El arte rupestre en Tlaxcala, esplendor milenario de gritos silenciosos y oídos de piedra

Ene 20, 2006 | Noticias


El arte rupestre en Tlaxcala, esplendor milenario de gritos silenciosos y oídos de piedra

Rolando Pérez Peña

Actualizada: 20/01/2006

El tiempo si se puede detener, la grandiosidad de la huella del hombre a su paso por la tierra es palpable y en Tlaxcala existe evidencia del hombre de las cavernas, vestigios de la historia permanecen impasibles al paso de los siglos, sin apenas ser perturbados por la mano del hombre.

 Reportaje

El arte rupestre en Tlaxcala, esplendor milenario de gritos silenciosos y oídos de piedra

 El tiempo si se puede detener, la grandiosidad de la huella del hombre a su paso por la tierra es palpable y en Tlaxcala existe evidencia del hombre de las cavernas, vestigios de la historia permanecen impasibles al paso de los siglos, sin apenas ser perturbados por la mano del hombre.

 Es precisamente la mano del hombre en bajo relieve la que identifica a los petroglifos, figuras zoomorfas, mensajes, animales, manos, símbolos, caras, rostros con un esbozo de arte, pero que reflejan esos tiempos de la prehistoria, aquellos cuando reinaban los dinosaurios.

 Pero algo pasó, no se sabe si fue un meteorito caído en Yucatán o si fue designio divino para que acabara la era de hielo, todo cambió, pero en Santa María las Cuevas del municipio de Cuapiaxtla, parece que el tiempo se detuvo.

 En ese lugar existe evidencia de arte rupestre en su modalidad de petroglifos, el sitio es espectacular, a escasos dos kilómetros del centro de población se ubica el sitio conocido como “Las Calaveras”, se trata de una cueva, posible abrigo de nuestros antepasados prehistóricos.

 Sobre la cueva se eleva una pared de roca, en ella se encuentran plasmados símbolos de sus deidades, rostros y figuras humanas y manos, muchas manos en negativo talladas en la roca viva. Pero remontemos el tiempo para imaginar un breve pasaje del paso del hombre por el sitio.

 Un grupo de silenciosas personas caminan a paso lento por una estrecha senda de herraduras, con sus miradas perdidas en la profundidad del tiempo y sus corazones sensibilizados por íntimas convicciones de desbordante religiosidad.

 Avanzan con destino a la cueva grande esculpida por la naturaleza, sobre su pared y en un paraje espectacular se eleva un alero de roca plagado de hermosos petroglifos rupestres. El calendario agrícola muy diferente al gregoriano nuestro les indica que es el momento de concurrir a ese lugar y actuar de la manera que sus padres y abuelos les enseñaron por medio del ejemplo.

 Tal vez no sepan el real significado de lo que hacen, pero sus tradiciones y respeto por lo pasado van más allá de toda racionalidad.

 La espesura y densidad del espinoso sitio dan lugar a la luz que se refleja en las amarillentas y verticales formaciones rocosas que los geólogos denominan formación Yacoraite, los peregrinos prosiguen su marcha sin detenerse por el arenoso cauce de un arroyo seco.

 Luego de un tiempo, los escuetos y esporádicos diálogos se esfuman por completo, solo se sienten las aves y el sonido de los pasos por las piedras, por la arena, por el lecho de un río seco.

 El grupo se detiene en un lugar especial, de sublime e indescriptible belleza, se dirige hacia el gran paredón rocoso, justo arriba de la cueva.

 Nadie habla, todo parece fríamente planificado, matemáticamente se van aconteciendo las cosas, durante minutos el único sonido era dibujado por el viento.

 El jefe del clan es el primero en acercarse a las rocas y ala pared donde se encuentran los petroglifos y las contempla detenidamente, sus negros ojos rebalsan y un hilo de agua surca su curtida cara hasta desaparecer.

 Inclina la cabeza hacia el piso, estira sus brazos y deposita la ofrenda que ha preparado su familia, su gente, su pueblo. Lentamente se levanta mientras todos lo observan en profundo silencio. La escena la repiten otras personas más jóvenes, es el ritual de la llegada.

 Una vez finalizada esta ceremonia, especie de comunión con la tierra y sus raíces, el grupo se encolumna por la senda y se aleja lentamente, con la satisfacción de haber cumplido una vez más esta suerte de pacto con las deidades telúricas.

 En Tlaxcala, como en el resto del país todavía subsiste en algunos sitios aquella vieja costumbre de concurrir a esos espacios sagrados, lugares de los antiguos, donde hay dibujos de los antepasados que son respetados y cíclicamente venerados.

