Delibes levanta el vuelo entre el reconocimiento y devoción de sus paisanos
Próxima la primavera, con el campo aún en agraz pero promisorio por las abundantes lluvias, el hombre que aún habitaba en Miguel Delibes -porque como él mismo dijo el escritor se quedó en un quirófano hace tiempo- ha decidido levantar el vuelo después de varios años de salud aliquebrada, entre el reconocimiento institucional y la general devoción de sus paisanos.
Ha sido al amanecer de una fría y desapacible mañana invernal cuando se ha producido el deceso de quien como escritor, académico y periodista ha mostrado "un compromiso vital, profundo y constante con la lengua castellana", como han señalado los Reyes en un telegrama de pésame remitido a la familia.
Las banderas a medio asta en el balcón de la Casa Consistorial y el pregón icónico de un centenar de carteles distribuidos por la ciudad, han anunciado el óbito de "uno de los grandes" y "la voz austera de un país sumido en el silencio", en palabras pronunciadas por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
La discreción con que se desenvolvió a lo largo de toda su vida, no ha podido evitar esta vez el cálido y espontáneo homenaje del pueblo que retrató y defendió en toda su obra, donde plasmó "la esencia de una manera de ser, pensar y de vivir", según el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha.
Una voz anónima y estentórea ha tildado de "maestro" al novelista fallecido cuando, poco después del mediodía, sus restos mortales han llegado a la Casa Consistorial, donde se ha instalado la capilla ardiente y en cuyo umbral han sido recibidos por seis de los siete hijos del escritor, la corporación municipal en pleno, un piquete de la Policía Local en traje de gala y unas trescientas personas.
Reina el luto en las letras hispanas, pero también en América -donde el académico situó parte de las andanzas de Lorenzo ("Diario de un emigrante")- y especialmente en Castilla y León, donde se han decretado tres días de condolencia oficial por la muerte de "uno de los inmortales de la literatura", a juicio del presidente de esa comunidad autónoma, Juan Vicente Herrera.
Doce mil personas, según el alcalde de Valladolid, han testimoniado a esta hora su condolencia delante del féretro de Miguel Delibes, cerrado y custodiado en su cabecera por un crucificado de sobria manufactura y en uno de sus costados por un retrato al [...]
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Delibes levanta el vuelo entre el reconocimiento y devoción de sus paisanos
Ha sido al amanecer de una fría y desapacible mañana invernal
cuando se ha producido el deceso de quien como escritor, académico y
periodista ha mostrado "un compromiso vital, profundo y constante
con la lengua castellana", como han señalado los Reyes en un
telegrama de pésame remitido a la familia.
Las banderas a medio asta en el balcón de la Casa Consistorial y
el pregón icónico de un centenar de carteles distribuidos por la
ciudad, han anunciado el óbito de "uno de los grandes" y "la voz
austera de un país sumido en el silencio", en palabras pronunciadas
por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
La discreción con que se desenvolvió a lo largo de toda su vida,
no ha podido evitar esta vez el cálido y espontáneo homenaje del
pueblo que retrató y defendió en toda su obra, donde plasmó "la
esencia de una manera de ser, pensar y de vivir", según el director
de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha.
Una voz anónima y estentórea ha tildado de "maestro" al novelista
fallecido cuando, poco después del mediodía, sus restos mortales han
llegado a la Casa Consistorial, donde se ha instalado la capilla
ardiente y en cuyo umbral han sido recibidos por seis de los siete
hijos del escritor, la corporación municipal en pleno, un piquete de
la Policía Local en traje de gala y unas trescientas personas.
Reina el luto en las letras hispanas, pero también en América
-donde el académico situó parte de las andanzas de Lorenzo ("Diario
de un emigrante")- y especialmente en Castilla y León, donde se han
decretado tres días de condolencia oficial por la muerte de "uno de
los inmortales de la literatura", a juicio del presidente de esa
comunidad autónoma, Juan Vicente [...]
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