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?No temo volver al desierto, pero sé que no ganaré el Dakar?
Roser Vilar.- Vuelve a las carreras, pero esta vez de coches con la casa SsangYoung, ¿Cómo afronta la nueva etapa como piloto de coches?
Isidre Esteve.- Es una gran oportunidad porque tuve que dejar el mundo de las carreras por mi lesión y de hecho, me han brindado una gran oportunidad para volver al mundo al que creo que pertenezco. A partir de aquí, este año he hecho tres carreras y ahora viene el Dakar, que es la carrera más importante.
R.V.- ¿Se ve con posibilidades de ganar el Dakar?
Isidre Esteve.- No, y no por mi lesión, sino porque para ganar en el mundo de los coches se tiene que estar dentro de una gran infraestructura y un gran equipo con mucha experiencia. Y yo no tengo nada de todo esto. Estoy en un equipo muy digno y el coche funciona muy bien, pero vamos a aprender.
R.V.- ¿Tiene miedo de volver al desierto?
Isidre Esteve.- No, tengo muchas ganas de volver. No entiendo porqué me tendría que dar miedo, respeto sí, pero tengo muchísimas ganas de volver, porque he estado muchos años y cuando no he ido, lo he echado de menos.
R.V.- ¿Qué es lo que más se tiene que vigilar cuando se participa en un Dakar?
Isidre Esteve.- Hay que estar atento a no cometer ningún error que suponga poner en peligro la mecánica del coche. Como nuestro objetivo es acabar la carrera, tenemos que cuidar el coche.
R.V.- ¿Han tenido que adaptar muchos elementos del coche par que usted lo pueda conducir?
Isidre Esteve.- No, se parece mucho al resto de los coches que van a competir. La única diferencia es que es un coche automático y los pedales de freno y gas los llevo en el volante.
R.V.- ¿Es muy distinto participar en un Dakar en moto o en coche?
Isidre Esteve.- No tiene nada que ver, solo que se corre en el mismo sitio. En la moto, el piloto está solo todo el día y toma todas las decisiones. Es una mezcla de navegador, buen piloto y con una preparación física muy importante. Además, cada vez que el piloto se cae, él es el que recibe. En coche vas atado dentro con un copiloto que te guía. Si dejas el coche sólo, no cae y la sensación que te da el coche es de mucha seguridad.
R.V.- Pero en una carrera siempre hay riesgos
Isidre Esteve.- El día antes de competir, nos entregan un Road Book que es como una carta de navegación que te explica todo lo que te tienes que ir encontrando dentro de la ruta correcta, porque cuando te pierdes no cuadra.
R.V.- ¿En toda la carrera no hay señales?
Isidre Esteve.- No, no hay ningún tipo de indicación y encima hay sitios que no hay caminos, sino que vas fuera pista o por dunas. Entonces, el Road Book es un elemento imprescindible para los pilotos. A parte de tener la información de la ruta, también te indica los peligros. Si el Road Book indica que en el Km.0,5 hay un agujero que es peligroso, está justo ahí, no 100 metros después o antes. Es una herramienta exacta. El Road Book se fabrica un par de meses antes de la carrera y cuando faltan dos días para que los pilotos pasemos, un equipo de reconocimiento vuelve a hacer el recorrido para ver si ha habido modificaciones.
R.V.- Así que el Road Book es como su salvavidas
Isidre Esteve.- Exacto. Piensa que cuando un piloto, ya sea de motos o coches, corre a más de 120 km/hora no puede controlar los imprevistos que le surjan, por eso necesitamos una herramienta que nos indique lo que nos vamos a encontrar en todo momento.
R.V.- Todo está controlado en un Dakar
Isidre Esteve.- Llevamos unas medidas de seguridad extraordinarias, dentro de los riesgos que tiene la carrera. Por ejemplo, todos los pilotos llevamos un Iritrack, que sirve para que la organización pueda localizar al piloto en cualquier momento. A parte, el Iritrack lleva conectado un teléfono vía satélite con la organización, así que en cualquier momento tenemos hilo directo con la organización. Si una moto va por el desierto y el Iritrack recibe un golpe y pasan 5 minutos sin que se de señal, la organización da una señal de emergencia. Las medidas de seguridad son lo primero en estas carreras, cada 50 km hay un vehículo médico, hay 4 helicópteros médicos, hospitales de campaña... un accidente en el Dakar es más rápido de repatriación que uno que ocurra en una carretera convencional.
R.V.- ¿Existe límite de velocidad en el Dakar?
Isidre Esteve.- Sí, en el Iritrack llevamos un radar conectado con la organización. Por cada kilómetro que nos pasemos en la velocidad establecida es un minuto de penalización. Por ejemplo, por todos los poblados de África, la velocidad máxima es de 30km.
R.V.- ¿Por qué decidió publicar un libro contando lo que el accidente que padeció el año pasado en el desierto de Almería?
Isidre Esteve.- Decidí publicar el libro no sólo para contar el accidente, sino para explicar mi vida y claro, el accidente es un punto de inflexión muy importante en ella.
R.V.- Una persona que no sea aficionada al deporte, ¿qué puede extraer del libro?
Isidre Esteve.- Hay mucha gente que ha leído el libro y que, aunque no son aficionados al deporte, me han comentado que les ha gustado mucho. Cada uno puede extraer diferentes conclusiones del libro, pero a mi me gustaría que la gente fuera consciente que la vida pasa muy rápido y que nos damos cuenta de ello muy tarde. Todos somos dueños de nuestra vida y podemos decidir hacia dónde queremos ir. Un ejemplo, tu trabajas en una oficina y cuando llegas una mañana, todavía tienes trabajo acumulado de ayer y cuando te vas, dejas trabajo para mañana porque no lo has podido hacer. Entonces un amigo tuyo te llama y te invita a ir a pasar el día a la playa y tu le dices que no puedes porque tienes que ir a trabajar. Piensa que si un día te pasa algo y estás un mes sin ir a la oficina, no pasará nada. Lo peor que puede pasar es que te despidan, pero si eres buena en tu trabajo no lo harán. Y si lo hacen, al cabo de poco tiempo tendrás otro trabajo.
R.V.- Pero yo no le puedo decir a mi jefe que no voy a trabajar porque me han invitado a pasear por la playa
Isidre Esteve.- Porque tú como yo, somos de los que no tenemos tiempo para nada y siempre vamos corriendo a todos los sitios. Pero ahora que estoy al otro lado, me he dado cuenta que la vida hay que vivirla.
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