- Fuente: Invertia
Bankia acapara las cuentas de sus competidores por ser clave en la reordenación
Banco Financiero y de Ahorros (BFA) y su filial Bankia, entidad cotizada con un valor en Bolsa de 6.100 millones de euros, serán protagonistas en la próxima oleada de fusiones que se van a producir en España. Debido a su amplia presencia en las calles, con más de 4.000 sucursales y 20.000 empleados, y a su mastodóntico tamaño, 300.000 millones en activos, adquiere una relevancia especial solo seis meses después de su salida a Bolsa.
En aquel momento, julio de 2011, la OPS (Oferta Pública de Suscripción) se consideró casi un asunto nacional por estos motivos, ya que Bankia necesitaba 3.000 millones para cumplir con las exigencias de capital que el Gobierno promulgó cinco meses antes. De no haberlas obtenido, una solución que se especulaba era la entrada en su capital del Estado. A imagen y semejanza de lo acaecido en Catalunya Caixa, Novacaixagalicia y Unnim.
Las nuevas exigencias de provisiones para inmuebles que se conocerán el viernes día 3, tras consejo de ministros, obligarán a Rodrigo Rato a mover ficha, otra vez. Una vez que parece descartada la creación de un banco malo que se quede con los activos problemáticos de las entidades, financiado con dinero del contribuyente, BFA-Bankia podrá seguir en solitario solo si es capaz de generar ingresos suficientes. De lo contrario, tendrá que fusionarse.
La rueda de prensa que el viernes pasado celebró La Caixa-Caixabank en Barcelona giró durante buena parte en torno a una hipotética fusión con BFA-Bankia, algo que la prensa lleva airando unas cuantas semanas pero que ninguna de las partes confirma. La sorpresa saltó entre los 170 periodistas que acudieron a la cita en la sede de Diagonal (Barcelona) cuando Juan María Nin dijo que una fusión ?no solo era compatible, sino deseable?.
La pregunta fue directa (¿Sería compatible una fusión con Bankia desde el punto de vista del mantenimiento del control?) e Isidro Fainé, presidente de La Caixa, le pasó el testigo al consejero delegado, que fue meridianamente claro en su respuesta (?Una Caixabank más grande haría mejor una obra social, no solo sería compatible, sino deseable?. Minutos más tarde, Nin desmintió a la prensa cualquier tipo de negociación con BFA-Bankia.
Ante la insistencia de los murmullos que apuntan a la búsqueda de una solución para este grupo, que aún está en proceso de integrar los negocios de Caja Madrid, Bancaja y cinco cajas regionales, el equipo directivo remitió una carta a los empleados en la que aseguraba que tiene mecanismos suficientes para responder a las nuevas exigencias, ser solvente y aprovechar todas las oportunidades que surjan.
La Caixa y BFA-Bankia formarían un grupo con cerca de 600.000 millones de euros en activos y una cuota en España del 25% en créditos y depósitos. Parece claro que, en caso de concretarse lo que de momento no pasa de ruido, las desinversiones del nuevo grupo serían cuantiosas. El principal problema para BFA-Bankia es que la operación, hipotética, estaría capitaneada por la cúpula de La Caixa, entidad más en forma que su competidor.
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