- Fuente: Que
El fiasco portugués
Allí, amparados entre La Finca y La Moraleja, el clan portugués afinaba sus armas. Armas romas, sin pica. Manos desnudas y mentes vacías. Mendes, el que los manda desde allí donde los príncipes saborean los mejores manjares, se frotaba las manos: "Si esto sale bien, revendo a precio de [...]
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