"La conmovedora carta de Baby Etchecopar tras la muerte de su conyuge"

La conmovedora carta de Baby Etchecopar tras la muerte de su conyuge

Foto: Wikipedia – BabyetchecoparLeer también: Jennifer Aniston: ¿La más hermosa del mundo?Leer también: Luis Ventura no para: ahora ha criticado fuertemente a los panelistas Baby Etchecopar ha despedido a Adriana Paz con un conmovedor texto que se dio a conocer hoy, en el que reflexiona sobre cómo continuar con su vida. Adriana Paz es su […]

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Foto: Wikipedia – Babyetchecopar

Baby Etchecopar ha despedido a Adriana Paz con un conmovedor texto que se dio a conocer hoy, en el que reflexiona sobre cómo continuar con su vida. Adriana Paz es su mujer por más de 30 años.

“Indalo Media lamenta profundamente la muerte de la Sra. Adriana Mercedes Paz, conyuge de nuestro compañero Baby Etchecopar. Hacemos llegar nuestras más sentidas palabras de solidaridad y pesar a sus familiares y amigos”, menciona el texto.Con un comunicado, Grupo Indalo dio a conocer la lamentable noticia. Adriana Paz llevaba más de 30 años casada con Baby y juntos han tenido a María y Federico, quienes se encuentran rompidos al enterarse que el cáncer la vida de su madre fue cobrada.

Ángel Pedro Etchecopar conocido como Baby Etchecopar es un conductor de televisión.

Adriana, recordemos, murió el viernes de cáncer de cólon, enfermedad en contra de la que peleó durante largos años.

Desde el 16 de febrero de 1953 me han parido solo, de hecho mi mellizo falleció en el estómago de madre. Con una familia con muchos blasones y tradiciones pero ninguna sensación. Empece a buscar mi libertad, mi independencia y me fui transformando en un rebelde reaccionario. Un día me crucé con una linda mujer morocha a la que le pasaba igual que a mí. Nos juntamos en un vínculo lejano; muy lejana a lo que los demás llamaban amor. Primero fue sobrevivir, después vivir y después para sentirnos más vivos -porque considerábamos que habíamos edificado esa red de contención que nosotros nunca habíamos tenido- nos jugamos a nuestros hijos. Y han venido: uno, dos y tres, sin un pan debajo del brazo pero llenos de amor. Y con la pelea y sin bajar los brazos heredados de padre y madre en su ADN y como en una nave vikinga hemos andado sin brújula buscando una playa en donde establecer la familia, pero tenía que remar mucho: no había tiempo para los cumpleaños, las vacaciones, las mimos, los “te quiero”; porque todos los gladiadores son quitados la armadura para dormir, pero nosotros dormíamos de sereno con la armadura puesta. Y así, algunos han sido puestos grandes y otros más grandes, y a veces también en las mesas navideñas, cuando estaban, sino le tocaba a los suegros -ya que en la quinta había pileta y la pasaban mejor en el viejo living, de la vieja hogar, con viejos recuerdos- empezaban los reproches: “La verdad padre nunca has estado”, “La verdad padre que mala onda”, “La verdad madre que carácter, ¿Por qué no hacen terapia?”. Y en el adiós se subían a los autos que les he regalado, con el seguro que les pago y el service que les hago hacer y yo, esperando un “te quiero”, recibo: “¿Me prestás tres lucas?”. De esas que no te devolveré más, de esas que los dos sabemos pero ninguno habla para no ofender, y el miedo del portazo que quiebre la cerradura y que vuelva a pagar el papá, como de uso, uno se va para adentro, porque está refrescando, enciende la tele y observa el Caribe con una nave con un tipo de tu edad con tres chicas de la edad de tus hijos. Tomando champaña y danzando hawaiano con unas ojotas bastante parecidas a las que cuando te has ido, te han regalado hace tres años, gracias a Cristina, un fin de semana a Mar de Ajó, la ojota que te llevo el agua, y uno en cambio de pensar: “tiene las mismas ojotas”, en nuestra mente de microbio, se levanta de repente del lecho y grita: “esas son las mías!!”, pensando que el dueño del yate las ha encontrado en Bali después de alguna tormenta de Las Toninas y con una caña las ha rescatado y las está utilizando.

Ahora bien, con esa morocha tan hermosa que he conocido hace 37 años criamos los tres hijos que quiero, pero el viernes la morocha se ha ido y mi corazón fue llevado. Mis hijos tienen todos su vida y no sé qué sentido en caso de que después te mencionen que no les hayas dado nada, tiene ayudarlos tanto. A la morocha la llevaré toda la vida conmigo, ahora:

1- ¿Me quedo a esperar envejecer y fallecer? Esperando un “te quiero”.

2- Pintarme el cabello de color caoba pretendiendo sacarme años y pasar el medio mundo por un solos y solas, y enganchar un guacamayo, reseca de cirugías y juntar los 2 fracasos para poder gritar que no estoy solo.

3- Adquirirme un traje gris y llevar a mis nietos al ferrocarril del costa para que observen al sudoroso Barney, demostrando que se puede estar peor.

4- Hacerme amigotes de café y pensar que primero está la barra, Boca y Goyeneche, como una forma de saber que alguien moverá el cajón de la cochería porque para eso están los amigos.

5- Seguir escuchando al lado del oído, como un carburador con la junta soplada, el típico boludo que te dice: “fuerza, vamos… fuerza, hacelo por los pibes”.

6- Empezar a masturbarme en mi habitación a oscuras por la culpa y pensar que después de la maldición que me ha pasado no tengo derecho a gozar un momento de mi vida y terminar como Kung Fu, matado del perchero como un boludo, con los ojos blancos como el maestro, pero con el pene en vez de la flauta, en una práctica escabrosa y papelonera.

7- Ir a la sociedad de fomento a contar mis logros radiales a los cuatro ebrios que juegan al truco y a eso de las siete de la tarde -con los broches en el pantalón- pedalear a la luz de un dinamo queriendo encontrar la lata de pate para preparar la cena, mientras me divierto con Los Ingalls.

Tengo 63 y no me queda mucho tiempo, ya les conté lo que fui y soy capaz de hacer

Por esto quiero agradecer de todo corazón y, repito, de todo corazón a todos los amigos médicos, a Swiss Medical, al Grupo Indalo, a la barra de Pepino, a mis amigos, a tantos y tantos que me han dado tanto y tanto. Y les quiero informar que no seré justo yo el Malevo Ferreyra asustado de enfrentar la vida, poniéndome fin para dar lastima y vergüenza, cosa que nunca hice, y no me quieran sacar, en caso de que algún día pasen por el medio del mar y me observan flotando; porque tampoco me estoy ahogando, estoy yendo a buscar las ojotas que tiene el tipo que esta con las tres minas en Bali arriba de un velero y que, me parece, que son mías… y las ojotas también.

Al conocerse la noticia, cientos de oyentes de Baby han inundado las líneas de Radio 10 con mensajes de pésame para el conductor, y el Grupo Indalo ha emitido un comunicado.