"Hágase la luz"

Hágase la luz

Foto: Wikipedia – Toronto tripartite rubbish bin, May 2006Leer también: Jennifer Aniston: ¿La más hermosa del mundo?Leer también: Luis Ventura no para: ahora ha criticado fuertemente a los panelistas En primera plana se ganó con justicia en septiembre la condición de primera favorita a llevarse el Oscar a la mejor película inmediatamente después de su […]

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Foto: Wikipedia – Toronto tripartite rubbish bin, May 2006

En primera plana se ganó con justicia en septiembre la condición de primera favorita a llevarse el Oscar a la mejor película inmediatamente después de su doble estreno mundial: primero, fuera de concurso en el Festival de Venecia, y luego en Toronto, la gran muestra canadiense que sirve como termómetro de lo que va a ser la temporada de premios en el hemisferio norte.

Toronto es la capital de la provincia de Ontario y, con una población de 2 615 060 habitantes, es la ciudad más grande de Canadá, además del centro financiero de mencionado nación.

Lo primero que atrapó a la crítica y al público fue el modo riguroso, concienzudo y detallista con que se encaró la llegada al cine de un hecho real que se desarrolló con esos mismos atributos: la paciente investigación que un equipo periodístico del Boston Globe llevó adelante durante varios meses y que reveló a comienzos de 2002 la red de abusos contra menores cometida por sacerdotes católicos y largamente encubierta por las autoridades diocesanas, con el silencio cómplice de prominentes miembros de la comunidad política local. La primicia ha disparado toda clase de revelaciones en Estados Unidos, cuyas consecuencias todavía resuenan hoy.

Las chances de En primera plana continúan intactas por más que otros títulos ocupan ahora el sitio de candidato a triunfar, pero lo que nadie le va a quitar al film de Tom McCarthy es la conexión inmediata, emotiva e intransferible entre los sucesos reales y su desplazamiento al cine en una noche inolvidable de septiembre vivida en el Festival de Toronto . Antes de la primera y multitudinaria proyección oficial, McCarthy ha convocado al escenario a los seis actores principales y los seis periodistas interpretados por aquéllos . “Ha sido maravilloso; primero surgieron los actores, luego los periodistas. Como si se tratara de astronautas recién llegados de un encargo, se ha recibido a ellos. Tres minutos de ovación con el público de pie”, aceptó McCarthy al día siguiente, en una suite de uno de los más importantes hoteles de Toronto, frente a un puñado de medios internacionales, entre ellos LA NACION.

Como ninguno de los periodistas ha escrito sus memorias del suceso , McCarthy y su coguionista Josh Singer han recurrido como principio a un estudio publicado por la Columbia Journalism School. “Lo que apareció desde allí ha sido una alza de mi valoración por el empleo del periodista, y sobre todo del periodista de investigación. Aprendí a respetar mucho más el trabajo duro que estos hombres llevan adelante”, señaló McCarthy.

El film se concentra en el empleo de búsqueda del equipo de investigaciones de The Boston Globe, denominado exactamente Spotlight , a partir del impulso del nuevo editor jefe y el voto de confianza del editor Bradlee Jr. “Hay institutos como el periodismo tradicional que parecen estar falleciendo -ve McCarthy- pero tal vez este film haga que nos detengamos un momento y en caso de que de verdad sea así, nos interroguemos. En caso de que el empleo que hacen sea tan importante, ¿Cómo es probable? Hemos decidido mostrar aquí el mejor rostro posible del periodismo de investigación.”

McCarthy defiende como pocos la idea de que En primera plana es un film coral. “Ha sido un reto muy grande y hasta entretenido eso de darle a cada uno un momento destacado a lo largo del film. No hay aquí una figura, el elenco mismo es el actor protagónico. La estrella es el equipo. Lo que funciona, me parece, es una atmósfera general que permite atrapar el mejor espíritu probable del buen empleo periodístico. Eso ayuda a que los procesos, que a primera visión pueden surgir un poco burocráticos, compren otra fuerza. Se necesitan intérpretes talentosos como los que tenemos aquí para que la enérgica pregunta-respuesta del acto periodístico compre otra visión.”

Para el director, el grupo lleva adelante un empleo de búsqueda que podría calificarse de “antropológico”. Y aceptó que en medio de la preproducción de En primera plana se afrontó con “momentos oscuros” y sucesos cercanos a la rabia, quizás por la impotencia de no poder hacer nada frente a la reiteración de situaciones que golpean lo más profundo de la dignidad humana.

“Alguna vez me ha tocado abrir la ventana y pegar en contra del viento un par de gritos”, informa McCarthy, que fue criado en el seno de una familia católica y ha sido monaguillo durante su infancia. Aceptó: “Pero a partir de la manera transparente a través del cual escogemos contar la historia creo que surge con mucha claridad el deseo de los sobrevivientes de observar algún cambio”.

Cuando uno de los cronistas le comenta que en Toronto confluyeron en este año varios films de alto perfil, mcCarthy no se sorprende , abiertas a la discusión, sobre temas que compraron importancia a través de investigaciones periodísticas y sobre la conducta de las propias periodistas frente a esos sucesos. Además de En primera plana y Pacto criminal , tuvo mucha repercusión en el festival canadiense Sólo la verdad , inspirada en el caso del renombrado presentador de TV Dan Rather y las consecuencias que se vio obligado a afrontar luego de haber revelado supuestas falsedades en el comportamiento del entonces presidente George W. Bush durante la guerra de Vietnam.

“Puede tratarse de una coincidencia -concluyó McCarthy- pero lo bueno de ella es que tenemos que comenzar a jugar limpio con estas cosas. En primera plana pone ante nuestros ojos el más horrible de todos los delitos. Ustedes no tienen idea de la cantidad de gente que se aproximó a nosotros a compartir sus historias y a compartir su dolor. Ha sido una experiencia increíble desde lo emocional.”

En primera plana llega al Oscar con buenas expectativas. Tiene seis nominaciones: mejor film, mejor director , mejor guión original, mejor edición y dos candidaturas actorales para Mark Ruffalo y Rachel McAdams. Ambos son candidatos en las categorías de actor y actriz de distribución, porque los productores de la película acordaron que no correspondía postular a ninguno de los integrantes de su notable elenco en condición de protagonista. En primera plana es, según los especialistas, una de las favoritas a ganar el Oscar a mejor film, junto con La gran apuesta y El renacido. Y favorita excluyente en la categoría de guión original.

La carrera por los Oscar se ha vuelto complicar. Cuando la mayoría esperaba, anteanoche se dieron los premios del Sindicato de Directores y que el premio fuera para Adam McKay por su empleo en La gran apuesta o para Tom McCarthy por En primera plana, el ganador ha resultado Alejandro González Iñárritu por la dirección de Revenant: El renacido. Por segundo año consecutivo -es la primera vez que ocurre en la historia del premio- sus pares aceptaron al realizador mexicano , que le han dado el empujón necesario para llegar con posibilidades de victoria a la noche de los Oscar. Casi sin excepciones, el escogido por el sindicato de actores se lleva luego la codiciada estatuilla dorada.Así, Iñárritu podría festejar el primer aniversario de su victoria con Birdman con otro triunfo. La pregunta es si, su film va a ser también la favorita de la Academia, como ocurrió en 2015. Es que que las categorías de mejor director y mejor película deberían confluir, eso no siempre ocurre, si bien la lógica indica. En 2012 Argo ha sido la gran triunfadora de los Oscar, aunque Ben Affleck ni se designaba él siquiera y Ang Lee fue aceptado como mejor realizador por Una aventura maravillosa. Ben Affleck es su director.