- Fuente: Publico
El último minuto
El novelista Alfredo Bryce Echenique reconoció en una entrevista que parte de su técnica narrativa la había aprendido de niño, oyendo en la radio las retransmisiones de los partidos de la selección peruana de fútbol. ¡Avanza Perú, avanza Perú, goool de Brasil! Es evidente que el fútbol, como espectáculo de masas, ha sido utilizado con frecuencia por los poderes innobles para distraer a los ciudadanos de sus reivindicaciones políticas y crear consensos en torno a banderas dudosas. Eso ha generado hacia este deporte un previsible estribillo de desprecio cultural e ideológico.
Pero también es verdad que el fútbol, pese a todas las críticas, ha sido inseparable de la literatura desde sus orígenes. Un fenómeno que mueve tantos sentimientos, que salta de la memoria a la ilusión, del miedo a la alegría, de la tragedia a la euforia, de la victoria a la pérdida, es inseparable de la materia literaria. Fútbol y creación poética participan de ese territorio flexible que será siempre la realidad mientras quede una mirada humana para interpretarla. A la hora del penalti, las rayas de área son tan movedizas como los dos objetos unidos por una metáfora.
Y como todo lo que necesita un planteamiento, un nudo y un desenlace, el fútbol y la literatura son una [...]
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