- Fuente: Noticias
Barreras al acceso tecnológico
Barreras al acceso tecnológico
Fabrizio Volpe Prignano
Actualizada: 24/11/2005
El utópico concepto de Internet con libre acceso a todo el mundo como bastión democrático de ideas se está convirtiendo en un fiel reflejo de nuestra globalizada sociedad: una muralla impenetrable para quienes no tienen los recursos tecnológicos dentro de este eventual oligopolio de la red. Estamos ante una nueva era, la era del acceso, y así como todo cambio en la sociedad evidencia un cambio en la cultura, a su vez significa un cambio en los individuos.
Con la transnacionalización comienza a vislumbrarse un conflicto que proviene desde largo tiempo pero que se manifiesta de manera uniforme a partir del paso a la internacionalización: la problemática en la constitución de la identidad cultural opuesta al proceso hegemónico de una ideología dominante.
La comunicación se está reconfigurando en un espacio estratégico desde los procesos de transnacionalización y de la emergencia de sujetos sociales e identidades culturales nuevas. Por ello la perspectiva que los profesionales de la comunicación y las ciencias sociales debemos tener en este nuevo siglo estará centrada en la indagación de los diversos procesos mediante los cuales la conformación de lo masivo es desarrollada a partir de las transformaciones de las culturas subalternas. Para lograrlo sigamos el desarrollo establecido por Jesús Martín Barbero en su libro De los medios a las mediaciones donde explica que los análisis situacionales no deben centrarse en los medios de comunicación sino en las articulaciones entre las diversas prácticas comunicacionales y los movimientos sociales; es necesario, de una vez por todas, tomar como eje la pluralidad de matrices culturales.
Es imprescindible que tomemos en cuenta las posibles transformaciones de la cultura desde las nuevas tecnologías y reconfiguremos en tanto productores de sentido los ámbitos susceptibles de ser restringidos por un campo de discurso dominante. Campo que diseña áreas sociales hegemónicas a través de dominios discursivos organizados en significados preferentes; y estos discursos hegemónicos conllevan un encubierto proceso de represión de la identidad y diversidad cultural.
Defendamos la globalización pero sin pérdida de identidad y defendamos todos los espacios independientes para el desarrollo de la razón y el espíritu porque nos conceden una participación activa entre las diversas comunidades culturales. No dejemos que los espacios de cultura, en tanto ámbitos de mediación, se conviertan en un universo de redes y portales que permita ampliar la brecha entre países desarrollados y subdesarrollados.
¿Civilización globalizada o privación de la identidad cultural?
La noción de cultura es ciertamente vaga y confusa. Se asocia, en efecto, con el concepto de libertad, con la representación de dignidad e incluso con la edificación y manifestación de la propia identidad: hay quienes dicen que la cultura nos libera y que el hombre es un animal cultural. Según la mayoría de los antropólogos, la cultura perfecciona el estado natural al que estaría sentenciado el hombre como primate o más precisamente como mono en condición fetal; la solución es semejante a un órgano artificial: nos completamos por obra y gracia de la cultura. A pesar de su vaguedad, aquello que podemos reconocer como lo más sugestivo de la idea de cultura, es que su aura, su prestigio, es tan evidente que no necesita de exactitudes representativas.
Luis Villoro en su libro Estado plural, pluralidad de culturas define a la identidad cultural como «una representación intersubjetiva, compartida por una mayoría de los miembros de un pueblo, que constituirían un sí mismo colectivo. Más adelante continúa sobre el tema de la identidad explicando: Los individuos están inmersos en una realidad social, su desarrollo personal no puede disociarse del intercambio con ella, su personalidad se va forjando en su participación, en las creencias, actitudes, comportamientos de los grupos a los que pertenece. Esa realidad colectiva consiste en un modo de sentir, comprender y actuar en el mundo y en formas de vida compartidas, que se expresan en instituciones, comportamientos regulados; en suma en lo que entendemos por una cultura. El problema de identidad de los pueblos remite a su cultura. »
Ahora bien, si tomamos como análisis el fenómeno de reorganización cultural que se comenzó a originar con el proceso de globalización, nos encontraremos que existen efectos o fuerzas opuestas. Estas fuerzas son llamadas integrativas y desintegrativas, según se trate de la homogeneización y la fragmentación cultural respectivamente. Ambas fuerzas están sistemáticamente aniquilando las identidades culturales; las primeras por medio de la generalización del ser humano y las segundas por la omisión de su historicidad.
Es de suma necesidad reformular el concepto homogeneizante del modelo neoliberal de globalización para frenar este proceso de destrucción de las identidades culturales. La globalización de la cultura también conocida como civilización globalizada o aldea global deja de lado las tradiciones culturales, el folclore, las culturas autóctonas para producir, según conceptos de Nestor García Canclini, «un ensamble multicultural» que, a mi criterio, logra solamente una aniquilación de lo característico y costumbrista de cada región. En otras palabras, equivocando la noción de globalización nos acercamos al exterminio de la verdadera esencia del ser humano; esencia que no es más que la diversidad y la diferenciación de cada hombre y mujer sobre la tierra.
Pero no nos olvidemos que el ocaso de los imperios fue producto, en muchos casos, de la imposición de una uniformidad de identidades y la estúpida hegemonía de pensamientos sobre los pueblos conquistados. Los mandatarios de las grandes potencias mundiales deberían tener en cuenta que toda acción puede provocar reacciones que, según lo demostró en varias ocasiones la historia de la humanidad, es de igual o mayor trascendencia que el hecho que las generó.
Quizá sea una utopía (y en todo caso esta utopía será un regalo para los lectores de estas páginas) pero es mi anhelo que los países desarrollados no sigan convirtiendo el proceso de globalización en la privación de la identidad de aquellas culturas que les son desconocidas.
Etiquetas: concepto, ideas, archivo, bastión, fiel, internet, utópico