?La selección española de baloncesto es la conjunción del trabajo perfecto?

Jul 1, 2009 | Noticias


Roser Vilar.- ¿Qué relación puede haber entre una selección deportiva, como en éste caso es la de baloncesto, y el mundo de la empresa?
Eduardo Schell.- Tanto mi compañero como yo, vimos que a la hora de analizar un entorno de trabajo perfecto para triunfar y salir adelante, tanto en entorno deportivo como en el mundo de la empresa, la selección española de baloncesto tenía esos valores fundamentales que hacen de un equipo, la conjunción perfecta. Además, vimos que esa serie de valores se pueden trasladar al mundo de la empresa para lograr que los equipos de trabajo funcionen. A partir de la medalla de Oro en el Mundial de Japón, nos fijamos no tanto en el qué se logra, sino en el cómo se consigue y empezamos a hacer los paralelismos con la empresa. 


R.V.- ¿Cuáles son los valores que imperan en la selección que se pueden trasladar al mundo de la empresa?
Eduardo Schell.- A la hora de elaborar el libro, hicimos un estudio con más de 500 personas, tanto del mundo de la empresa en general como la deportiva. A todos ellos les mandamos un cuestionario en el que tenían que explicar, entre otras cosas, los valores que creían que eran más importantes para triunfar. Entonces, nos salió una relación de valores que vimos que reunían los jugadores de la selección, pero que cada uno destacaba en un valor concreto y asignamos a cada jugador un valor distinto.


R.V.- Nómbreme algunos, por favor
Eduardo Schell.- Por ejemplo, Marc Gasol simboliza la capacidad de sacrificio, Sergio Rodriguez es ilusión, Juan Carlos Navarro es competitividad, Rudy Fernández es la profesionalidad, Garbajosa simboliza el compromiso, Calderón es la lealtad, Reyes es la entrega, Pau Gasol es la humildad y el seleccionador español, Pepu Hernández, el liderazgo.


Todo el mundo es importante pero nadie es imprescindible


R.V.- Son valores que juntos logran un buen funcionamiento, pero, ¿qué pasaría con estos valores por separado?
Eduardo Schell.- Yo creo que la selección es el ejemplo perfecto de lo que es el trabajo en equipo. Por ejemplo, Álex Mumbrú me dijo que la selección es un tren en la que cada pieza debe estar perfectamente engrasada. Por pieza se entiende que son todos los jugadores pero también el presidente de la Federación, el equipo técnico, el utillero…así que, si una de estas piezas chirría puede hacer que la máquina descarrile.


R.V.- ¿Durante sus entrevistas con los jugadores, hubo alguno que le sorprendiera?
Eduardo Schell.- Yo les conozco a todos desde hace mucho tiempo, pero cada uno me sigue sorprendiendo. Por ejemplo, Calderón decía que daba igual si jugaba dos minutos o veinte, lo importante era que el equipo ganara. O sea, cada jugador aparca su ego personal para ponerse al servicio del equipo. Y hay que recordar que en esta selección hay jugadores de primer orden mundial. También es llamativo el compromiso que tiene Garbajosa, que se lesionó estando en los Toronto Raptors y llegó a rescindir su contrato para poder jugar con la selección. O Pau Gasol, que aunque lo ha ganado todo, le asignamos el valor de la humildad, porque él dice que no le gustan los elogios personales a no ser que sean a raíz de un hecho colectivo.


R.V.- ¿El título del libro es un guiño?
Eduardo Schell.- Significa baloncesto en japonés y es un pequeño homenaje a la medalla de oro que lograron en el Mundial de Japón en 2006. Buscábamos un nombre muy llamativo y encontramos que éste era el ideal.


R.V.- En cuanto al rol que desarrolla el seleccionador, ¿se podría equiparar al directivo de una empresa?
Eduardo Schell.- Sí, él es el jefe del grupo y da las órdenes. A todos los jugadores les preguntamos cómo les afectaba la confianza del seleccionador a la hora de rendir y si también es bueno discutir una orden. Al final de los cuestionarios, llegamos a la conclusión que la medalla de oro no fue una casualidad sino una causalidad. O sea, fue el resultado de un plan estratégico llevado a cabo desde 1999, cuando empezaron a quedar bien situados en las competiciones en las que participaban. Y todos los premios hasta hoy, han sido logrados con seis seleccionadores distintos. Así que lo importante, muchas veces no es el jefe sino la materia prima que tienes en tus manos, en este caso los jugadores. La filosofía de la selección es muy aplicable al mundo de la empresa: todo el mundo es importante pero nadie es imprescindible.




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