"LG V10, análisis: directo a competir con los mejores gracias a su doble pantalla y magnífica cámara"

LG V10, análisis: directo a competir con los mejores gracias a su doble pantalla y magnífica cámara

Samsung, Apple, Google y sus Nexus, Huawei y ahora LG. Definitivamente los grandes protagonistas del matiz alto asumieron que en el segmento de los phablets también necesitan terminales de alusión. LG, tras su fallida tentativa por llevar algo diferente más allá de las 5,5 pulgadas con su G Flex, presentó un LG V10 que se […]

Samsung, Apple, Google y sus Nexus, Huawei y ahora LG. Definitivamente los grandes protagonistas del matiz alto asumieron que en el segmento de los phablets también necesitan terminales de alusión. LG, tras su fallida tentativa por llevar algo diferente más allá de las 5,5 pulgadas con su G Flex, presentó un LG V10 que se coloca de repente como uno de los phablets de alusión.

En Xataka ya pudimos probar a fondo el nuevo LG V10, un smartphone que recurre a los materiales y su doble pantalla para llamar la atención, pero que nos sorprendió en otros campos. ¿Hay adversaria para los grandes phablets del mercado? Te lo contamos con todo lujo de detalles en la review del LG V10 en Xataka.

Además del Galaxy S7, en este próximo MWC 2016 vamos a tener un segundo franquicia protagonista. Y ni más ni menos que de la mano de LG. Tras unos años en que para los coreanos la cita de Barcelona se había convertido en secundaria a nivel de su flagship de año, en esta edición ya han confirmado que podremos conocer al nuevo LG G5.El LG V10 es uno de los móviles más avanzados del momento. Termina de llegar a España. Y lo hizo de la mano del jugador internacional de fútbol Fernando Torres. Con unas prestaciones multimedia inéditas en un «smartphone», este terminal sobresale por su rompedor diseño y sus sorprendentes prestaciones: doble cámara frontal, doble pantalla y manera manual de video en UHD, además de un elegante acabado que recuerda a los relojes de más alto matiz en acero y caucho.

Pocos son los fabricantes que no se atreven ya a plantear una alternativa a sus gamas alta en el segmento phablet. Viendo los atributos técnicas de este LG V10 podemos estimar que, con menos dimensiones y diagonal, podríamos estar ante un matiz alto perfectamente viable.

Nada mejor para comenzar un análisis en Xataka que observar con todo lujo de detalles cómo es en desplazamiento el LG V10 gracias a esta review en vídeo:

Ha tardado pero por fin LG se ha dado cuenta de que competir en la gama alta requiere de un acabado y uso de materiales de más nivel que lo que hasta ahora nos había ofrecido con sus carcasas de piel. El estreno de mejores materiales en este LG V10 no fue solo aparentemente sino que el fabricante coreano le dio una utilidad que nos ha persuadido completamente.

Dos son los grandes estrenos a nivel de diseño de este LG V10. Comenzamos por los márgenes, que se han cambiado para hacerlos ligeramente curvados y recompensar que la parte trasera del nuevo phablet ya no es curva sino completamente plana. Con la gran medida que tiene este phablet, luego observaremos por qué, me sorprendió lo bien que asimila el diseño esa trasera plana que en teoría tendría que resultar más molesta en mano. Sin embargo, la ligera curvatura de los laterales recompensan muy bien.

Ese marco es ahora de acero, muy bien rematado en la unión con la pantalla y el resto del cuerpo del LG V10. Allí está una de las claves de la nueva apariencia del matiz alto de LG: el material DuraSkin. Bajo esa denominación nos encontramos una combinación de silicona y acero inoxidable que nos encantó como material de construcción de este terminal gracias a la robusta apariencia que le da . Sobre el papel este acabado le da alta resistencia a caídas, roces y golpes, por lo que el resultado tendría que ser un terminal que resista mucho mejor el paso del tiempo.

Es material también colabora de forma relevante en un agarre seguro, algo que me parece indispensable en un terminal con tanta altura. Ese agarre casi perfecto que hace que el V10 permanezca en todo momento pegado a la mano lo completa la trasera rugosa, resistente también a golpes y que se puede extraer para el intercambio de batería y tarjetas

En mano el LG V10 cae bastante bien, como os contaba. Resulta muy cómodo pese a que en cifras, este LG V10 se lleva el peso casi a 200 gramos y tiene un grosor de poco más de 8 mm. No son cifras de récord pero sí equilibradas en un cuerpo tan grande. No tiene que olvidar que en total estamos hablando de un terminal de casi 6 pulgadas de pantalla y una altura considerable de 16 cm con casi 8 cm de anchura.

