?Los deportistas de élite son disciplinados y eso es lo que reclama la empresa?

Feb 25, 2009 | Noticias



Francesc de Puig.- El deportista que acude a este Centro de Alto Rendimiento (CAR) recibe una formación integral.


Estefanía Pérez.- ¿A qué se refiere?


Francesc de Puig.- Un deportista tiene un recorrido determinado. Durante el proceso de convertirse en un deportista de alto nivel, queremos que se sienta la más ayudado posible desde el punto de vista de formación académica. Por ello, tenemos un centro propio de bachillerato y ciclos formativos. Si además quiere ir a la universidad, tenemos convenios con distintas universidades para que el deportista pueda tener unos tutores. Finalmente, contamos con el programa SAE (Servicio de Atención al Deportista, en sus siglas en catalán), en el que se trabaja para que el deportista se pueda incorporar al mundo laboral, para juntar los intereses de la empresa y los del deportista. Recuerdo que una vez un deportista, que fue medalla en un campeonato de Europa, me dijo que el problema que tienen es que, cuando se quieren incorporar al mundo del trabajo, son seniors de edad, pero juniors de experiencia. Lo que pretendemos en el CAR es facilitar la incorporación al trabajo de unos deportistas que tienen una serie de valores, pero que no lo pueden poner en práctica ni cumplir un horario estricto de una empresa.


E.P.- ¿Qué necesidades tienen estos deportistas en relación a la empresa que les contrate?


Francesc de Puig.- Lo que busca el deportista mientras está compitiendo es hacer prácticas y poder trabajar en la empresa pero sin tener que cumplir un horario completo para poder seguir siendo un deportista de alto nivel.


E.P.- ¿Qué ventajas encuentra entonces una empresa en estos deportistas?


Francesc de Puig.- Al deportista, la vida lo ha hecho disciplinado. Ha aprendido a competir, a ser responsable, a aceptar las reglas de juego. Son personas, además, que son capaces de viajar y estar fuera de casa, de superar cambios de horario, etc. Todas estas cosas las reclama el mundo de la empresa. Lo único que hay que conseguir es que estos valores los apliquen al mundo de la empresa.


E.P.- Parece que la disciplina hace al deportista de alto nivel…


Francesc de Puig.- Sí, pero creo que es la disciplina de uno mismo, no la disciplina de la prohibición. Es la disciplina de cumplir un horario, saber regularse, descansar, conocer las propias limitaciones y respetar las reglas de juego. Todo eso hace un conjunto que seguro que es útil para la sociedad.


E.P.- ¿Qué diferencia a los deportistas con éxito de los que no lo consiguen?


Francesc de Puig.- A veces hay un factor suerte, otras veces hay un factor talento; otras, el deportista está en un momento en el que no es capaz de tener el suficiente espíritu de sacrificio; a veces se puede deber al entorno familiar; también hay que no tenga posibilidades económicas… hay que pensar que son pocos los deportes en los que si eres bueno te solucionas la vida. Es decir, hay toda una serie de variables que pueden hacer que el deportista no llegue.


E.P.- Algunos de los deportistas que entrenan en el CAR forman parte del medallero olímpico español…


Francesc de Puig.- Sí, por ejemplo todo el equipo de natación sincronizada entrena aquí, también Tommy Robredo, los equipos masculino y femenino de jockey han preparado los Juegos aquí, el equipo de waterpolo masculino, etc.


E.P.- ¿Repercute de alguna forma su triunfo deportivo en el éxito del centro?


Francesc de Puig.- No directamente. Nosotros actuamos como una empresa de servicios para el deportista, pero sí que nos sentimos muy orgullosos. Además, nos da un poco de prestigio. Para los deportistas más jóvenes, tener esa referencia es una forma de mantener el estímulo ante el esfuerzo y el sacrificio.


E.P.- Puede parecer que la vida y las rutinas que se siguen en los centros como el de Sant Cugat son demasiado rígidas…


Francesc de Puig.- Cuando llevas un tiempo en la casa te das cuenta que los más jóvenes, cuando llegan aquí, no saben hacer uso de su libertad porque no saben qué hacen aquí, no tienen claros sus objetivos. Pero cuando un deportista los tiene claros, esa rigidez desaparece y solo queda la rigidez que ellos mismos se imponen. Los grandes problemas de disciplina los encontramos durante los primeros años, con los más jóvenes, cuando no tienen definidos sus objetivos. En el momento en que uno sabe lo que está haciendo, difícilmente habrá problemas de disciplina porque aceptan las reglas de juego de la casa, saben hacer uso de su libertad y saben qué estamos haciendo todos aquí.





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