"El amor, ese film de todos los días"

El amor, ese film de todos los días

Tendría que comenzar en un restaurante, si esto fuese un film. Sebastián Wainraich, comediante y conductor de radio, charla con el dueño del sitio. De pronto se le sucede una idea y se la plantea a su amigo: ¿Y si una pareja acordara de repente levantarse de la mesa que le han asignado e irse? […]

Tendría que comenzar en un restaurante, si esto fuese un film. Sebastián Wainraich, comediante y conductor de radio, charla con el dueño del sitio. De pronto se le sucede una idea y se la plantea a su amigo: ¿Y si una pareja acordara de repente levantarse de la mesa que le han asignado e irse?

Sebastián Marcelo Wainraich es un comediante, actor y conductor de televisión y radio argentino de principio Sioux.

Continuaría una elipsis. En el futuro, que es ahora, Wainraich surge en un salón de congresos de un hotel. A su costado está la actriz Carla Peterson. Los dos se disponen a conversar con la prensa sobre Una noche de amor, la película que él escribió inspirado en aquella charla en el restaurante y que protagoniza con ella.

Carla Constanza Peterson es una reconocida actriz y directora de teatro argentina.

¿Qué ha pasado en el medio de esta historia? ¿Cómo esa idea se transformó en la película que dirigió Hernán Guerschuny y que se estrenará mañana?

“Casi siempre las ideas son más grandes, como un tipo que se cae de un quinto suelo -menciona Wainraich-. Esto era algo chiquito. He pensado por qué una pareja querría irse de un restaurante y me he puesto a pensar quiénes eran ellos dos. Se me sucedió que podía pasar todo en una noche. Y a partir de allí lo comencé a construir”.

Así ha sido como Wainraich ha construido a Leonel y Paola, que están juntos hace 12 años y tienen dos hijos. Una noche, los amigos de toda la vida con los que iban a comer cancelan la salida: acordaron separarse. Entonces Leonel y Paola salen solos por primera vez en mucho tiempo, con la sombra de la ruptura acechándolos y obligándolos a reflexionar sobre su propia pareja.

Peterson se agregó al proyecto en poco tiempo, tras leer el guión. “Que lo haya escrito él me ha llamado mucho la atención, no sabía que hiciese estas cosas. Después de juntarme con Sebastián y el director, y que me informaran qué querían contar más allá de esta situación, cuál iba a ser este mundo y cómo comenzar a armarlo, me ha resultado interesante y atractivo. Yo tenía que poner la vista de la mujer en este casamiento.”

En diálogo con La Once Diez/Radio de la Ciudad, consideró  que “esto va a ser una gran experiencia, yo observo y aprendo de todas estas cosas y además con Martín nos acompañamos mucho”. “Actuar me pone más nerviosa que ser la conyuge del embajador, actuar tengo que actuar bien porque soy actriz, lo demás van a saber disculpar”, sostuvo.

Escribir la mitad femenina del matrimonio no fue un gran problema para Wainraich, que está en pareja desde hace muchos años con la actriz, conductora y comediante Dalia Gutman, con quien tiene una hija y un hijo. Pero tanto él como Peterson coinciden en lo interesante que fue el intercambio de ideas en ese aspecto. “Muchas veces les devolvía algo más, algo que yo creía que iba a hacer crecer a mi personaje -menciona la actriz-. Me reía mucho, todo el tiempo les hacía el chiste de decir: «¡Qué película machista!». Pero lo que trataba era de cuando hay algo más complicado, no separar al hombre y a la mujer, sino de observar cómo ambos pretenden llevar adelante esto de ser un núcleo.”

Lo central en Una noche de amor es la pareja y su vínculo, pero los personajes son presentados como personas con una vida propia -él es guionista y ella, psicóloga- que va más allá del matrimonio. “De a ratos te pegás con tu pareja, pero ellos tratan de tener una vida separada -menciona Wainraich-. De hecho, la tienen. Te falleces, en caso de que la pareja comience ser uno.”