Las buenas dimensiones de este LG V10 lo son también en anchura gracias a unos marcos laterales bastante contenidos. No podemos mencionar lo mismo de la altura, que se dispara a causa de la inclusión de esa segunda pantalla de la que vamos a hablar más adelante.

A nivel de diseño nos queda comentar sobre los botones físicos. Como en los LG G anteriores, la botonera se ubica en la parte trasera para beneficiar a la proporción de pantalla en el frontal. Aquí la jugada es repetida pero con una novedad en forma de sensor de huellas, del que te hablaremos más adelante.

¿Es ése el teléfono con dos pantallas? ¿Y dónde está la segundqa? Hablar de dos pantallas no es muy preciso, cuando estás probando un terminal como el LG V10 y te interrogan qué tiene de especial además de ser enorme. LG lo comunica así pero la tendencia es a buscar esa doble pantalla a lo grande. Por delante y por detrás.

El LG V10 puede ser considerado como un phablet con pantalla de 5,9 pulgadas aunque técnicamente conviene hablar de una principal de 5,7 pulgadas y una banda de píxeles secundaria que sería el equivalente a 0,2-0,3 pulgadas.

La pantalla principal mantiene la tecnología y calidad de los paneles IPS que LG ya montó en anteriores modelos G. Su resolución QHD le da una densidad por encima de 500 ppp que hace que todo sea increíblemente nítido. Es también un panel luminoso que se deja ver bien en exteriores, no tiene excesivos reflejos, ángulos de visión completos, buena reproducción de color y en el que el brillo automático funciona correctamente. Aquí no hay diferencia de luz máxima en manera manual o automática.

A la pantalla del LG V10 quizás le falte el contraste y profundidad de color de las AMOLED para resultar contundente, además de que el doble cristal que LG le ha colocado para mejorar la resistencia de la misma hace que pierda una proximidad a la que estamos ya acostumbrados con algunos paneles laminados.

Esa inmensa y nítida pantalla es muy adecuada para consumo multimedia gracias a que los márgenes laterales son prácticamente inexistentes y hay buena persistencia de la imagen.

Sin embargo no sucede lo inverso con los márgenes superior e inferior. El más problemático es precisamente el superior, que puede parecer muy corto pero que en realidad ha provocado que la altura de este LG V10 sea considerable. ¿La causa? Una frivolidad de LG que tras las incertidumbres, nos ha terminado por persuadir.

La segunda pantalla de este LG V10 es un grupo situado encima de la principal, de unas 0,3 pulgadas de altura y resolución de 160 x 1040 píxeles. Es independiente de la principal y según esté la principal activado, tiene funciones diferentes no.

Cuando ambas están encendidas, en esta segunda pantalla disponemos de varias filas que podemos deslizar una detrás de otra y donde nos encontramos de un vistazo algunas funciones o accesos directos muy usados. Como pasa en el escritorio, por defecto tenemos dos hileras de iconos, uno con elementos fijos que podemos colocar o quitar manteniéndolos pulsados, y otra hilera que se actualizará con las últimas aplicaciones utilizadas en orden, contactos favoritos,

Próximos eventos del almanaque o controles multimedia .

Las opciones disponibles pueden variar dependiendo de en qué área o aplicaciones del smartphone nos encontremos. Cuando estamos dentro de la cámara, además de la hilera con las aplicaciones que hemos utilizado recientemente, que es una alternativa bastante interesante para manejarse con multitarea, la que más nos gustó ha sido la que surge. Entonces, esa segunda pantalla se convierte en una entrada directa a las diferentes maneras de disparo de la cámara, siempre accesibles. A poco que LG optimice y piense mejor cómo sacarle provecho, la utilidad de esa pantalla puede multiplicarse fácilmente.

Esa segunda pantalla mantiene el protagonismo, cuando está el terminal bloqueado. En ella podemos tener la hora y fecha permanentemente visibles , así como diferentes notificaciones y entradas directas a puntos clave de la configuración.

Durante nuestra prueba nos gustó mucho observar los avisos de llamadas perdidas o mensajes de diferentes servicios con la pantalla bloqueada , pero mucho más lo que nos permite esta área al deslizar hacia la izquierda. En ese caso, con el terminal bloqueado, podemos cambiar opciones tan interesantes como la elección del perfil de sonido o vibración, activar o no la WiFi, encender la linterna o lanzar la cámara de fotos.

