"Una nostálgica guía turística por el mapa del rock clásico"

Una nostálgica guía turística por el mapa del rock clásico

Foto: Wikipedia – Terence Winter 2015Leer también: Jennifer Aniston: ¿La más hermosa del mundo?Leer también: Luis Ventura no para: ahora ha criticado fuertemente a los panelistas Richie Finestra es el presidente de American Century Records, una compañía discográfica en sostenida decadencia que, tras haberse establecido como un sello importante gracias a la capacidad de su […]

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Foto: Wikipedia – Terence Winter 2015

Richie Finestra es el presidente de American Century Records, una compañía discográfica en sostenida decadencia que, tras haberse establecido como un sello importante gracias a la capacidad de su fundador de reconocer a los músicos más relevantes, en el presente -1973- lucha por mantener entre sus filas a Donny Osmond. La declinación profesional no es la única dificultad de Richie: al tiempo que pretende recomponer su vida marital con Devon , una ex “superstar” de la troupe de Andy Warhol, debe aplacar al insufrible Buck Rogers , el dueño de una cadena de radios que se rechaza a propagar a los artistas de su empresa. Todo esto mientras cultiva una rampante adicción a la cocaína, que suele peinar con la tarjeta personal de un detective de asesinatos: un notorio indicador de que nubes más negras se acercan al eterno frente de tormenta que es su diariamente.

La cocaína ocupa el rol protagónico en el primer cap de Vinyl, dirigido por Martin Scorsese, quien siempre ha encontrado una simbiosis perfecta entre la manía causada por la droga en sus personajes y el ritmo sincopado, violento y neurótico que impone a su cámara. Aunque aquí Scorsese no ha encontrado nada que no haya utilizado previamente, es el caso de este debut y mejor: sus recursos provienen de una caja de herramientas que viene usando desde hace 30 años y están desgastados. Desde el punto de visión argumental, la serie muestra una tendencia compartida por buena parte de la producción cultural norteamericana reciente: la necesidad de retribuir de modo simbólico el abuso real que padece la minoría negra. A esto se debe, en Estados Unidos, la sobreactuación de la corrección política que genera escándalo e indignación ante cualquier mínima característica de racismo en la lengua o la cultura , al tiempo que se perpetúan, sin cambios políticos significativos, las exoneraciones de blancos que matan a adolescentes negros. Es más, se podría mencionar que la corrección política es la válvula de fuga que mantiene a línea el malestar colectivo que causan esos actos y advierte un estallido y una transformación real; en su sitio propone un insólito pacto social: “Cada tanto los blancos vamos a asesinar a un negro, pero jamás les vamos a decir «niggers», ¿de acuerdo?” Este es el estado de cosas del que participa esta serie al presentar a la cultura negra como instantáneamente más valida, auténtica y original que la blanca. Es cierto que incontables artistas negros fueron explotados por la industria discográfica y que sus invenciones han sido saqueadas y pasteurizadas por artistas blancos, pero esa no es toda la verdad ni toda la historia. Es, sin embargo, el punto de visión que esta narración escoge para pagar su diezmo a la corrección política y brindar así su retribución imaginaria.

La serie va en busca del momento de autenticidad musical supremo: Richie lo encuentra en un sonido desconocido con el que cuando pasa por un barrio negro con su limusina, se tropieza por casualidad. “¿Qué es esto? ¿cómo se llama?”, cuando escucha la voz de Dios, pregunta con la expresión cambiada de Juana de Arco. En verdad lo que suena no tendría que ser ajeno a un ejecutivo discográfico: es el breakbeat del hit “Give it up or Turn it Loose”, de James Brown, sólo que loopeado en vivo por un DJ. Por lo tanto, este momento mistificado por la revelación casi religiosa no es otro que el nacimiento del hip hop: nuevamente la cultura negra como fuente de principio y hallazgo. Como una fortuna de Forrest Gump del A&Richie durante el primer cap, cruza momentos cruciales de finales del siglo XX: el principio del hip hop, sí Richie es r. y también el prototipo del punk rock -en un recital de los New York Dolls y en los ficcionales Nasty Bits, liderados por James Jagger, el hijo de Mick, encanalar a Richard Hell-. Del mismo modo forzado que el personaje de Tom Hanks, el protagonista de esta serie se atraviesa con figuras legendarias , pasa por varios episodios fundacionales y, en su búsqueda de la “autenticidad” rockera, termina en el sitio opuesto: como una suerte de guía turística por el mapa del rock clásico para el disfrute de espectadores nostálgicos. Vinyl no es un total disparate, pero dado el calibre de los involucrados era lícito esperar más.

Nuestra opinión: buena.

Luego de la muy buena consecuencia que ha tenido entre los críticos de su nación, HBO termina de confirmar una segunda temporada de Vinyl. Unos de sus artífices, Terence Winter, ha dado algunos detalles acerca del rumbo que va a tomar la historia en la nueva ronda de capítulos. “La serie va a progresar en el tiempo. Probablemente avancemos hasta 1974. La primera temporada recorre desde julio del 73 hasta el fin de ese año. Cuando se abrió el CBGB, el 74 ha sido, y ha sido el año en que se han formado los Ramones”, ha comentado el productor. Más adelante, Winter añadió como dato de contexto que ese año ha sido el de la declinación de Richard Nixon y el fin de la Guerra de Vietnam. Con respecto a lo que sucederá con Richie Finestra, el protagonista de la serie, anticipó: “Él está en una búsqueda para encontrar algo nuevo que impacte en el negocio. Seguirá con la electricidad que ha sentido en el recital de los Dolls que es lo que impulsa luego del piloto, lo que sucede en el resto de la serie”.

Protagonizada por Bobby Cannavale como Finestra, la primera temporada también cuenta con las representaciones de Olivia Wilde, Ray Romano, Ato Essandoh, Max Casella James Jagger y Paul Ben-Victor. Max Casella es p.J. Byrne.La primera temporada se ha estrenado el pasado domingo 14 de febrero con un primer cap de dos horas, dirigido por Scorsese.

Terence Winter es un guionista y productor de cine y televisión estadounidense, ganador del premio Emmy.