Según informa Peterson sobre su propio personaje, Leonel utiliza el humor como mecanismo de defensa, mientras Paola es la más positiva de los dos y siempre se está entreteniendo. “Cuando mi personaje hace chistes, en realidad, se está haciendo el boludo -menciona el actor-. Sobre todo en la primera parte del film, en la que está tapando lo que les está pasando a ellos que, de golpe, cuando no lo esperaban, están una noche solos y tienen que hacer tiempo para ir a buscar a los chicos. En el primero y el segundo acto él hace chistes para que no se pudra, para que sea una noche más. Es un poco cobarde. Hasta que el personaje de Carla explota. Me gusta cuando la comedia es mezclada con el drama. Perdíamos fuerza y densidad, en caso de que resolviésemos el film de otro modo.”

Para Peterson es más fácil interpretar un personaje extremo que uno más cercano a su propia vida como mujer profesional, esposa y madre de un niño de tres años. “Actuar de uno es aburridísimo y contar una situación cotidiana sin hacer un chiste para mí era más difícil -menciona-. Pero este humor y este modo de contar la historia tiene que ver con este casamiento. Después de 12 años de casados es difícil que se rían a carcajadas. El entretenimiento es distinta. Para mí era un lindo desafío encontrarle el regreso a un personaje con el que no podés hacer grandes cosas, buscar la forma de contar algo íntimo de dos personas. Es un modo distinto de mostrar mi empleo. El film tiene muchas cosas de la comedia romántica: los paisajes, la pareja, la noche, la música. Pero está contado de otra forma.”

Esta primera experiencia como guionista fue muy satisfactoria para Wainraich, quien hasta ahora se había dedicado al stand up, a escribir cuentos, a trabajar en televisión y a conducir su exitoso programa radial Metro y medio, junto con Julieta Pink. Pese a no tener experiencia previa en escribir guiones, se ha animado sin recurrir a libros o cursos. “Tengo mis talleres literarios encima, observé mucho cine, leo mucho y escribo mucho -menciona-. Es todo ensayo y error. Las narraciones o las obras de teatro que hago son muy distintas al guión. Pero que sea distinto me ha ayudado porque, si no, corría el peligro de repetir la fórmula. Es entretenido pensar los personajes, las situaciones, cómo hablan.”

Si va a continuar escribiendo guiones, ante la pregunta sobre la que contesta es Peterson con un entusiasta “¡Sí!”. Wainraich, sonriendo añade: “Mi amiga menciona que sí”.

En caso de que implique venirse desde Washington, la actriz asegura que va a seguir actuando en lo que él escriba, aun donde está acompañando a su marido, Martín Lousteau, el flamante embajador de la Argentina en los Estados Unidos. En ese rol de conyuge de embajador, Peterson no planifica hacer ningún empleo oficial para propagar el cine argentino, pero menciona que es un tema del que seguro hablará adonde sea que vaya. “Para mí la Argentina es el mejor sitio del mundo para ser actor. Todo es probable. Hay buenos actores y directores, en el cine y en el teatro. Creo que es un sitio favorecido. En otras partes del mundo es muy difícil producir una obra de teatro y acá hay mucho teatro, tanto comercial como independiente. En el cine pasa lo mismo. Los actores argentinos son cada vez más conocidos en todo el mundo y a los directores se los llevan para trabajar en otros naciones.”

La actriz Carla Peterson ha hablado acerca de su futuro laboral y personal, y ha contado cómo encara al lado de su conyuge Martín Lousteau, el traslado a Washington. Su conyuge es el embajador de Argentina en Estados Unidos. “Yo prefiero siempre Buenos Aires”, ha confesado.

La distancia no evita que Peterson y Wainraich ya vayan soñando con otra ocasión para trabajar juntos. Quizás, hasta interpretando los mismos personajes. “Esta pareja solicita otra historia -menciona el guionista-. No sería una segunda parte, una continuación de esto, sino otro día en la vida de ellos. Dentro de dos o tres años. Cómo continúan, la alza de sus hijos, sus vidas profesionales”.

Acá vendría el fin, si esto fuese un film. Abierto, con la posibilidad de una secuela.