Cuando tenemos esa segunda pantalla activa y estamos completamente a oscuras, se puede estimar perfectamente la retroiluminación con incluso alguno escape de luz visible proveniente de la esquina izquierda, sitio que LG no ha utilizado para extender esa pantalla de margen a margen lateral, sino que allí ha colocado la doble cámara frontal.

Aunque me parece que cuando tenemos el terminal cogido con una sola mano, la implementación y encaje en la parte superior, alejada de una área manejable no termina de ser redonda, terminas sacándole partido, en caso de que asimiles esa nueva área en el frontal del LG V10. Como ha sucedido con el raro botón trasero que ahora mismo nos parece muy cómodo en grandes teléfonos donde queremos apurar las dimensiones, lo lógico, si LG mantiene esa idea para sus próximos terminales, es que vaya mejorando con las iteraciones.

V10 La pantalla del LG puede ser activada con doble clic sobre la pantalla, algo muy cómodo ahora que este LG no tiene una trasera curvada que cause un balanceo molesto. Cuando queremos bloquearla, lo inverso podemos hacer , pero asegurándonos de que no hay icono en la área que vamos a utilizar. Esta opción nos parece indispensable en un terminal donde los botones físicos para estas tareas está en la parte inferior. Y algunos somos usuarios intensivos del terminal colocado sobre una mesa.

Siendo su gran lanzamiento del año es lógico que nos guarden la sorpresa para el mismo día de la presentación, fijada para el domingo 21 de febrero. No obstante, diversas filtraciones y chismes nos sirvieron para haceros una foto que se aproximará bastante a lo que LG nos tiene preparados para su nuevo G5. Pasen y lean porque el nuevo G5 apunta muy alto.

Otro de esos pequeños trucos que nos dejan algunos fabricantes está la personalización de la barra de botones táctiles de la parte inferior. Allí es increíblemente cómodo tener la opción de realizar capturas y editarlas directamente, utilizar la pantalla doble o desplegar la carta de notificaciones y opciones sin deslizar el dedo del modo clásico. Satisface un clic y listo.

LG no podía dejar más de lado la integración de un lector de huellas dactilares. Los diferentes fabricantes con terminales de matiz alto incluyeron sus soluciones justo donde disponen del botón de encendido. Cada sistema tiene sus pros y en contra de. En el caso de LG, su botón está en la parte trasera, área lógica para incluir el sensor pues al colocar de forma natural el dedo ahí, podremos realizar al mismo tiempo la identificación. En teoría.

La implementación de LG no es mala, pero está un escalón por debajo de la de los adversarios, que por otro lado le llevan un par de generaciones de ventaja. El botón sigue funcionando de la misma manera, pulsándolo, pero ahora, al mismo tiempo que lo pulsamos, el lector de huellas ingresa en acción y podemos entrar de forma directa. Es lo mejor del sistema, la no necesidad de dos toques continuados, sino que une satisface uno un poco más largo.

La identificación funciona bastante bien, pero no es tan fiable, como indicamos y rápida como la de otros adversarios. Lo que sí que tiene que mejorar LG es cómo agregar huellas. El procedimiento es largo, y cuesta bastante que el indicador de completado del procedimiento llegue al 100%.

Como pasa con otras soluciones que incluyen el lector de huellas en la trasera o lateral, la comodidad del empleo de la huella es perdida cuando tenemos el smartphone sobre la mesa. En ese caso el doble toque en la pantalla del LG V10 nos activa la misma pero tendremos que colocar una contraseña alternativa o PIN para identificarnos.

Cuando estábamos jugando, por cierto, en nuestra prueba hemos estimado un calentamiento relevante del botón con el sensor de huellas o utilizando mucho la cámara, por ejemplo en grabación de vídeo.

Dentro del matiz alto, tanto en phablets como en smartphones de menos diagonal, la segunda elección más repetida con respecto a procesador es la que encontramos en este LG V10. El Snapdragon 808 combinado con los 4 GB de memoria RAM demostraron en nuestros prueba sintéticas y conducta diaria que no tiene que temer por la fluidez del sistema. A estas alturas no podremos estimar en un empleo cotidiano muchas diferencias a este nivel de matiz alto.

En el LG V10 nos encontramos como única opción de memoria la variante con 32 GB. No podemos elegir por más capacidad salvo que admitamos utilizar la ranura para tarjetas microSD, aunque queramos. Es una alegría que esto se nos permita, pero en todo caso siempre está bien dejar más margen de maniobra al usuario cuando se trata de memoria interna.

