?El deportista con una vida inestable, compite de forma irregular?

Dic 31, 2008 | Noticias



Pep Marí.- Cambiaría el título de psicólogo del deporte que pone en la puerta de mi despacho por el de psicólogo del rendimiento.


Estefanía Pérez.- Creo que no le sigo…


Pep Marí.- Cualquier persona que quiera rendir al máximo de sus posibilidades, especialmente si lo hace bajo presión, necesita los mismos principios que estamos aplicando en los deportistas.


E.P.- Es decir, que si yo misma cayera en sus manos, conseguiría que mi rendimiento mejorara…


Pep Marí.- Habría que matizarlo…


E.P.- ¡Vaya! Adelante…


Pep Marí.- Con psicología no serás mejor de lo que eres. La psicología no sirve exactamente para mejorar el rendimiento. Si, en una escala del 0 al 10, tu nivel como deportista está en un 7, con preparación psicológica no rendirás un 8. Entonces, ¿para que sirve esta preparación?


E.P.- ¡Eso me pregunto yo!


Pep Marí.- Pues para algo muy parecido: poder rendir muy cerca de tu nivel. Con preparación psicológica, la idea es que en el momento de la verdad puedas rendir de acuerdo a tu nivel y de forma regular en el tiempo, sin altibajos. Es decir, sirve para estabilizar el rendimiento en tu nivel, que ya es mucho.


"La psicología sirve para estabilizar el rendimiento, que ya es mucho"


E.P.- ¿Es distinta la preparación psicológica dependiendo del tipo de deporte?


Pep Marí.- Sí, pero muy poco. Todos tienen una cosa en común, que es que tienen que rendir bajo presión, y a todos les tenemos que enseñar a controlar sus emociones bajo presión. Pero lo que les hace diferentes es qué prioridad manda en el deporte. En primer lugar, tenemos la dosificación del esfuerzo, que será prioritaria en los deportes de resistencia. En estos deportes, se trata de saber leer las señales que te manda el cuerpo y actuar en consecuencia. La técnica madre a aplicar aquí sería la relajación. En segundo lugar, tenemos los deportes en los que existe una prioridad técnica, repetir siempre el mismo patrón de movimiento, por ejemplo, el salto de altura o la gimnasia. Aquí la técnica madre sería la visualización, la práctica mental. Finalmente, tenemos los deportes más tácticos en los que la prioridad es tomar decisiones, por ejemplo, fútbol o tenis. Aquí les enseñamos a los deportistas a escoger los criterios para tomar decisiones y a ordenarlos en el tiempo.


E.P.- Una vez está clara esta primera parte, ¿a qué tipo de problemáticas tienen que darle solución estos deportistas?


Pep Marí.- Siempre digo que les ayudamos a hacer cuatro cosas. La primera es a poder aprender, que hace referencia a saber solucionar sus problemas personales para que no afecten a su rendimiento deportivo. Segundo, tienen que querer aprender, que está relacionado con la motivación; es decir, tener claro lo que quieres y estar dispuesto a pagar el precio para conseguirlo. Tercero, les falta saber aprender y aquí les enseñamos a aprender rápido y bien. Finalmente, todo lo que se aprende hay que demostrarlo en el momento de la verdad, es decir, saber competir.


E.P.- En el momento de la competición, la compañera de viaje más habitual suele ser la ansiedad. Su teoría es que hay que pasar de controlar la ansiedad a disfrutar de la presión. ¿Está seguro de que la ansiedad se deja disfrutar?


Pep Marí.- Hay cuatro maneras de afrontar la ansiedad. La primera: evitarla. Ésta es la peor manera porque, no solo no resuelves el problema, sino que lo haces cada vez más grande. La segunda: controlar la ansiedad. Esto significa que un deportista necesita un cierto nivel de ansiedad y activación, pongamos un nivel 6, lo que requiere que sepa cuál es ese nivel, en qué nivel se encuentra en un momento determinado y que se sepa ajustar, ya sea relajándose o activándose. Esta manera como mínimo ya afronta el problema, pero no es buena porque un elemento, como es la ansiedad, que forma parte del paisaje de la competición es visto por el deportista como algo negativo. Aquí nos encontramos con un problema también grave ya que son como domadores de serpientes con miedo a las serpientes.


E.P.- Sin duda, seguimos teniendo un problema.


Pep Marí.- Hay una tercera manera de afrontar la ansiedad: tolerarla, no hacer nada para combatirla. Saber que va a estar ahí, pero la idea no es no ponerse nervioso, sino no cambiar nada por culpa de la presión. Lo que hace fallar al deportista no es el hecho de sentir la presión, sino el cambiar cosas por culpa de estar nervioso. Una frase de John Wayne lo ilustra muy bien: “Ser valiente es estar muerto de miedo y, a pesar de ello, subirse al caballo”. En este caso, se ve la ansiedad como algo neutro, lo que ya me gusta más, pero todavía hay una forma mejor de enfrentar la ansiedad.


