Sara Aguareles.- ¿Existe potencial como para crear un servicio de “taxis aéreos”?
Conor Neill.- Si pasas por el aeropuerto de Barajas o el Prat a las siete de la mañana cualquier día laboral, verás a miles de hombres y mujeres de negocios perdiendo el tiempo haciendo cola, ya sea para facturar, embarcar, o simplemente sufriendo retrasos. Ahí está la demanda potencial de nuestros servicios, que garantiza la viabilidad del negocio a largo plazo.
S.A.- ¿Cómo funciona el negocio?
Conor Neill.- Nosotros hemos iniciado Taxi Jet con una inversión de dos millones de euros, más una partida para comprar los primeros aviones. Pero la idea es que los aviones de nuestra flota los compren nuestros propios clientes, que luego van a recibir interesantes retribuciones por cada hora en que lo utilicen otras personas.
S.A.- ¿Qué objetivos se han marcado para el medio plazo?
Conor Neill.- En abril vamos a tener cinco aviones en España con los que podremos empezar a operar un verdadero de servicio de Air Taxi. Nuestro objetivo es llegar a tener una flota de treinta aviones dentro de cinco años. Al final del año que viene, como mínimo, ya tenemos en firme la entrega de diez aviones más.
S.A.- A nivel mundial, sólo existen iniciativas similares en EEUU, mientras que en Europa sólo hay algunas “intenciones” de constituir flotas de Air Taxi. ¿Por qué empezar a hacerlo realidad en España, donde la cultura de aviación corporativa es muy escasa?
Conor Neill.- Hace poco estuve en Londres, donde hemos fundado la asociación Air Taxi Europe, filial de Air Taxi Association, y allí encontré hasta 14 operadores de taxi aéreo que van a operar en Europa en los próximos meses… Ahora es el buen momento, todo se está moviendo y existe mucha necesidad de nuestros servicios, porque a todo hombre o mujer de negocios le interesa salir por la mañana, pasar el máximo tiempo cara a cara con su proveedor, cliente, o socio, y volver a tiempo para cenar en casa con la familia.
S.A.- ¿Los empresarios españoles se han mostrado receptivos?
Conor Neill.- Lo que están es hartos de la oferta actual, y están encantados de que haya otra alternativa.
S.A.- ¿Cuánto cuesta coger un Air Taxi?
Conor Neill.- Nuestros costes son de 1.450 euros por hora de vuelo. Una empresa puede mandar a cuatro personas a Toulouse, que supone media hora de vuelo por trayecto, estar allí haciendo reuniones durante cuatro horas, y cuando vuelven a casa se han gastado tan solo unos 1.500 euros.
"Los propietarios son socios de nuestro negocio"
S.A.- Si tenéis una demanda potencial de miles de empresarios, y tan sólo cinco aviones para hacerle frente, ¿no teméis una saturación del negocio que desanime a la demanda?
Conor Neill.- Está previsto. Hemos hecho una inversión fuerte en sistemas informáticos para apoyar nuestras operaciones. Nuestros equipos te permiten saber en tiempo real la disponibilidad de la flota para cualquier momento, y el cliente lo puede consultar en nuestra página web, donde se le informa de la disponibilidad de tal o cual trayecto, su precio, y alternativas para conseguir un mejor precio en otras fechas u horarios de vuelo. Así, nunca vamos a permitir una reserva cuando no haya disponibilidad de aviones o tripulación. Además, nos reservaremos un 30% de la flota fuera de las reservas, para que ante cualquier incidente podamos reaccionar cambiando los aviones por otros.
S.A.- Además de reservar un vuelo puntual, también existe la posibilidad de comprar un avión. En ese caso, ¿aseguráis que siempre se pueda volar?
Conor Neill.- Los propietarios son “socios” de nuestro negocio: ellos compran un avión y nosotros les pagamos un tanto por cada vez que alguien los usa para hacer viajes puntuales. Es como si lo compraran y lo pusieran en alquiler para los otros usuarios de Taxi Jet. Por ello, deben aceptar que sus aviones estén siendo utilizados por otras personas, aunque los propietarios siempre gozan de unas tarifas especiales, y de una prioridad en las reservas.
S.A.- ¿Cuánto puede ingresar un propietario por cada vez que “alquila” su avión?
Conor Neill.- Depende, pero en cualquier caso no se trata de una manera de hacer inversiones financieras. Nuestro negocio no está pensado para especular, sino para empresas que ven la necesidad de poder viajar de otra manera, sin perder tanto tiempo en los aeropuertos, etc… Si una empresa está pensando volar unas 150 horas anuales en aviación privada, le sale a cuenta comprar un avión en Taxi Jet.
S.A.- ¿A qué aeropuertos se puede volar?
Conor Neill.- La gran ventaja del Eclipse 500, que es un avión de los denominados “Very Light Jets”, es que puede aterrizar en cualquier pista de más de 800 metros, y se calcula que en Europa hay hasta 2.000 aeropuertos con esa capacidad, mientras que en el caso de la aviación privada tradicional se necesitan más de 1.500 metros de aterrizaje, y en Europa sólo hay 800 aeropuertos de ese tipo. Además, nuestros reactores gastan la mitad de combustible y hacen mucho menos ruido.
S.A.- ¿Se puede volar fácilmente a los aeropuertos principales de cada ciudad?
Conor Neill.- Los aeropuertos con más movimiento están controlados por slots o permisos de vuelo, y por tanto hay que trabajar con más antelación. En este sentido, tenemos el reto de intentar explicar a nuestros clientes las ventajas de utilizar aeropuertos secundarios.
S.A.- Una de las quejas más habituales del sector de la aviación privada en España es que nuestros aeropuertos no están equipados ni pensados para ellos, porque no hay salas vips, corredores reservados a sus pasajeros, etc…
Conor Neill.- Nosotros no necesitamos sala Vip, porque responden a una filosofía mal pensada. El objetivo de nuestra empresa es que nadie tiene que esperar en un aeropuerto para poder llegar a su destino. Si hay sala Vip, ya estamos asumiendo que va a haber que esperar. Para nosotros, hay que llegar y poder despegar en diez minutos.
S.A.- Todo un lujo…
Conor Neill.- Existe la sensación de que la aviación privada es sólo para ricos. Nuestro avión es para dos o tres personas de una empresa que busca lo más conveniente, no lo más lujoso. Aquí no van a encontrar lujo, pero van a llegar a tiempo a sus reuniones y van a poder volver a cenar a casa.