Aquí tiene que hacer notar que, la memoria interna querrás ampliarla con tarjetas, en caso de que abuses de contenido multimedia, fotos y vídeo grabados con la cámara del LG V10 a causa de que de serie, el V10 ya llega ocupando casi 10 GB de ese espacio de fábrica.

La batería de este LG V10 no impresora por números si tenemos en cuenta que estamos ante un phablet que adicionalmente no ajusta ni grosor ni peso. 3000 mAh se quedan cortos sobre el papel para un equipo con semejante pantalla y pretensiones. Lo peor es que esto malas predicciones los hemos verificado en el empleo periódico con el LG V10 durante nuestro análisis, algo que comparten también otras reviews de alusión.

Con un empleo intenso del terminal, incluyendo la pantalla secundaria siempre activa, el LG V10 no nos permitió nunca superar el día de empleo con calma. Con unas 3-3,5 horas de pantalla, el V10 se acarrea para conseguir no dejarnos tirado antes de terminar el día. Siempre va a depender del empleo que le des a terminales de este tipo, pero en el mundo phablet, menos de un día no es admisible ya.

Del lado de la batería, al menos dos buenas noticias. La primera es que es un modelo en el que podemos retirar la batería y cambiarla por una ya cargada. Si eres usuario intensivo y el fabricante, como es el caso, te facilita hacerte con una de repuesto, es una funcionalidad práctica y que ya es difícil de encontrar en esta gama.

La segunda buena noticia sobre la batería del LG V10 tiene que ver con su carga rápida, una de las más eficaces que hemos visto en Xataka. Sus 3.000 mAh se pueden cargar en poco más de 60 minutos, eso sí, siempre que utilices el cargador rápido incluido en la caja. Ni se te suceda probar con otros de terceros porque, el tiempo se triplica para conseguir el querido 100, como nos pasó a nosotros% en la pantalla.

Pese a ser un modelo actual, el LG V10 ha llegado al mercado europeo con Android 5.1, la misma versión con la que saltó en mercados como EEUU hace unos meses, justo tras su presentación. En estos pequeños detalles es donde, con tanta semejanza entre terminales, uno se juega el futuro.

El V10 de LG dispone de una de las capas sobre Android que todavía se interna bastante para personalizar Android de fábrica sin que apreciemos realmente que lo mejora. Cuando las de Android ya funcionan más, en algunos elementos como el explorador acierta pero en general no nos gusta que haya tanta personalización en las opciones, por ejemplo, ni aplicaciones por defecto duplicadas que bien. Y qué mencionar de la cortina de notificaciones, eterna y que no saca partido por su medida por defecto a toda la pantalla que tiene disponible.

De los detalles que nos deja el Android de LG destacaría la personalización sencilla de la barra inferior, donde podemos incluir hasta cinco controles. Dos de ellos nos resultaron bastante útiles. Son la entrada a la pantalla dividida para tener dos aplicaciones y el botón que nos expande y retira la ventana de notificaciones y configuración. Con él podemos conseguir realizar vistazos a esa parte incluso usando una sola mano, algo imposible de hacer sin esa ayuda en un terminal tan alto.

Otra opción que nos permite este LG con Android 5.1 personalizado para manejar el equipo de forma solvente con una sola mano es minimizar el escritorio. Para hacerlo es tan sencillo como deslizar hacia la izquierda por encima de los botones inferiores de control. A partir de allí no hay una “dimensión” fija de la disminución, sino que podemos hacer esa miniatura de toda la pantalla más grande o pequeña , así como desplazarla en cualquier dirección libremente.

La misma cámara del LG G4. Con este interesante punto de partida, el LG V10 partía con una importante ventaja a la hora de mostrar su credenciales fotográficas. Y en efecto satisfizo las expectativas puestas en ella.

La cámara principal del LG V10 combina un sensor de 16 megapíxeles, lente f1.8, enfoque láser y estabilización óptica. Esa mezcla brinda unos resultados muy buenos en manera automática en la mayoría de las situaciones. Con la cámara del LG V10 podemos conseguir imágenes de lejos detalle, exposición correcta, buena reproducción del color y todo ello con una rapidez endiablada tanto en enfoque como en tiro y recuperación.

Aunque elijamos por la manera de disparo jpg+RAW, esa rapidez es prácticamente la misma , que se mantiene como opción directa en la interfaz de la cámara.

Los resultados más mejorables con la cámara del G V10 en escenas con luz los hemos encontrado en situaciones de cielos muy luminosos donde había que afinar mucho con la zona de exposición para compensar. En estos casos, el manera HDR no nos resultó tan eficiente como en otros terminales, pero siempre nos quedaba la opción de admitir el magnífico desafío que supone pasarse a los controles manuales.

