- Fuente: Publico
El Gabinete de Monti afronta una montaña de desafíos
El millón de mujeres que salió a las calles en febrero bajo el lema "¿Si no es ahora cuándo?", los miles de estudiantes pateando Roma con escudos de poliespán en forma de libros, los trabajadores de los astilleros que bloquearon Génova contra el cierre de sus empresas, las madres de Terzigno que plantaron cara a los camiones de basura que llegaban de Nápoles, los teatros ocupados por los recortes a la cultura, los organizadores del referéndum contra la privatización del agua, el nuclear y la inmunidad parlamentaria, los indignados, los parados, los precarios, los pensionistas. Todos ellos esperaban que el final fuera distinto. Más íntimo. Menos frío. Democrático.
El Gobierno de Mario Monti nacerá con este estigma y sólo respondiendo a las reivindicaciones históricas del pueblo podrá justificar los duros recortes que sin duda tendrá que aplicar. Empezando por los costes de la política, que le cuestan cada año a las familias 9.000 millones de euros.
Berlusconi nunca cumplió con su promesa de reducir a la mitad los casi 1.000 parlamentarios que hay entre Senado y Parlamento. De ellos, 350 aún no han llegado a los cinco años que establece la ley para percibir la pensión vitalicia, y esta ha sido una de las razones por las que no se ha adelantado el proceso electoral. Por el camino se quedó también la [...]
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