El carbón: una energía de la Revolución Industrial para el siglo XXI - Noticias.com

Ene 1, 2010 | Noticias


La revolución de la industria en el s.XIX fue posible, en parte, gracias a la energía producida por la combustión del carbón, que permitió el desarrollo de nuevos sistemas de transporte como el tren de vapor, o la mecanización de ciertas actividades productivas. En los albores del siglo XXI, parece que la fuente energética fósil que más futuro tiene por delante sigue siendo la misma, pero a diferencia de entonces, la preocupación por las emisiones contaminantes que produce la combustión del carbón es actualmente muy elevada.

Aún así, las alternativas son pocas: mientras que el carbón tiene unos 160 años de vida por delante, actualmente se calcula que el petróleo se agotará dentro de los próximos cuarenta años, y que las reservas de Gas Natural no tardarán más de 65 años en desaparecer. El desarrollo de fuentes energéticas alternativas y renovables está en la agenda de la Unión Europea, tal y como se ratificó en la última cumbre de Bruselas, en que se acordó que el 20% de la producción energética del año 2020 debe provenir de fuentes renovables. Pero el consumo energético crece muy por encima de lo que las renovables pueden producir, y la dependencia exterior en el suministro de energías provenientes de fuentes fósiles suma incertidumbre para países como España, que importa más del 80% de la energía que consume.

España importa más del 80% de la energía que consume

Es por ello que expertos como Albet Mitjà, ex director general de energía de la Generalitat de Catalunya, afirman que “fuentes energéticas como el carbón se deberán tener en cuenta para conseguir un nuevo escenario, teniendo en cuenta el contexto actual en el mercado del gas, por ejemplo, con la dependencia que tenemos del suministro exterior que sólo hace que incrementar los costes”. En este sentido cabe recordar los planes de Argelia para incrementar el coste del gas natural que sirve a España, y que según el ministro de economía Pedro Solbes “se hará notar en el bolsillo de los consumidores”.

La cuestión ecológica

El 30% de la electricidad que se produce en España proviene del carbón, hecho bastante insólito en Europa donde se utiliza en porcentajes bastante menores. El Gas Natural y la energía nuclear generan otro 20% de la electricidad cada uno, mientras que el resto proviene de fuentes alternativas como la biomasa, la eólica, hidraulica, etc… Por tanto, según Xavier Ortega, catedrático de la Universidad Politécnica de Catalunya, “para España el carbón representa un recurso bastante importante como fuente de energía eléctrica”.

Pero “el problema directamente relacionado con el carbón es que, por su composición, emite dióxido de carbono (CO2) en su combustión, que es el gas que causa el efecto invernadero”, tal y como recuerda Mitjà.

Es por ello que actualmente se está invirtiendo tiempo y dinero en la búsqueda de tecnologías que permitan capturar las emisiones contaminantes y devolverlas al fondo de la tierra antes de que se liberen en la atmósfera. Esta tecnología se llama “secuestro del CO2”, y en España ya existen algunos proyectos de investigación en marcha, auspiciados por el Gobierno.

España se implica en la búsqueda del “carbón limpio”

España ya está trabajando en el desarrollo de tecnologías que permitan la captura del CO2

El Plan del Carbón 2006 - 2012 prevé establecer convenios con entidades públicas de investigación para proyectos de I+D+I para un mejor aprovechamiento del carbón como fuente energética. Actualmente hay dos proyectos en marcha dentro de esta iniciativa.

Por una parte, algunos investigadores del Instituto Nacional del Carbón (INCA) ya han iniciado algunos proyectos para desarrollar tecnologías que permitan la captura de CO2, a la espera de que el gobierno ultime el convenio definitivo para potenciar esta línea de investigaciones.

El Instituto Geológico y Minero, por su parte, también firmará un convenio con el Ministerio de Industria que les permitirá realizar trabajos de identificación de las zonas más favorables para el depósito y almacenamiento del dióxido de carbono una vez se ha “capturado” mediante las técnicas de secuestro de CO2.

Ambos proyectos están financiados por el Instituto para la Minería del Carbón, que depende directamente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.

Por otra parte, el Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), que depende del Ministerio de Educación, está trabajando para crear un centro tecnológico en la región del Bierzo, que se dedicará exclusivamente a investigaciones relacionadas con el desarrollo del carbón como fuente energética de uso masivo.

Y no hay que olvidar que, ya en el mes de noviembre del año pasado, el Consejo de Ministros acordó destinar un total de 40.000 euros para apoyar las investigaciones del Centro del Carbón Limpio de la Agencia Internacional de la Energía.





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