Y aquí el LG V10, como en el caso del G4, da lo mejor de sí. La interfaz nos parece acertada, tal vez echamos de menos más maneras predefinidas, pero en general con el automático vamos a conseguir siempre las mejores fotos. Con ayuda de la pantalla secundaria podemos tener las maneras de disparo principales siempre al alcance y modificar entre ellos en décimas de segundos, sin toques extra ni cartas de por medio. Y esas maneras son todos los que podemos esperar en la cámara de un smartphone con las más altas aspiraciones.

Disponemos de opciones para hacer fotos solo tocando la pantalla, sin complicaciones. Justo al lado está el modo automático, el más recomendable para la mayoría de usuarios, y que ya nos deja algunas opciones de control como activar o no el HDR, cambiar la proporción de las imágenes que queremos tomar , activar el temporizador o el control por voz del disparo.

La siguiente manera es el sueño de quien se toma su tiempo con la cámara de un smartphone. Allí están todas las opciones de control manual, bien pensadas, colocadas y útiles. Podemos manejar sensibilidad, enfoque, compensar la exposición, balance de blancos, velocidad de obturación y mucho más, incluyendo la toma de RAW. En esa interfaz hay información de esas maneras, incluso histograma.

Se observa resentida, pero en general nos gustó cómo supera el LG V10 las pruebas, sin exagerado ruido introducido ni tampoco pérdida considerable de detalle por tratar exactamente de impedir el ruido en las tomas nocturnas, cuando la luz escasea lógicamente la calidad de imagen. Tan solo tiene que llevar cuidado con los focos intensos de luz pues complican el empleo del exposímetro y nos desequilibra la escena.

En nuestra prueba hemos comprobado que es mejor tender a subexponer porque tras el procesado, el LG V10 recupera muy bien las zonas oscuras aunque no las apreciemos muy bien en tiempo real cuando estamos apuntando y disparando.

Como ya estimamos con el LG G4, la estabilización óptica es notada mucho en las escenas nocturnas, bastante bien de nitidez gracias también al voto de confianza de la luminosidad f1.8, que contribuye su función consiguiendo el divorcio del fondo en primeros planos, cuando hay luz, especialmente de retratos.

Que LG deja en manos del usuario Ese control puede ser aprovechado también en la manera de vídeo. La cámara del LG V10 se puede configurar para grabar vídeo con calidad UHD , modo 24p para un toque más cinematográfico, y cámara lenta de hasta 120 fps en modo 1080p. También puede cambiarse el bitrate para conseguir tres calidades y medida de archivo diferente.

En la manera manual tenemos los mismos controles que en fotografía y los de sonido son agregados, donde gestionar la directividad con la que queremos grabar vídeo, así como ganancia o filtro en contra del viento. En todo momento tenemos un control visual del nivel de acceso de audio.

Aquí es otro momento en que la pantalla secundaria nos da un rol relevante. Mientras grabamos vídeo, para hacer zoom esa parte lateral se convierte en una especie de rueda de zoom que nos deja un modo muy suave de aproximarnos a una escena mientras grabamos vídeo. Con una calidad final muy buena, esta es la cámara de vídeo que más posibilidades imaginativas nos brinda del mercado.

¿Y la cámara secundaria? Pues aquí LG se ha lanzado a poner una de tipo doble de 5 MP para permitir realizar selfies y autorretratos con una cobertura clásica o de 120 grados, lo que permite sacar fotos de grupo sin tener que recurrir necesariamente a un accesorio.

No hay marca que quiera tener algo que decir en el mundo del smartphone que no necesite un phablet del más alto nivel. LG había probado con la diferenciación de su Flex, pero no le ha salido bien. Ahora lo vuelve a intentar con el LG V10, un phablet de 5,7 pulgadas que sí que tiene futuro por delante. Así nos lo pareció en nuestra review.

El LG V10 parte de una construcción única, sólida pero agradable, tal vez pecando de demasiada altura que al menos se observa recompensada por un agarre magnífico. La novedad llega también en su doble pantalla, una espectacular y otra que es una prueba arriesgada pero que le puede salir bien como jugada para alejarse de la uniformidad en el formato phablet.

Los polos opuestos del LG V10 son la cámara y la batería. Los que desean todo el control en sus manos, la batería nos ha dejado muy fríos pese a sus 3.000 mAh de capacidad, mientras la primera es una gozada tanto para quien es de disparo rápido y sin pensar como para. En el mundo phablet y un valor de 699 euros, no pasar de un día de empleo con pocas horas de pantalla no es admisible.