El Royalti en la franquicia - Noticias.com

Ene 1, 2010 | Noticias


La inmensa mayoría de cadenas de franquicia imponen en el contrato a sus franquiciados el pago de un porcentaje en concepto de Royalti. El Royalti es considerado un “derecho de autor o de inventor”. En el supuesto del contrato de franquicia el Royalti es un canon fijo o variable que paga el franquiciado por pertenecer a la cadena.

¿Es legal que el franquiciador perciba del franquiciado un porcentaje en concepto de Royalti? Evidentemente es legal; no hay ninguna disposición legal ni reglamentaría que lo impida. Las partes contratantes, en principio, son libres de firmar el compromiso de pago - cobro del mismo.

¿Es ético gravar al franquiciado con el tanto por ciento en concepto de Royalty? Ésta ya es otra cuestión, y habría que distinguir entre franquicia industrial, de servicios y comercial.

El Royalty según el tipo de franquicias. En el supuesto de la franquicia industrial es correcto que el franquiciador, al otorgar un contrato de licencia de fabricación de productos patentados por él mismo, perciba un canon permanente del franquiciado. En la franquicia industrial, el franquiciado lleva a cabo todo el entramado del sistema de producción bajo la tutela total y permanente del franquiciador.

En la franquicia de servicios, además del canon de entrada por ser miembro de la cadena y del canon de publicidad para aplicarlo a la divulgación de la cadena franquiciadora, es lógico y ético que se perciba un canon por el concepto de Royalti, ya que el franquiciador va suministrando un Know-How evolutivo y una asistencia comercial y técnica continuada durante todo el tiempo de duración del contrato. El franquiciador no vende materia prima ni productos al franquiciado y convierte en necesaria la percepción del Royalti.

“No es lógico ni justo que el franquiciador perciba del franquiciado un Royalti fijo”

En la franquicia comercial, no queda tan claro que sea ético por parte del franquiciador percibir Royalti del fraquiciado. Me explico. En la mayoría de franquicias comerciales el franquiciador cobra del franquiciado el canon de entrada, digo en la mayoría, no en todas. Además prácticamente todas las cadenas cobran de sus franquiciados un canon de publicidad que es unánimemente aceptado ya que la inversión en publicidad es un factor esencial para la divulgación de la cadena y hacerla llegar a los consumidores o clientes finales de los franquiciados.

Ahora bien en las cadenas de franquicia donde el franquiciador suministra sus productos, prendas o mercancías a sus franquiciados, obtiene un margen comercial controlado y con poco riesgo. Al ser la franquicia un claro exponente de la “economía de escala”, un solo centro de producción y uno de I+D, supone que a mayor cifra de ventas obtiene un mayor margen de beneficio y en consecuencia los productos, prendas o mercancías llegarán o pueden llegar a un precio más competitivo a los consumidores o clientes finales.

El Royalty fijo. No obstante lo expuesto, si el franquiciador percibe del franquiciado un Royalti fijo, no me parece lógico ni justo. No perdamos de vista que franquiciador y franquiciados de la cadena comparten un solo concepto de negocio y estos últimos jamás deben sentirse marginados en sus beneficios por decisión del franquiciador. La suma de los franquiciados hace un franquiciador fuerte. Si en cualquier empresa se impone cada vez más acentuadamente trabajar en equipo, no olvidemos que los franquiciados forman un equipo y cada uno de los miembros del equipo son empresarios independientes que asumen el riesgo de que su negocio “funcione” o no.

Pero hay más, ¿cuándo debe el franquiciador percibir el Royalti del franquiciado? ¿Debe ir ligado a la facturación del franquiciador al franquiciado o a la facturación del franquiciado a sus clientes?

El “punto muerto”. El franquiciador tiene la obligación legal de presentar al franquiciado individual previsiones de cifras de ventas o resultados de explotación del negocio. Éstas deberán estar basadas en experiencias o estudios que estén suficientemente fundamentados (Real Decreto 2485/1.998 de 13 de Noviembre).

“Son demasiados los franquiciados que están descontentos con el franquiciador por el abuso que éste efectúa con las condiciones económicas impuestas en el contrato”

Los contratos de franquicia no podrán tener una duración superior a 5 años, salvo que el local o terreno donde se ubique la franquicia sea propiedad del franquiciador o éste lo haya arrendado a terceros y a su vez cedido (subarrendado) al franquiciado. Al cabo de 5 años el franquiciador puede no renovar el contrato de franquicia al franquiciado. El franquiciado tiene sólo 5 años para hacer negocio con su establecimiento franquiciado, con la excepción anteriormente indicada.

La cuenta de explotación del local franquiciado debe prever el “punto muerto”, es decir cuando el franquiciado empezará a obtener beneficio después de amortizar el canon de entrada + el precio del alquiler + los salarios de los empleados + los impuestos + la inversión por instalación del local + la compra de mercancías o productos. Si a todo esto se le añade el tanto por ciento de publicidad + el porcentaje de Royalti se alarga mucho la llegada al punto muerto.

Según mi opinión el tanto por ciento por publicidad y el tanto por ciento de Royalty del franquiciador debería empezar a cobrarlo del franquiciado una vez se haya llegado al punto muerto y hasta la finalización del contrato, lo contrario podría rayar el beneficio injusto.

El franquiciador suele tener atado y bien atado al franquiciado, pero no olvidemos que ya son demasiados los franquiciados que están descontentos con el franquiciador por el abuso que éste ha efectuado con las condiciones económicas impuestas en el contrato, el cuál muchas veces ha sido firmado por el franquiciado con mucha ilusión pero desconociendo real y prácticamente cuando llegará al punto muerto.

 





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