"La mejor manera de afrontar la ansiedad es disfrutando de la presión"


E.P.- Aquí llega el disfrute…


Pep Marí.- La mejor de todas es divertirse, disfrutar la presión. Estos deportistas son los que, cuando hay que tirar un penalti, piden tirarlo ellos. Bajo presión experimentan unas sensaciones placenteras que difícilmente experimentan de otra forma. Estos deportistas tienen ventaja porque incluso pueden llegar a rendir por encima de su nivel, incluso se crecen bajo presión.


E.P.- Al Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat llegan niños y niñas muy jóvenes, incluso menores de 14 años. ¿Desde esta edad tan temprana ya empiezan con preparación psicológica?


Pep Marí.- Sí. A pesar de que sean tan pequeños, el nivel de exigencia es muy grande, es muy profesional. Yo que ahora tengo tanto a futbolistas muy pequeños como a futbolistas de primera división, me doy cuenta que sus necesidades son las mismas, aunque en cantidades diferentes. Con estos niños se trabaja a nivel psicológico desde un punto de vista más formativo, para que se den cuenta de cómo influye su concentración, los nervios, etc. En estas edades la preparación psicológica se hace especialmente a través de los entrenadores.


E.P.- Imagino a papá y a mamá en su consulta en más de una ocasión como parte del problema que afecta al niño deportista.


Pep Marí.- ¡Sí! Has dado en un tema clave. Cuando hablábamos de que el primer paso es que el deportista pueda aprender, tiene que ver con la personalidad y manera de funcionar de ese deportista, pero también con su entorno. Los padres es el elemento del entorno más importante para estos chavales. Muchas veces nos vemos obligados a trabajar con los padres porque el entorno si no suma, como mínimo no puede restar. Estos padres muchas veces, sin querer, eso sí, están perjudicando a su hijo, presionándolo en exceso.


E.P.- ¿Qué ocurre cuando se dan cuenta de esto?


Pep Marí.- Que cambian, aunque solo lo hagan por el hijo. Lo que más cuesta es que entren en la rueda. Una vez ya están en la dinámica del programa y ven que éste mejora la relación con su hijo y su rendimiento, todo mejora. Creo que la mejor manera de que se enganchen es hacerles chantaje emocional porque por ellos mismos no cambian, pero si se vincula su comportamiento al de su hijo, la cosa es distinta.


E.P.- ¿Qué es lo primero que le dice a un deportista el primer día que entra en su despacho?


Pep Marí.- La única obligación que tiene un deportista en relación al departamento de psicología es pasar a que le hagamos una entrevista, de forma obligatoria, en la que estamos más de una hora hablando con esa persona haciéndole diversas preguntas.


"Nuestros deportistas están más sanos psicológicamente que la gente de la calle"


E.P.- Concrete, por favor.


Pep Marí.- A mí la pregunta que más me gusta es ésta: En el momento de educaros, tanto a ti como a tus hermanos, ¿crees que vuestros padres os han transmitido algún valor que sea especialmente importante para ir por la vida?


E.P.- Me estoy imaginando las gotas de sudor que le caen al entrevistado cada vez que hace esa pregunta.


Pep Marí.- Lo que contesta aquí es muy importante para saber cómo funciona esa persona. Son sus reglas de juego. Lo que estoy viendo en los últimos años es que los niños y niñas que llegan aquí, aunque entienden la pregunta, ¡no saben que contestar!


E.P.- Habrá otras preguntas más facilitas, ¿no?


Pep Marí.- Sí, preguntas del tipo: ¿Cuándo te acuestas tardas mucho en dormirte?


E.P.- Yo, afortunadamente, muy poco.


Pep Marí.- ¿Cuándo te despiertas tienes la sensación de haber descansado? ¿Dónde crees que lo haces mejor: en una competición o en un entrenamiento? Cosas de este estilo. Y también les pasamos un test psicológico. Con todo ello, vemos si el deportista tiene algún problema. En la entrevista exploramos cómo está el deportista en relación a los cuatro puntos que comentaba antes: poder, querer y saber aprender, y saber competir. Después de que le hayamos tomado medidas, le hacemos un traje personalizado.


E.P.- Así que tras la primera entrevista, el deportista psicológicamente sano puede echar a correr de su departamento…


Pep Marí.- Exacto. En esta entrevista se analiza su salud psicológica. En resumen, tenemos que contestar la siguiente pregunta: ¿Tiene algún problema psicológico? Si no lo tiene, que es lo más normal, el hecho de trabajar con nosotros su rendimiento es optativo. Según un estudio que hicimos en el centro, nuestros deportistas están más sanos psicológicamente que la gente de la calle. Si no tiene ningún problema pero tiene sintomatología de riesgo, tenemos que hacer un seguimiento psicológico. Si ya tiene un problema cuando entra al centro debe someterse a intervención psicológica, aunque esto es muy poco frecuente.


E.P.- Antes de empezar a entrenar, tu vida tiene que estar en orden…


Pep Marí.- Sin duda. Según dijo hace tiempo el entrenador colombiano Francisco “Pacho” Maturana, “se juega como se vive”. Lo que no puedes pretender es ser una persona muy inestable en tu vida y querer ser regular en la competición. Si vives de una manera inestable, cuando compites eres un deportista irregular.






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