?Hay deportes que van a desaparecer?

Jun 24, 2009 | Noticias



Estefanía Pérez.- En su carrera deportiva pasó más de dos décadas en el Real Madrid. Sin duda, eran otros tiempos, porque hoy en día la fidelidad con el club o con la empresa no es uno de los valores más abundantes…


Juan Antonio Corbalán.- Sí, los tiempos cambiaron. Los elementos de la globalización y la deslocalización fueron permitiendo que muchas áreas geográficas de nuestro país tuvieran la misma relevancia que las grandes ciudades como Madrid y Barcelona. En la época actual no es infrecuente que haya ciudades más pequeñas con una capacidad de generar una calidad deportiva suficiente como para que los talentos se pueden dispersar más. En mi época, todo el talento estaba concentrado. Tanto es así que un año siete de los jugadores de nuestro equipo pertenecimos a la Selección nacional. Yo creo que fui fruto de una época. Estoy seguro que ahora no hubiera sido así. En cualquier caso creo que el Real Madrid logró generar un orgullo de pertenencia enorme y un espíritu que favoreció que todos, además de estar allí, quisiéramos quedarnos.


E.P.- Ese Club que le llenó de orgullo, también le hizo pasar por algunos momentos más duros. Cuando usted, con 18 años, jugó la Copa de Europa bajo las órdenes de Ferrándiz, en la que metió seis tiros libres, recibió un buen jarro de agua fría, ¿verdad?


Juan Antonio Corbalán.- Sí, recuerdo que Ferrándiz, cuando me iba encantado hacia el vestuario, me cogió detrás del hombro y me dijo: “Chaval, si yo hubiera tenido que apostar dinero a que iba a ganar una Copa de Europa contigo tirando tiros libres no hubiera apostado ni un duro”.


E.P.- No le debió hacer ni pizca de gracia…


Juan Antonio Corbalán.- Pero es que el deporte es un poco así, como tiene una parte de relevancia, de trascendencia pública, también tiene una parte de irrelevante, porque en definitiva estás haciendo una cosa que es evidentemente lúdica. Puedes sentirte orgulloso de acabar tu carrera, de sacar tu familia adelante, de hacer labor social… es decir, de cosas que, digamos, ennoblecen a la raza o a la especie. Y luego hay esas otras cosas, como ganar un torneo. El deporte da también mucho pie a relativizar la importancia de las cosas y la importancia de las personas. Estoy seguro que Ferrándiz, al que considero mi amigo en la actualidad y al que quiero mucho, me lo dijo con un espíritu fundamentalmente educativo.


E.P.- ¿Cambió mucho su percepción del equipo y de este tipo de enseñanzas desde que entró al Club con 16 años hasta que se convirtió en uno de los veteranos?


Juan Antonio Corbalán.- No, no cambió en absoluto. Desde que entré tuve la sensación de que estaba como en una universidad, como perteneciendo a algo que se creaba para que todos participáramos de ello, y donde había unos cuantos que eran los herederos naturales en ese momento y que nos lo tenían que transmitir con el tiempo a nosotros. Yo sabía que todavía no estaba para ser propietario de nada pero poco a poco fui descubriendo que podría ser propietario en el futuro. Esperé mi tiempo, tuve la fortuna de tener grandes compañeros, y al final, a los dos o tres años de entrar en el equipo se produjo esa herencia social en la que Vicente Ramos y Fernando Cabrera me dieron la responsabilidad del equipo en primera persona.


E.P.- ¿Se puede vivir toda la vida del dinero obtenido durante la etapa deportiva?


Juan Antonio Corbalán.- Ahora sí. En fútbol, seguro, y en baloncesto, algunos jugadores también pueden. El problema de vivir toda la vida de eso no está tanto en lo que se gana, sino en lo que se gasta. Es decir, habría que establecer un equilibrio entre ingresos y gastos.


E.P.- Pero, ¿cree que merecen ganar tanto dinero los deportistas?


Juan Antonio Corbalán.- Nadie merece ganar tanto dinero. Yo siempre he tenido la sensación de que por encima de una determinada cantidad es casi inmoral. Esto efectivamente se produce, pero nuestro sistema de vida y nuestra economía de libre mercado hacen que aquel que tiene determinadas características genere siempre mucho más que aquel conformista que busca otros valores como la calidad de vida, la tranquilidad, etc. En este asunto nunca encontraremos el punto adecuado, el punto de equilibrio, y me parecen escandalosas las cantidades que se pagan por muchas cosas, no solo por el deporte.


E.P.- ¿Hay marcha atrás en el mercantilismo del deporte?


Juan Antonio Corbalán.- Marcha atrás en cuanto a la valoración del deportista, no. Pero yo sí creo que puede haber marcha atrás en cuanto a que cambie el escenario en el que nos movemos. Creo que hay deportes que van a desaparecer o a estancarse y hay otros que se van a desarrollar mucho más.


E.P.- ¿Cuáles van a formar parte de la “escabechina”?


Juan Antonio Corbalán.- Todo aquel deporte que tenga la posibilidad de ser espectáculo irá a más, y todos los deportes que son más intimistas, por muy fuertes que sean, de alguna manera se estancarán un poco.


E.P.- Con nombres y apellidos, por favor…


Juan Antonio Corbalán.- Pues los deportes que puedan albergar a 100.000 espectadores, como el fútbol, tendrán siempre a mucha gente detrás, que pagarán por ver los partidos y eso conllevará el que haya publicidad. Como hay publicidad, hay dinero, se paga más por los jugadores y éstos son mejores y eso cierra el ciclo otra vez con la atracción de más público. Hay otros deportes, como la marcha o la esgrima, en los que nadie está detrás de ellos y que son deportes poco aceptados socialmente, que quedarán como deportes de élite, de reductos más o menos endogámicos.


E.P.- Así que de los fines de semana de fútbol no nos va a librar nadie…


Juan Antonio Corbalán.- ¡Lo que tenemos que intentar es que el fútbol no nos quite a nosotros! Hay que defenderse de este tipo de actividades, por eso yo soy muy aficionado de los deportes de minorías, porque aunque no arrastren grandes cantidades de dinero, ofrecen una parte del deporte realmente pedagógica. Yo cuando veo a un escalador subir al Everest por afición, pienso: ¡eso es deporte!


E.P.- ¿Cómo hemos llegado a este punto, en el que muchas veces es el dinero el que dicta las normas por encima de valores deportivos?


Juan Antonio Corbalán.- La persecución de la calidad y de mejores resultados. Vivimos en un mundo, el occidental, en el que prácticamente se han cubierto las necesidades y en el que las capas sociales que pueden vivir bien persiguen la excelencia en otras actividades. El deporte es una de ellas y por eso genera y concentra dinero.


E.P.- ¿La fuga de talentos españoles del baloncesto a la NBA responde también a la lógica mercantilista del deporte?


Juan Antonio Corbalán.- Sí, se van allí porque ganan mucho más dinero. Un jugador de la NBA gana el doble de lo que gana aquí un jugador de fútbol. Los jugadores se van donde el mercado es más favorable.


E.P.- El modelo ACB no le hace ni sombra a la NBA…


Juan Antonio Corbalán.- La NBA cuenta con grandes presupuestos, es una empresa totalmente privada, no como la ACB, que está subvencionada por entidades públicas y es deficitaria. En la NBA, si alguien quiere ser propietario de un equipo, lo es. Se ha reunido una gran calidad y se vende muy cara. Cuando alguien se juega su dinero, es capaz de hacer las cosas que realmente quiere, mientras que cuando se trata de algo público, debes buscar el interés común.





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