 Costumbre que inexorablemente se perderá dentro de no mucho tiempo, es lamentable decirlo en esos términos, pero la experiencia nos indica que ese es el destino que han sufrido y sufren las creencias, historias, tradiciones y patrimonio cultural en nuestra desaprensiva Tlaxcala, desde hace siglos.

 Por mirar tan lejos perdemos la visión cercana, por pensar en términos de otras culturas, nos olvidamos de la propia.

 La gente de Santa María las Cuevas pronto serán historia y esos bellos petroglifos, que como vemos, significan mucho más que una mera expresión artística, cuando sean "redescubiertas", serán profanadas por la civilización y el modernismo.  

 ¿Qué es el arte rupestre?

 Para poder valorar la riqueza cultural que estamos perdiendo es necesario conocerla, saber de qué se trata, es decir, ¿qué es en realidad el arte rupestre ?

 En forma genérica se puede decir que el arte rupestre es la acción de grabar o pintar (utilizando diferentes métodos) sobre una superficie rocosa. Arte Rupestre se encuentra en todo el mundo y la profundidad temporal es realmente increíble, los grabados mas antiguos hallados hasta la fecha, son los que se encuentran en el continente australiano y que fueron fechados en 40.000 años antes del presente.

 Existen manifestaciones de arte rupestre de periodos históricos y también contemporáneos, actualmente los aborígenes australianos siguen pintando en los aleros de sus antepasados.

 Los folletos turísticos y otras publicaciones suelen emplear términos que terminan confundiendo a la gente en lo que a nomenclatura se refiere.

 Por ejemplo se habla de pictografías, petroglifos, pictoglifos, geoglifos, pinturas, grabados y otros, para referirse a las manifestaciones de arte rupestre sin hacer una distinción en cada caso, o inclusive utilizándolos como sinónimos.

  Para aclarar y simplificar, clasificamos en tres grandes grupos a dichas manifestaciones: Petroglifos, Pinturas Rupestres y Geoglifos a todos en forma genérica los denominamos "Arte Rupestre".

 Los Petroglifos, son aquellas figuras o dibujos que fueron grabados sobre la roca aplicando medios mecánicos como la percusión, lograda por golpes directos o indirectos (con cincel) que producen una diferencia del micro relieve rocoso, los dibujos logrados con esta técnica se suelen decir "picados".

 Muy común son los dibujos obtenidos por medio del raspado o frotado, que se logra utilizando una piedra u otro instrumento, técnica muy usada por ejemplo en Santa Rosa de Tastil (Salta).

 Dentro de los petroglifos tenemos a las esculturas, como el caso de los "menhires" de Tafí (Tucumán); a las cúpules o tacitas son concavidades redondas sobre las rocas, parecidas a morteros de moler, pero generalmente mas pequeñas y a veces sobre superficies inclinadas.

 Entre las interpretaciones que se les atribuye a las tacitas, tenemos las de ser lugar para depositar ofrendas, morteros para moler pigmentos, o bien morteros para moler sustancias alucinógenas y que se usaban frecuentemente en ceremonias propiciatorias.

 Similares a las tacitas son las depresiones rectangulares y los morteros, también considerados petroglifos.

 Por último tenemos los llamados polissoirs o rocas de afilar y son surcos producidos por el efecto de afilar instrumentos de piedra.

 Muchos investigadores prefieren separar lo utilitario (morteros, polissoirs) de lo artístico, no obstante, en muchos casos se presentan combinaciones fabulosas que es imposible aislar una cosa de la otra; por ejemplo un mortero (aparentemente utilitario) aparece con sus bordes grabados, o bien, en un lugar central que dota de sentido a todo un conjunto de grabados.

 Las Pinturas Rupestres, son aquellas figuras logradas por la aplicación de pigmentos de diferentes colores y orígenes y que fueran preparados con aglutinantes acuosos o aceitosos.

 La forma de aplicación fue muy variada, así tenemos por ejemplo el uso de pincel, el cual era confeccionado con fibras vegetales, cabellos, telas, lanas o plumas; se usaba para pintar también los dedos; por último, una técnica que fuera muy empleada en la Patagonia (Cueva de las Manos) es el sopleteo, en la cual se rociaba la pintura directamente con la boca o a través de un tubo.

 Finalmente tenemos los Geoglifos, que son figuras dibujadas en grandes superficies de la tierra, como el caso de las figuras de Nazca las cuales solo pueden ser apreciadas desde el aire.

 Otro caso típico se manifiesta en el desierto de Atacama (Chile) donde las laderas de las áridas montañas se ven "adornadas" con enormes y bellos dibujos, los cuales se conservaron hasta la fecha debido a la ausencia de lluvias.

