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?El hockey no da para vivir, siempre he sabido que tenía que trabajar?
La primera pregunta que a uno se le plantea al conocer su caso es, probablemente, si el día tiene las suficientes horas como para desarrollar plenamente las dos actividades. Pues bien, parece que las tiene, aunque a cambio tiene el horario de un alto ejecutivo, solo que en este caso está dividido en trabajar la mente y el cuerpo casi en partes iguales.
El despertador de Pol suena sobre las siete de la mañana (siete y cuarto cuando le es inevitable remolonear un poco) y después de hacer lo que el resto de los mortales a primera hora (asegura no tener fórmulas mágicas), entra a trabajar como auditor de PwC a las nueve. Pol se deja puesto el traje de auditor hasta las siete y media de la tarde aproximadamente, hora a la que cuatro días a la semana sale para su Club, ahora el Egara, para entrenar dos horas a partir de las ocho y media. Normalmente le resulta imposible llegar a casa antes de las once y media de la noche. A partir de aquí, la jornada termina con una ducha, una cena y un poco de descanso antes de acostarse sobre la una de la madrugada.
Al conversar con Pol Amat enseguida se descubre a una persona con una honestidad aplastante, algo que tuvo que aprender desde bien joven cuando tuvo que decidir compaginar sus estudios universitarios con el deporte. “El hockey no te da unos ingresos como para poder ahorrar y poder vivir toda la vida. Tienes que plantearte qué futuro tendrás”.
Él imaginó su futuro estudiando la carrera de Administración y Dirección de Empresas y Económicas y trabajando como consultor o como auditor. La auditoria se impuso después de encontrar la oferta laboral de PwC, un paso que dio “asumiendo todas las consecuencias, es decir, incluso sabiendo que tal vez tenía que dejar el hockey”. De momento, no se ha encontrado en esa disyuntiva y, de hecho, se plantea seguir combinando estas dos facetas durante uno o dos años más.
De todas formas, durante la conversación no faltan palabras de agradecimiento a PwC. “Cuesta encontrar empresas que quieran o puedan colaborar con deportistas de élite. Yo tengo que agradecérselo a PwC, su actitud ha sido siempre la de colaborar y por eso he podido participar en los grandes acontecimientos deportivos”.
Cuatro meses para Pekín
El caso más paradigmático en la relación laboral entre la empresa y el deportista fue cuando Pol Amat tuvo que intensificar sus entrenamientos y dedicación para preparar los Juegos Olímpicos de Pekín. La compañía le dio cuatro meses de permiso, que fueron desde principios de mayo hasta principios de septiembre.
Una vez en Pekín, Pol recuerda que los deportistas no notaron en ningún momento la gran polémica creada meses y días antes de la celebración del evento por la elección de China como anfitriona de los Juegos. La concentración del equipo, dice, fue máxima, ya que prácticamente no salieron de la Villa Olímpica.
La concentración fue seguramente una de las claves para que la Selección Española de Hockey Hierba se trajera la medalla de plata de Pekín. Sin duda un buen resultado, pero parece que el deportista de élite tiene ese deje de querer siempre más. “Sin duda nos ha quedado la espinita del oro y para mí eso quedará para toda la vida porque ya no participaré en los próximos Juegos Olímpicos”.
Cómo superar los malos días... o los malos partidos
Uno de los retos que se le plantearon a Pol desde el principio es cómo superar y evitar que a uno le afecten este tipo de “espinitas”, ya sean deportivas o empresariales. Porque todos tenemos días de esos horribles en el trabajo, y en su caso también partidos de esos que uno querría olvidar al instante.
“Al principio me costaba separar las dos cosas. Cuando estaba entrenando por la noche pensaba en los problemas del trabajo y cuando jugaba partidos el domingo, los primeros días me costaba desconectar y dejar de pensar en qué había fallado durante el juego”. Como en muchas cosas, la experiencia y la práctica son un grado. “Con el tiempo aprendes a desconectar”.
En su caso es especialmente importante en tanto que le reconoce un esfuerzo en flexibilidad a PwC, lo que quiere “obviamente” compensar con esfuerzo, compromiso y una actitud positiva hacia el trabajo. “Si no fuese así, sería imposible”.
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