- Fuente: Adn
Contra la estupidez humana
Hay quien la califica como la fuerza más destructiva de la evolución humana, pero se le puede hacer frente (sin aniquilarla) si uno se lo propone. La estupidez, como oposición a la tan admirada inteligencia, permanece inalterable pese al paso de los años. "No es una enfermedad, es una parte normal del ser humano. Pero es también una seria y peligrosa disfunción", explica a ADN Giancarlo Livraghi, filósofo italiano que ha dedicado gran parte de su vida al estudio de "la torpeza notable en comprender las cosas", dice la RAE. Su peligro radica en lo impredecible que resulta.
Cuidado con algunas creencias
Para combatirla, lo mejor es ser consciente de su existencia y no subestimarla, para que, al menos, no nos coja del todo por sorpresa. El economista Carlo M. Cipolla, profesor emérito de la Universidad de Berkeley (EE UU), creó unas leyes básicas. Su norma de oro es "una persona estúpida es la que causa un daño a otra persona o grupo sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí o incluso obteniendo un perjuicio".
Livraghi, autor del ensayo El poder de la estupidez (Crítica), considera que "permanecer en el hábito de 'lo que creemos saber' es una causa frecuente de estupidez". El inmovilismo de la rutina "debilita la curiosidad, el deseo de descubrir, aprender, mejorar y cambiar la perspectiva", añade. Ver más allá de los tópicos y dudar de vez en cuando también ayuda, al igual que responder a los problemas de la forma más sencilla posible, sin caer en la complicación innecesaria.
"La arrogancia, la pomposidad o el complejo de superioridad no son signos de inteligencia, sino formas de ser estúpido", explica en su ensayo. Al igual que la fascinación por individuos cuyas cualidades no deberían ser admiradas, como algunos famosos o celebridades fugaces, y "la megalomanía de personas poderosas que se creen mejores porque tienen poder", dice el autor.
Otra forma generalizada de estupidez es la incapacidad o falta de voluntad para admitir errores. La gestión inteligente de los fallos propios es uno de los antídotos más eficaces, cuenta el italiano. Más allá de verbalizar un lo siento.
Porque en materia de estupidez hay que empezar por uno mismo. "El humor puede ayudar. Uno empieza a crecer el día que se ríe de sí mismo", dice Livraghi. Y si el entorno (trabajo, familia, amigos, pareja) es estúpido, hay que preguntarse si realmente no lo seremos nosotros.
"Culpar a los demás solo empeora las cosas. A veces es imposible cortar el cordón umbilical, pero hay maneras. Gestionar los conflictos para que sean menos dolorosos es un arte sutil, pero vale la pena aprenderlo. ¿Sabemos cómo escuchar y ver las cosas desde el punto de vista de otros?", aconseja el filósofo. He aquí el quid de la cuestión.
Algunas claves
1. Ignorancia. Aunque tiende a ser sinónimo, no es lo mismo que la estupidez, pero combinada con ella es desastrosa. Una de las peores formas de ignorancia [...]
Lee la noticia completa en la fuente original (Adn)
Etiquetas: global, portada, alejarse, maneras, necedad, picos, fil, sofos
