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¿A quien le importa confucio?

José Manuel Peláez Garrido

Actualizada: 27/12/2005

La actidud de los jóvenes, hoy, dicho a modo universal, deja un buen lugar para la reflexión. Quizá tenga que ver que nosotros al haber abandonado hace mucho tiempo tal etapa, nos eclipse un poco una cierta 'envidia' que nos nubla de algún modo la realidad. Pero cierto es que los padres hemos perdido bastante la brújula.

“en educación, no hay diferencia de clases”. Confucio

 

Confucionismo o Confucianismo, principal sistema de pensamiento en China; se desarrolló a partir de las enseñanzas de Confucio y sus discípulos, y tenía que ver con los principios de la práctica del bien, la sabiduría empírica y las propias relaciones sociales. El confucionismo ha influido en la actitud china ante la existencia, fijando los modelos de vida y pautas de valor social.

 

Confucio solía decir que la mala expresión o pronunciación o utilización del idioma, deformaba las conductas. ¡Cuánta verdad había en ello! ¿O no es así? La juventud de hoy -dicho en su ‘gran’ mayoría- es tremendamente mal educada e intolerante que en cualquier otra época de la vida. Aún peor, parece haber llegado a límites insospechables, pues su conducta y su moral es atrozmente cobarde e insultante. Obviamente, la culpa radica en dos puntos sustanciales: Los padres y los maestros. ¿Por qué sostengo tal tesitura? Obvio que es discutible: Por que los padres, que forman inicialmente el hogar -institución primaria de la vida- tampoco -parece-fueron educados bajo premisas sustantivas o no se interesaron en los conceptos recibidos, por lo tanto no pueden enseñar lo que no aprendieron. Además, la generación de padres en la actualidad -por lo general- viven muy cómodos en la de ‘ellos’, con excusas como: ‘el trabajo no les permite mayor dedicación’; ‘que los niños se van a traumar’, ‘tienen derecho a hacer su vida’; ‘hay que darles lo que pidan’, etc. Lo puntual es que no se ocupan de sus hijos como debieran y éstos hacen y piensan una vida sin esquemas y envueltos en un libertinaje bien disimulado por el himno de la libertad. Por ende, los chicos, tanto mujeres como varones (y son el futuro) tienen un vocabulario profundamente soez;  acabadamente malicioso; curiosamente sucio; no pudiendo hilvanar una frase de diez palabras sin haber pronunciado no menos siete dentro de un contexto desfachatado e irrespetuoso.

 

Los educandos, saben y sin ningún misterio (bueno, también son padres) que sus alumnos tienen tal vocabulario y escuchan cotidianamente tales frases, pero ni como maestros le ponen coto a ello o reprenden de modo adecuado con el ejemplo. Las aulas, por citar un punto, muestran cotidianamente una desprolijidad albergada hasta en los muebles, como la educación que se imparte.

 

Y no me vengan con los sistemas políticos, la falta de trabajo, el mundo de hoy, etc. etc., por que eso ni siquiera constituye una verdad de perogrullo, y lo que es peor, acaba celebrando una mentira sustraída de cerebros incandescentes.

 

Pareciera ser, que la educación no solo es cosa antigua sino que la gracia y el donaire radican en mostrar los genitales; valerse de la droga y el sexo; aplaudir a los inmundos que por algunos medios de comunicación la van de ‘inteligentes’, ‘a prostitutas dando clase de moral’ y todos, con un lenguaje procáz y posturas des-vergonzantes como sinónimo de morales contraídas.

 

Inequívoco es pensar o sostener entonces, que con la mala utilización del idioma –tal cual expresaba Confucio-, luego no se transite el camino de la delincuencia; la prostitución; la falta de apego a las propias raíces, etc.,  entre otras faltas. Por otra parte, nos preguntamos hoy, el por qué de la escasés de honestidad y transparencia en los hechos de los seres humanos, en especial de la clase política, (el periodismo va de la mano) y ni falta hace de respuesta.

 

Es triste y repugnante ver como la irrespetuosidad es la ética de hoy en día y, la burla el punto de la respuesta. Y, lo que es peor: los padres que con frases vacías y cómplices defienden semejante postura.

¡Disculpe! Si he pisado algunos pies.