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Viernes 03 del Julio de 2009 — Actualizado a las: 17:36 PM
Francisco Acedo Torregrosa
Actualizada: 25/03/2006
Una pérdida de peso previa de un 10 a un 20% puede reducir la complicaciones postoperatorias
El balón intragástrico (BIG) es un tratamiento idóneo tanto para pacientes obesos moderados que no responden a una dieta hipocalórica equilibrada como para aquellos con obesidad mórbida, es decir, con un Índice de Masa Corporal (IMC) superior a 40. “En los pacientes con obesidad mórbida y superobesidad es aconsejable la instalación de este dispositivo como medida previa a la cirugía con el fin de reducir riesgos de la intervención quirúrgica, ya que una pérdida de peso de un 10-20% puede reducir las complicaciones postoperatorias”, explica el doctor Gontrand López-Nava, director de la Unidad de Tratamiento Endoscópico de la Obesidad del Hospital Madrid Montepríncipe en el Boletín “SaludPress”.
Este experto también señala que el balón intragástrico es el único tratamiento indicado en pacientes obesos con problemas cardiorrespiratorios severos, que no pueden ser operados y que necesitan una pérdida de peso rápida e importante. “De hecho, una pérdida de peso de un 10% reduce el riesgo de enfermedad coronaria en un 20%. Por el contrario, un exceso de peso del 40% aumenta dos veces las tasas de mortalidad por enfermedad coronaria y por ictus. La pérdida de peso también se acompaña de una reducción de la mortalidad por cáncer. En cualquier caso, el resultado de esta técnica va a depender en gran medida de las características de cada paciente”.
Sensación de saciedad
El BIG es un dispositivo que se introduce en el estómago a través de endoscopia digestiva y que sirve como coadyuvante a una dieta hipocalórica en el tratamiento de la obesidad como parte de un programa de modificación de la conducta alimentaria. “El balón”, explica el doctor López-Nava, “ocupa parcialmente el estómago y los pacientes tienen la sensación de estar saciados cuando van a comer. Además, entre horas y en ayunas ayuda a controlar el impulso de picar porque la persona siente el estómago lleno. Este sistema está diseñado para facilitar el cumplimiento de una dieta supervisada y un programa de modificación de la alimentación. Su ventaja es que se introduce en el estómago a través de la boca sin necesidad de cirugía ni anestesia general, por lo que el paciente puede marcharse a su casa tras la intervención sin tener que permanecer ingresado”.
Los enfermos que solicitan esta técnica normalmente son personas que ya han intentado antes diferentes métodos para adelgazar, tanto dietéticos como farmacológicos. “Resulta un tratamiento idóneo para ayudar a aquellos pacientes con dificultad para cumplir una dieta hipocalórica equilibrada”, subraya el doctor López-Nava.
Objetivo del tratamiento de la obesidad
El objetivo del tratamiento para la obesidad es conseguir reducir el peso de una forma mantenida entre un 10-15% para disminuir el riesgo cardiovascular y otras enfermedades relacionadas con la obesidad. El primer paso en cualquier tratamiento debe ser una combinación entre dieta hipocalórica, actividad física y modificación de conducta. “A los pacientes seriamente motivados que no consiguen perder más de un 5-10% en 3-6 meses, se les recomienda un tratamiento farmacológico. Los obesos mórbidos precisan un enfoque quirúrgico. Sin embargo, existe un grupo intermedio de pacientes que no responden al tratamiento motivacional, ni médico-farmacológico y que todavía no son candidatos a cirugía. Este dispositivo estaría indicado en este grupo de pacientes”, indica el doctor López-Nava.
Candidato ideal
El candidato ideal para instalar este dispositivo sería, según este experto, un paciente motivado, mayor de 18 años, con un Índice de Masa Corporal (IMC) entre 30 y 40 o que esté en lista de espera de cirugía; con enfermedades asociadas como pueden ser las articulares, la diabetes, las cardiovasculares, la apnea del sueño y, sobre todo, concienciados para llevar a cabo una serie de cambios en sus hábitos dietéticos y estilo de vida.
En España, más de la mitad de la población (53%) tiene exceso de peso; un 39% tiene sobrepeso (45% de los varones y un 32% de las mujeres) y un 14,5% es obeso (13.3% en varones y 15.7% en mujeres).