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Viernes 03 del Julio de 2009 — Actualizado a las: 17:36 PM
Francisco Acedo Torregrosa
Actualizada: 30/06/2006
Alrededor del 65% de estos afectados solicitan una intervención quirúrgica para completar su tratamiento de cambio de sexo
Aproximadamente uno de cada 13.000 hombres y una de cada 15.000 mujeres sufren Trastorno de Identidad de Género (TIG) y en más de la mitad de los casos solicitan una operación de cambio de sexo para completar su tratamiento de reasignación sexual.
Según la Organización Mundial de la Salud el transexualismo es el deseo de vivir y ser aceptado como un miembro del género opuesto, por lo general acompañado por el deseo de modificar mediante métodos hormonales o quirúrgicos el propio cuerpo para hacerlo lo más congruente posible con el género preferido.
Por lo tanto podemos afirmar que un hombre transexual es aquel que nace en cuerpo de mujer y siente la necesidad de ser hombre, y una mujer transexual es el caso contrario.
Para acercar a la sociedad los problemas de las personas que se encuentran en esta situación social y clínica e informar de las posibilidades terapéuticas y sociales que hay en la actualidad, la Unidad de Trastornos de Identidad de Género (UTIG) de Andalucía con la colaboración de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), ha puesto en marcha la jornada “Transexualidad: retos terapéuticos y sociales”, que se ha celebrado en Málaga con motivo del 50 Aniversario del Hospital Regional Universitario Carlos Haya.
En este acto se ha planteado el tratamiento interdisciplinar de los Trastornos de Identidad de Género desde la experiencia de la primera y, hasta ahora, única unidad de estas características en el ámbito sanitario público nacional.
“Las personas que padecen TIG comienzan a ser conscientes y a sufrir este trastorno a partir de los cinco años, donde encuentran los primeros conflictos, situaciones de sufrimiento personal y problemas de adaptación, como consecuencia de la disociación entre su aspecto externo y el sentimiento interno de pertenencia al sexo opuesto” explica el doctor Francisco Giraldo, cirujano plástico de la Unidad de Trastornos de Identidad de Género y miembro de la SECPRE. Además, añade el experto, “a medida que el desarrollo y el crecimiento continúa, este sentimiento aumenta y lleva a quienes lo sufren y sus familiares a la inadaptación personal, familiar y social”.
“Realizando un análisis de los primeros 200 pacientes que acudieron a la UTIG hay que comentar que 125 eran hombres entre 15 y 61 años que se sentían mujeres y 75 mujeres entre 18 y 45 años que se sentían hombres”, informa la Dra. Trinidad Bergero, Psicóloga de la UTIG. Además, continúa la experta, “el 10% de las personas que solicitaron tratamiento fueron excluidos por no cumplir los requisitos diagnósticos de transexualidad o por presentar una comorbilidad psíquica que desaconsejaba su inclusión en el protocolo”.
La transexualidad tiene un tratamiento concreto al que los pacientes pueden acceder tras haber pasado por varias fases dentro de un grupo de estudio. En él, se valora si realmente una operación o un tratamiento hormonal va a ayudar al paciente a superar las barreras sociales y psicológicas que tiene por su condición de transexual.
El doctor Giraldo explica que “los pacientes transexuales deben dirigirse a un equipo experimentado de psicólogos con experiencia en el tratamiento de problemas de identidad de genero para que ellos establezcan un diagnóstico adecuado y correcto según los criterios de la Asociación Internacional Harry Benjamín International Gender Dysphoria Association (HBIGDA). Este organismo es el responsable de establecer los estándares de cuidados y manejo de los trastornos de identidad de género.
Los criterios diagnósticos que se usan son: saber si el individuo se identifica de modo intenso y persistente con el otro sexo, presenta pruebas de malestar persistente por el sexo asignado o un sentido de inadecuación en el papel de su sexo, muestra pruebas de malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas, y en ningún caso el diagnóstico debe establecerse si el individuo padece una enfermedad física intersexual.
“Es de capital importancia efectuar un diagnóstico correcto ya que sobre él pivota el resto del proceso y, además, de un diagnóstico certero depende la evolución posterior del paciente”, explica la doctora Bergero.
Según el doctor Pérez Macias, Presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, “el proceso pasa por tres fases: el tratamiento psicológico, el hormonal y, más adelante, el quirúrgico. Además, el grupo de estudio que trata cada caso particular, debería estar formado por un psiquiatra con experiencia en problemas de identidad de género, un endocrinólogo especialista en terapias hormonales, un abogado que se ocupe de temas de redefinición de género, un asistente social y un cirujano plástico. Desde la SECPRE, como expertos en modelación corporal, apoyamos esta práctica quirúrgica minoritaria mediante extirpaciones o reconstrucciones en personas correctamente diagnosticadas”.
“La intervención quirúrgica genital de reasignación de sexo es el paso final de un largo proceso de diagnóstico referencial y de tratamiento médico multidisciplinar. Intenta hacer congruente el sexo genital con el sexo cerebral, liberando así al paciente transexual de su sentimiento de frustración”, declara el doctor Giraldo. “La cirugía plástica y reconstructiva pone a disposición de los pacientes con Trastorno de Identidad de Género (TIG) un conjunto de técnicas quirúrgicas que hacen posible la modificación de las estructuras genitales externas y su adaptación a la identidad de género del paciente. El cirujano plástico realiza las cirugías mamarias apropiadas a cada caso y las cirugías de reasignación genital de sexo hombre-a-mujer y de mujer-a-hombre. En el caso de los pacientes transexuales mujer-a-hombre, los ginecólogos realizan la cirugía extirpativa de los genitales internos (útero, trompas, ovarios y vagina)”, explica el doctor Giraldo.
Casi la totalidad de los transexuales que desean cambiar de hombre a mujer solicitan esta operación, en cambio sólo el 30% de los casos contrarios lo hace ya que esta intervención es más complicada, tiene más etapas y los resultados no son tan satisfactorios. Aún así, el doctor Pérez Macías aclara que “en estos últimos casos más que unos genitales completos se busca la posibilidad de poder realizar acciones cotidianas masculinas, como por ejemplo poder orinar de pie”.
El Sistema Sanitario Público Andaluz (SSPA) es el único que realiza estas operaciones de forma gratuita y se aproxima a la cifra de 30 anualmente. En otras Comunidades como Madrid, Cataluña o Valencia también se realizan estas intervenciones pero de forma privada, por lo que no existe un registro oficial de estas operaciones.