“Los altos funcionarios de Fomento están nerviosos, pero son arrogantes y se resistirán al cambio”
Sara Aguareles.- ¿Qué incidencia política puede tener un acto como el que se celebró la semana pasada en Barcelona?
Andreu Mas-Colell.- A nivel catalán, supongo que el gobierno ha escuchado atentamente el mensaje. Yo, y estoy seguro de que los otros ponentes también, recibí una llamada de Joaquim Nadal -Consejero de Política Territorial y Obras Públicas- , dando las gracias por el acto en nombre del Gobierno de la Generalitat. Ahora, tendrán que recoger políticamente este mensaje que mandó la sociedad civil catalana, y hacerlo servir.
S.A.-¿Y qué opina de la reacción de algunos altos funcionarios como Fernando Palao, que la misma noche afirmó que “será el mercado quien decida qué aeropuertos son los más competitivos”?
A.M.C.-Yo estoy de acuerdo en que el mercado debe regularlo, y por tanto le diría al Sr.Palao: “apártese usted”. Si los mercados deben actuar, que no interfieran ellos.
S.A.-¿Aena es un obstáculo?
A.M.C.-Para nosotros sí. Es un factor de intervención en los mercados. Es Aena quien negocia por una parte del mercado, y no puede pretender que los aeropuertos no son agentes de ese mercado. Hay oferta y demanda, las compañías ofrecen servicios aeroportuarios y los aeropuertos las albergan. Que no pretenda Aena que ellos no intervienen, porque claramente lo hacen. Cualquier institución que tiene responsabilidad de aeropuertos es un agente que tiene un peso importante en la configuración de la oferta, y por tanto intervienen en la ley del mercado.
S.A.-¿Hay alguna posibilidad, pues, de que el mensaje que lanzaron la semana pasada incida en el desarrollo del modelo aeroportuario de España?
A.M.C.-Irá haciendo mella, pero poco a poco. Hay que tener en cuenta que este es un tema con un alto contenido político. La experiencia internacional está diciendo hacia donde va la estructura de gestión de los aeropuertos, y esto es algo que todo el mundo sabe, incluso los altos funcionarios del Estado, que son los que más se están resistiendo a este cambio.
S.A.-¿Por qué?
A.M.C.-Yo diría que simplemente por resistencia burocrática, porque no hay en principio ningún cuerpo de funcionarios a quien le venga bien renunciar al poder que tienen. Estos cuerpos funcionariales del Ministerio de Fomento no serán jamás los que inicien ninguno de estas transformaciones, aunque sean conscientes de hacia dónde van las cosas en todo el mundo. Están nerviosos, pero son arrogantes, y se resistirán al cambio. Por eso es importante que haya una contrafuerza representada por un acto como el del pasado jueves. Y es que yo creo que este es un tema que pasa por romper la resistencia burocrática de los cuerpos de altos funcionarios.
S.A.-Usted ya dijo en su ponencia que “no habrá grandes resultados inmediatos”…
A.M.C.-Sí, porque creo que hay un error que consiste en fijarse objetivos inmediatos muy elevados, y que hay que cambiar esta tendencia. Nadie va a crear de repente un “hub” en Barcelona, y nadie va a ofrecer de golpe 50 destinos intercontinentales. No hay que poner un listón demasiado alto porque no habrá nadie que lo pueda cumplir, y eso puede provocar frustración. Yo lo que quería era intentar romper esa “trampa psicológica”.
S.A.-Sin duda, un buen aeropuerto también es importante para el desarrollo de proyectos como la Barcelona Graduate School of Economics, que usted está liderando y que tiene previsto iniciar su oferta formativa el próximo septiembre…
A.M.C.-Por supuesto. El desarrollo de la sociedad del conocimiento ha venido impulsada por las nuevas tecnologías, pero al final la necesidad de trasladarse físicamente también se ha incrementado, y hoy en día toda gran ciudad necesita de un gran aeropuerto. Como anécdota: uno de nuestros colaboradores en la Barcelona GSE es el premio Novel Paul Samuelson, que reside en Boston, y que a su edad le cuesta salir de su ciudad para ir a según qué sitios. Nos encantaría que viniera aquí a presentar el curso o participar con nosotros en la inauguración, pero sin un vuelo directo es imposible planteárselo.
S.A.-¿Qué modelo inspiró la Barcelona GSE?
A.M.C.-El modelo es el de estudios posgraduados de economía, en todas sus facetas. Queremos formar profesionales que puedan ir al sector privado, pero también a organismos internacionales como consultores, analistas, etc... la London School of economics es el referente más conocido a nivel mundial en este sector, pero al ser un ámbito en plena expansión creemos que iniciativas como la nuestra tienen futuro. Queremos participar activamente en la primera línea de este ámbito educativo, y creo que Barcelona se puede convertir en una de las capitales europeas en cuanto a formación superior. Siempre me ha gustado decir que, igual que en el caso de otras ciudades como Boston, si bien Barcelona no es una capital de estado, sí que puede ser una capital de estudios.