"Andrés Calamaro ha recordado a Mariano Mores con una emotiva carta"

Andrés Calamaro ha recordado a Mariano Mores con una emotiva carta

Andrés Calamaro se ha despedido del gran Mariano Mores con una emotiva carta publicada en su cuenta de Facebook. El cantante lo ha definido como “amigo” y como “figura primordial de la música nuestra y universal”. Andrés Calamaro es un cantante, músico, compositor y productor discográfico argentino.Leer también: Jennifer Aniston: ¿La más hermosa del mundo?Leer también: Luis […]

Andrés Calamaro se ha despedido del gran Mariano Mores con una emotiva carta publicada en su cuenta de Facebook. El cantante lo ha definido como “amigo” y como “figura primordial de la música nuestra y universal”.

Andrés Calamaro es un cantante, músico, compositor y productor discográfico argentino.

Enterado de la muerte de la leyenda del tango, que había colaborado con él en “Honestidad Brutal”, el Salmón lo ha recordado con un largo y emotivo texto.

Honradez atroz es el sexto disco en solitario del argentino Andrés Calamaro, lanzado en 1999.

“Mariano Mores, artífice maravilloso del tango.

Según comunicó su nieto Gabriel en su cuenta de Facebook, mariano Mores, el músico argentino, pianista, compositor y director de orquesta de tango, murió a los 98 años.El 21 de febrero de 2012, tres días después de cumplir 94 años, Mariano Mores ha traspasado simbólicamente su batuta a su nieto Gabriel en el concierto de adiós realizado en el teatro Auditorium de la ciudad de Mar del Plata.

El cielo se estaba abriendo para dar paso con honor y gloria al maestro y amigo Mariano Mores.
 Ha sido una linda y muy relevante ocasión humana poder compartir días, canciones y grabaciones con el maestro Mariano.

Por medio de una persona conocida nos hemos conocido en una cena y cuando me mencionó, ha sido: “Andresito, sos el futuro de la música popular de nuestra nación ” … Yo ni me había sentado y no estaba. Siempre traen algo de causa logro. Entonces quedamos para visitarnos en su casa de Barrio Norte y escribir juntos una canción: Jugar con Fuego.

El maestro era exigente con la métrica, la formalidad de la canción y las palabras. El también pulimentaba su arreglo en una partitura que ganaba en interés y enjundia cada día, cada tarde que compartíamos en su suelo recoleto.

Hablamos mucho y de muchas cosas en aquellas semanas escribiendo, entre otras cosas le he confesado la relevancia de la grabación: no siendo yo un hombre de partituras. Que necesitaba una inscripción grabada para tener la canción y recordarla.

Entonces nos encontramos en los estudios de grabaciones Del Abasto. Han sido dos tardes salpicadas por alguna anécdota y alguna conversación buena en un bar bien porteño. Se ha filmado alguna sesión y perdida en los traslados o en las traslados vitales. Como corresponde.

Aquello ha sido realmente el principio de una relevante amistad con el maestro. Me invito a cantar con piano y con orquesta en sus maravillosas representaciones en los teatros de la calle Corrientes, recitales salpicados con baile folklórico y grande identidad argentina, he sido su invitado de honor y le solicité que me firme un pañuelo donde ha escrito una dedicatoria honorable. Grabamos dos canciones mas en las sesiones de mi álbum Honestidad Brutal, siempre con detalles para el recuerdo histórico, desde la vestimenta con que se presento, elegantísimo, para grabar con JB, hasta las palabras mencionadas que hoy prefiero atesorar con los recuerdos inéditos. Mariano me consagro un halago formidable que tal vez tres personas escuchamos y que la vergüenza me invita a mantener prudente en el silencio del adiós: Gracias, maestro!

En el tiempo que el patrimonio ha querido compartiendo encuentros con Mores he conocido mas de su dimensión de artífice y figura primordial de la música nuestra y universal; sus éxitos, sus convicciones, su calidad humana, su calidez familiar, su generosidad y las cosas que nos contamos los hombres que conocemos los pliegues de la noche y las bambalinas del show. Que elegancia la de Mariano Mores, que ”, que me esperaba de punta en blanco después de echarse una siesta cada tarde en su casa. Y que músico de primerísima categoría, de los que ya no existen.