CULTURA ORGANIZATIVA EN LA EMPRESA

Abr 26, 2006 | Noticias


CULTURA ORGANIZATIVA EN LA EMPRESA

Esteban Rodrigo Martínez

Actualizada: 26/04/2006

Conocer la naturaleza de la propia cultura, los comportamientos y valores por los que se rigen las personas que constituyen la empresa, así como los mecanismos que ponen en marcha esa peculiar manera de ser de una corporación, se plantea como una cuestión necesaria para promover cualquier proceso de cambio e innovación en la empresa.

Conocer la naturaleza de la propia cultura, los comportamientos y valores por los que se rigen las personas que constituyen la empresa, así como los mecanismos que ponen en marcha esa peculiar manera de ser de una corporación, se plantea como una cuestión necesaria para promover cualquier proceso de cambio e innovación en la empresa.

Con frecuencia, al hablar de los retos a los que se enfrentan las organizaciones empresariales, se nos remite a la necesidad de que éstas pongan en marcha cambios estructurales que permitan una respuesta adecuada a las exigencias del entorno, los cuales cada vez con más insistencia, se enuncian en términos de Cambio Cultural.

Una primera consecuencia es la toma de conciencia de que la mera persecución unilateral de objetivos estratégicos, basados en las técnicas que nos proporcionan los modelos tradicionales de planificación estratégica y de gestión basados en el análisis del entorno, elaboración de estrategias y desarrollo de éstas mediante una adecuada estructura y sistemas internos, pueden resultar insuficientes para alcanzar los objetivos económicos o de otra índole establecidos. Si estas técnicas no son a veces suficientes para abordar retos competitivos y los responsables de las organizaciones encuentran dificultades insalvables para que sus empresas reaccionen ágil y eficazmente, podemos estar ante una situación de necesario ajuste cultural frente al entorno, es decir, el necesario cambio de comportamiento de todas las personas de la empresa en relación con el mercado.

El concepto de cultura empresarial o corporativa es manejado cada vez con más frecuencia y, de algún modo, todos intuimos de qué se trata cuando oímos hablar de ello, pero se trata de un concepto difícil de definir en toda su extensión ya que impregna todo el ámbito de expectativas, valores, comportamientos y orientación de la empresa. Se dice que la empresa NO TIENE una cultura, la empresa ES una cultura. Esta como cualquier colectivo, genera una serie de comportamientos habituales, valores, normas, distribución de papeles entre sus miembros, sistema de jerarquía, etc., mediante los cuales consigue una adecuada relación con el medio, una cohesión de sus miembros y una dosis suficiente de equilibrio entre fuerzas para sobrevivir y progresar, en definitiva una cultura, que dota de sentido al conjunto de sus elementos y guía la acción de cada una de las personas que la integran.

Hasta aquí hemos realizado un primer acercamiento al concepto y queda expresada la importancia de tener en cuenta un tema como el que nos ocupa. Pero necesitamos incorporar el elemento dinámico en nuestro análisis ya que:

- La empresa no es una construcción definitiva, está sujeta a las variaciones del entorno, del medio en que actúa. - Para adaptarse a dicho medio, elabora estrategias, innova tecnológicamente, cambia sus estructuras organizativas, etc.

Por lo tanto, podemos hablar de la empresa como un sistema abierto a condiciones externas e internamente organizado para explotar unos recursos y obtener unos resultados; consideración de la que se extraen las siguientes consecuencias:

• Deberá estar organizada en función de sus objetivos, no exclusivamente de su equilibrio y de su integración. • La empresa no aparece ya solamente como un sistema social y como una colectividad con contenido permanente, sino sujeta a demandas externas e internas en constante variación. A los avatares del entorno en el que se mueve y pretende desarrollar su actividad. • Las condiciones permanentemente cambiantes del medio en el que se mueve exigen el abandono de modelos burocráticos para poder orientarse hacia objetivos. Necesita abandonar el imperio de la norma. • Los modelos de organización empresarial requieren de planteamientos más flexibles que permitan la adaptación permanente. • Al desaparecer la “norma estable”como guía de la actuación de los miembros de la empresa, se hace más necesario desarrollar formulas de integración más potentes: nuevos valores para planteamientos de cambio de cultura organizativa.

Este cambio de referentes (objetivos frente a normas) provoca que se abandone el análisis de la empresa como conjunto de puestos de trabajo y especialidades agrupadas de un modo u otro, para pasar a considerar cada vez más a la empresa como una red de comunicaciones, cuya unidad necesita ser mantenida mediante el énfasis en la adecuación de las necesidades de la organización, a su coherencia, a la integración de las personas, y a su capacidad para adaptarse a los cambios del entorno. De ahí la importancia creciente y el auge de los estudios sobre información en las organizaciones, modelos de carreras profesionales, promoción, formación, liderazgo, etc. El origen de numerosos estudios existentes sobre cultura corporativa está muy relacionado con situaciones de cambio y con necesidades de incorporar nuevas costumbres y modos a una situación cultural concreta.

El momento que atraviesa la empresa española actualmente es un ejemplo claro de esa necesidad.  Se atraviesa una situación en la que el cambio cultural tiene necesariamente que producirse al cambiar de un sistema cerrado a un sistema abierto y encontrarse inmersa en un proceso de creciente competitividad, así como de una creciente exigencia de calidad de servicio, de producto por parte del mercado.





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