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?Pedimos a nuestros deportistas que nos critiquen para mejorar?
Estefanía Pérez.- En el año 1980 un grupo de empresarios catalanes del sector textil, aficionados al alpinismo, crean ya la marca Grifone pero ¿qué queda hoy de aquella empresa?
Pere Agell.- En realidad no tiene nada que ver con el Grifone actual, aunque sí es cierto que la marca se crea en 1980. Nosotros contamos este origen porque lo que queremos explicar es que en 1985, Grifone estuvo con la primera expedición catalana que llegó al Everest. Pero la empresa, hasta 1993 se encontraba en Terrassa (comarca del Vallès Occidental, Barcelona) y poco conocemos de esa etapa. En el año 93 no iban bien las cosas a causa de la crisis económica y un grupo de empresarios de La Seu d’Urgell (comarca del Alt Urgell, Lleida) compraron la marca y llevaron una empresa del sector textil a La Seu, un lugar en el que no había tradición de industria textil.
E.P.- A pesar de todo el proyecto ha cuajado en La Seu…
Pere Agell.- Sí, pero era un grupo bastante amplio, por lo que fue difícil poner en marcha políticas conjuntas, así que en 1995 la familia Batalla compró el 100% de las acciones. Martí Batalla, el actual consejero delegado, se dio cuenta de las posibilidades de la marca y de que necesitaba más recursos económicos y busca nuevos socios, y en 1998 entran dos familias andorranas. A partir de aquí, empieza para nosotros la etapa actual. Hemos pasado de facturar 300.000 euros en el año 1998 a facturar unos 9 millones de euros este año según nuestros cálculos.
E.P.- ¿Cómo explican ese crecimiento?
Pere Agell.- Evidentemente la marca ayuda mucho a Grifone. En el mundo del deporte, se nos conoce como una marca de alta calidad, innovadora y tecnológica. A parte de eso, pusimos en marcha otra unidad de negocio, que es la de vestir a policías, bomberos, etc., que también ha contribuido mucho al crecimiento.
E.P.- Al final se trata también de deportistas, aunque sean amateurs…
Pere Agell.- Exacto. Estos colectivos necesitan uniformes de altas prestaciones técnicas, aunque no sean deportistas en sí. Además, a partir de 2004 empezamos a vender en el extranjero, aproximadamente en ocho países, aunque aún estamos en el inicio: en Italia vendemos 30.000 euros, en Finlandia 70.000, en Taiwán unos 200.000, etc. Al final, entre todos, es un millón de euros.
E.P.- Además de contar con una marca propia bien posicionada, también se benefician de la buena fama de Gore-tex, al ser distribuidores oficiales en España de este tejido…
Pere Agell.- La empresa Gore cuenta con dos líneas de negocio: Gore-tex y Windstopper. Gore lo que hace es licenciar a marcas como Grifone. Nosotros fuimos la primera marca a nivel español que tuvimos la licencia de Gore y además somos la única empresa que tenemos licencia de toda Europa para poder fabricar productos para el deporte y para los colectivos de policías, bomberos, etc., a la vez.
E.P.- ¿Cómo se entera Grifone de las necesidades que tienen los deportistas en relación a sus prendas?
Pere Agell.- El proceso en el que más invertimos en Grifone es en el de Investigación y Desarrollo. ¿Cómo hacemos la investigación? Tenemos dos grupos de deportistas, uno es el Grifone Team y el otro, el Grifone Test. La idea con el Grifone Team es que, cuando un deportista abra su armario, lo que vea sea Grifone, Grifone y Grifone. El Grifone Test son deportistas de alto nivel, pero que no llegan a los del Grifone Team, y también les damos algunas prendas.
E.P.- ¿Qué les piden a cambio?
Pere Agell.- Que nos critiquen y que nos digan las necesidades que ellos tienen. Los deportistas del Grifone Team incluso prueban los prototipos y también les pedimos que nos den su opinión, de manera que cuando la prenda llega a nuestro muestrario ya ha experimentado unas mejoras propuestas por esos deportistas.
E.P.- Prácticamente prendas hechas a medida…
Pere Agell.- Es cierto que no todo lo que piden se puede implementar. Pero, por ejemplo, a nuestra esponsorizada más mediática, Edurne Pasaban, le damos las prendas, y ella confía en Grifone para hacer los catorce 8.000 (las catorce montañas de ocho mil metros que hay en la Tierra). O Ramón Hernando de Larramendi que cruzó el Polo Sur en catamarán y durante tres meses encontró temperaturas de 53 grados bajo cero. Hicimos tres prendas exclusivamente para él, que no salieron al mercado, y las hicimos en nuestro taller de desarrollo, aunque el resto lo fabricamos fuera, porque al final se estaba jugando la vida.
E.P.- ¿Dónde se hace la producción de las prendas?
Pere Agell.- Tenemos un taller de desarrollo en La Seu d’Urgell, pero producimos entre Portugal, Vietnam, China, Taiwán, Marruecos, Rumanía y Bulgaria.
E.P.- ¿Qué tipo de innovaciones se han ido produciendo en las prendas que se usan en deportes como el alpinismo?
Pere Agell.- Por ejemplo, años atrás no se pensaba que un pantalón tuviera que tener un tejido elástico, pero nosotros empezamos a desarrollamos junto a un proveedor el tejido elástico. Pero no nos quedamos aquí, porque el movimiento de un escalador no necesita solo una elasticidad vertical, sino que también realiza movimientos laterales por lo que necesita también elasticidad horizontal. Por ello desarrollamos el concepto de pantalón “bielástico”. Tan sencillo como eso… o tan complicado. Otro ejemplo: hay muchas marcas que no piensan que para hacer el tamaño de las gorras hay que tener en cuenta que el escalador va a llevar un casco debajo, ¡por lo que la gorra no puede ser pequeña! Además, estas gorras tienen que acompañar el movimiento de la cabeza, para evitar que puedan quitar visibilidad y que puedan crear un problema grave.
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