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Viernes 15 del Agosto de 2008 — Actualizado a las: 13:08 PM
Sara Aguareles.- Se estrena en el cargo ni más ni menos que en el décimo aniversario de PhotoEspaña… ¿un plus de emoción?
Claude Bussac.- Es sin duda un reto, pero también llego después de diez años en que el festival ha avanzado muchísimo. Hoy es un festival muy consolidado, que se ha profesionalizado mucho, y eso es una ventaja tremenda. El hecho de entrar en un aniversario tan señalado, está muy bien porque nos permite replantear el camino que hay que seguir a partir de ahora.
S.A.-El desarrollo de PhotoEspaña copa la actividad cultural de Madrid, con 60 exposiciones, 31 países y 26 comisarios,… ¿Cómo definiría esa relación entre el Festival y Madrid?
C.B.-La ciudad está totalmente volcada con nuestra actividad, y yo diría que éste es uno de los secretos del éxito de PhotoEspaña. Es una actividad que cuenta con el apoyo de todas las instituciones públicas y de varias entidades privadas, y con muchos “amigos” en la ciudad de Madrid.
S.A.-Usted tiene una amplia experiencia en la gestión de todo tipo de acontecimientos culturales… ¿Cuál es el reto de la gestión cultural hoy en España?
C.B.-Creo que uno de los retos es precisamente el que PhotoEspaña ha sabido superar: obtener fuentes de financiación mixtas. Este festival ha sabido atraer la inversión pública (40%) y convencer al sector privado (60%), y eso es muy difícil. Esto te ofrece mucha libertad para gestionar el proyecto, porque no dependes de una sola institución para que tu idea siga funcionando. Otro de los retos es conseguir la visión global de los productos culturales, y PhotoEspaña también ha conseguido ser un referente en ello, con una gran proyección en todo el mundo.
S.A.-Se puede organizar muy bien una actividad, y que a la hora de la verdad no atraiga a la gente…
C.B.-El público es fundamental, pero no hay que caer en el error de programar la actividad cultural de una ciudad sólo en función de lo que será o no comercial. Al contrario, hay que incentivar que la gente se acerque a las propuestas que existen, por muy distintas que sean entre sí. Hay que hacer difusión de la cultura, para que el gran público se acerque a las actividades minoritarias.
S.A.-¿Cómo se porta el público español?
C.B.-No sé si el público español es proactivo, pero las instituciones sí lo son. Cada día están haciendo más esfuerzos para atraer a la gente hacia la cultura. Ahora entras en cualquier museo y ves que hay servicios pedagógicos, visitas guiadas, etc… cosa que no se veía hace años. Ahora vas a un museo por la mañana y te encuentras a un grupo escolar. Eso es maravilloso!
S.A.-Usted es máster en gestión cultural, pero su primera formación fue en Economía Internacional… ¿Por qué escogió este camino?
C.B.-Me cuidé de tener una formación que incluyera aspectos empresariales y aspectos culturales, porque me parecía primordial para saber vender productos culturales, que son muy específicos y que no se pueden gestionar y tratar como otros.
S.A.-¿La visión empresarial no está reñida con la excelencia cultural?
C.B.-El aspecto empresarial no se puede obviar jamás, ni siquiera cuando estás en la administración pública, donde no tienes que preocuparte por los beneficios. Yo estuve seis años en una institución pública, y allí reafirmé todavía más esta intuición: siempre debes intentar vender lo que haces, pero en el buen sentido. Por tanto, los productos culturales también hay que saber venderlos.
S.A.-¿Cómo se vende un producto cultural?
C.B.-Primero hay que conocer el producto, ya que cada uno requiere acciones distintas. Cada producto es un prototipo: no hay dos representaciones de teatro iguales, no hay dos libros iguales, ni exposiciones, etc… Estamos en un mundo donde cada obra es única, no se puede producir en serie. Esto te hace plantearte las cosas de otra manera. Nociones como rendimiento y productividad se tratan en este ámbito de una forma muy distinta al de otros sectores.