 Las técnicas empleadas para "dibujar" en estos casos, consisten en acumular o despejar piedras de determinados sectores, combinando ambas acciones y jugando con las diferentes tonalidades de las rocas y soporte donde estas se apoyan.

 Luego de ver técnicamente la variedad y riqueza de las manifestaciones de arte rupestre, surge casi espontáneamente la pregunta del porqué se realizaron tales o cuales figuras y si todas tienen explicación.

 Resulta muy difícil para la arqueología inferir solamente en base a los dibujos, es necesario saber, mediante las excavaciones científicas el contexto en el cual se generaron, o sea, cómo vivían esos hombres, cual era su nivel tecnológico, qué comían, qué clima imperaba en la región, que flora y fauna eran características y otras muchas "piezas" más que, como un rompecabezas se empieza a armar con la labor arqueológica.

 Pocos son los elementos que se disponen para poder conocer aspectos de una cultura desaparecida; mas escasos aun son aquellos que están cargados de simbolismo y que expresan ideas, vivencias o estados especiales del artista o su sociedad.

 En este sentido, es factible que el arte rupestre sea una de las mas importantes fuentes de información de la humanidad prehistórica; a través de ella podemos "ver" retrospectivamente a nuestros antepasados, gracias a la labor casi detectivesca de los arqueólogos y demás investigadores del arte rupestre o comúnmente llamados rupestrólogos.

 Existen muchas organizaciones internacionales encargadas de investigar y proteger el arte rupestre, por ejemplo la UNESCO la considera (al arte rupestre) como patrimonio mundial de la humanidad.

 En el año 1988 se fundó en el continente australiano la Federación Internacional de Organizaciones de Arte Rupestre (IFRAO), que cuenta en la actualidad con 24 organizaciones distribuidas en América, Europa, Asia y Australia.

  En Bolivia existe una prestigiosa institución llamada Sociedad de Investigación de Arte Rupestre de Bolivia (SIARB) y en nuestro país el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL) viene desde hace tiempo trabajando en el proyecto de "Documentación y Preservación del Arte Rupestre Argentino", cuyos objetivos principales son: 1) Relevar y documentar sitios con arte rupestre,

 2) Organizar un archivo documental y una base de datos electrónica con fotografías, tomas de vídeo y otras clases de imágenes.

 3) Realizar exposiciones a nivel nacional e internacional y producir materiales de comunicación gráficos y audiovisuales.

 4) Evaluar el impacto producido por los agentes naturales y el flujo turístico a los sitios, y cooperar con los organismos locales encargados de su control.

 5) Diseñar un plan de manejo de los sitios basado en el trazado de senderos y carteles explicativos que guíen a los visitantes, y en la protección de construcciones adecuadas.

  6) Capacitar a guías turísticos y concientizar al público en el valor que tiene el arte rupestre como testimonio del desarrollo cultural regional.

  Los dirigentes políticos actuales se están dando cuenta que el turismo arqueológico tiene un magnífico potencial económico, de hecho sus planes apuntan en esa dirección. El arte rupestre y los sitios arqueológicos podrían ser una inagotable fuente de ingresos, como lo son en otros países, siempre y cuando se investigue en profundidad la información que poseen y se planifique la forma de "explotación turística".

 Si se promociona algo que no se lo prepara previamente su duración es efímera; es como promocionar la caza indiscriminadamente, el día que no queden leones (por citar un ejemplo), recién se darán cuenta que la especie tenía más valor estando viva que muerta.

 Ocurre lo mismo con el arte rupestre y sitios arqueológicos, si promocionamos lugares ciegamente, sin control, carentes de información y sentido, al poco tiempo serán depredados y tal vez porque no se conozca el verdadero valor cultural e informativo que poseen.

 No vendrán turistas y se habrán perdido para siempre posibilidades económicas, científicas, culturales y humanas.

 Estimado lector, lectora. Si alguna vez tiene la oportunidad de visitar un sitio con arte rupestre recuerde lo que ha leído, disfrute observando sin dañar, algo que fue realizado hace cientos o miles de años por personas tan sensibles e inteligentes como usted, no raye, no toque, no moje, ni pinte sobre estas bellas expresiones de espiritualidad ancestral.

 Si encuentra un petroglifo de dimensiones pequeñas déjelo en su lugar, en el patio de una casa ya no tiene ningún sentido, respete estos santuarios que nos legaron nuestros antepasados y escuche el mensaje que intentan transmitir… Para que sus hijos y nietos también puedan hacerlo.





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