículo que a
publicado John Carmack, creador de Quake y Doom, entre otros,
y sin duda alguna uno de los pocos creadores de videojuegos de esa
selecta estirpe a la que se conoce por su nombre (oh, Sid Meier,
discúlpame que hable de otros...). Cuando este tipo de personas hablan
sobre cualquier tema relacionado con su trabajo y las herramientas
relacionadas, uno puede prestar más o menos atención, pero no puede, o
no debería, dejar que pasaran desapercibidos.
Carmack trata el uso de Java en la creación de videojuegos para
móviles. O sea, que habla de J2ME (Java-to-me, Java 2 Mobile Edition).
Java ha supuesto para los teléfonos móviles una capacidad
extraordinaria al convertir un aparato con una funcionalidad totalmente
cerrada, en una plataforma en la que podemos ejecutar cualquier tipo de
software: información, productividad, trabajo en grupo... y, por
supuesto, juegos. Bueno, la verdad es que cuesta encontrar aplicaciones
J2ME que no sean juegos.
En esto de los juegos en el móvil ha habido un progreso extraordinario.
Hace apenas cinco años hablar de juegos en el móvil era referirse al
juego de la serpiente que venia en los Nokia. Y ahora no hay película o
juego para PC o para consola que no tenga su correspondiente versión
para móviles. Hasta el punto que se trata de un negocio de miles de
millones al año, y en una progresión francamente ascendente.
Respecto a las posibilidades, los juegos del móvil me recuerdan a los
del Spectrum, o los de "maquinitas" de bar. Enormemente simples e
increíblemente adictivos. O al menos, los que son adictivos, lo son
increíblemente.
Y entonces llega John Carmack y viene a decir que para un teléfono
móvil no hay quien programe, y que eso del Java es un fastidio. Y no
voy a ser yo el que diga que no. Recuerdo cuando en la empresa en la
que trabajaba a finales del siglo pasado el director de Sistemas
pontificó que todos los sistemas debían desarrollarse en Java. Todavía
están pagando las consecuencias. Y no en sentido figurado, porque la
diferencia en el consumo de recursos entre un sistema construido en
Java y otro en binario nativo del sistema operativo, es extraordinaria,
se mire como se mire. Y esto ocurre en cualquier sistema operativo:
Windows, Linux, MacOS, Symbian o el que sea.
Y si le sumamos a esto que lo de desarrollar una vez, y ejecutar en
cualquier dispositivo tampoco es que sea tan cierto, entonces ¿por que
tienen ese éxito los juegos J2ME? Pues, a mi juicio, porque si bien es
cierto que tendría mejor rendimiento tener el mismo juego en binario
Symbian que en J2ME, no se aprovecharía nada (o muy poco) de ese
desarrollo para otra plataforma. Y además, es que aparte de los
Symbian, los Smartphone de Microsoft y el Palm Treo, no hay más
plataformas con especificaciones y SDK (software development kit) que
permitan desarrollar para ellas. Mientras que teléfonos con máquina
virtual J2ME hay un porrón. Concretamente, según IT Facts, ya
son 100 millones los teléfonos móviles en manos de clientes capaces de
ejecutar juegos, en un negocio que generó 350 millones de
dolares en 2004.
Recopilemos. Si realmente parece que tiene sentido esto de desarrollar
en Java para móviles, ¿en que se equivoca el señor Carmack? Pues yo
creo que este es un tipico caso de pecar por exceso. ¿Que quiero decir?
Pues que este tío es demasiado listo. De verdad. Que es que sabe
demasiado y claro, le saca defectos a todo. Es que lo de que "dediqué
una buena cantidad de tiempo estudiando byte code de java desensamblado
mientras optimizaba mi pequeño motor de renderizado" es como para
asustarse un poco. Y claro, el teléfono y el J2ME se le quedan
pequeños. Realmente, es como volver a los 80.
Y es que cuando te encuentras con que un especialista del nivelón de
John Carmack hace manifestaciones de tanta categoría, mojándose tanto.
Y, por el contrario, los hechos están demostrando una realidad en un
sentido absolutamente opuesto, uno no puede dejar de recordar, con el
mayor de los respetos, el famoso refrán: "Zapatero, a tus zapatos".