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Lunes 12 del Mayo de 2008 — Actualizado a las: 01:35 AM
Estefanía Pérez.- Es de sobra conocida en España la poca afición a la historia y usted decide darle una vuelta de tuerca más y contarla desde el arte. ¿Cree que es una buena manera de acercar esta materia al público general?
Fernando García de Cortázar.- Creo que sí, el libro ha tenido una difusión enorme y ya se está preparando la segunda edición. La historia de España no se puede contar sin recurrir también a esas imágenes. No creo que una imagen valga más que mil palabras pero sí creo que la palabra reforzada por la imagen la hace mucho más fecunda y le da la posibilidad de comunicar el sentimiento y la emoción de España. Éste ha sido el objetivo de mi libro.
E.P.- Repasemos algunas de esas imágenes que aparecen en "Historia de España desde el arte". ¿Qué nos cuenta la Mezquita de Córdoba sobre España?
Fernando García de Cortázar.- Las imágenes de la Mezquita hacen alusión a un periodo de la historia de España que es el del predominio del mundo musulmán. Bajo ese punto de vista, la Mezquita de Córdoba la pongo en relación con la apoteosis del gran poder de Abderramán III. Es el momento en que España, a través de Al-Andalus, asombra al mundo, y también el momento de supremacía cordobesa sobre sus enemigos domésticos y sus vecinos norteafricanos, y el del gran esplendor cultural de Al-Andalus.
E.P.- De esas imágenes pasamos hasta las que al final del libro ilustran la T4 de Barajas y la ciudad financiera del Banco Santander. ¿Qué nos puede contar sobre éstas?
Fernando García de Cortázar.- La T4 nos cuenta que el grave problema de España que habían sido las comunicaciones, es decir, relacionar los territorios españoles que están compartimentados por una orografía complicada, cumple con ese objetivo nacional y también el internacional: España mira al futuro, España no se mira a sí misma, no se mira al ombligo, sino que también proyecta su personalidad hacia el futuro.
En relación a la ciudad financiera del Santander, otro de los problemas que había tenido España era el no haber sabido integrar a los empresarios, como si fueran ajenos a la propia historia. Aquí ya hablamos de una España completamente transformada, que además tiene multinacionales en el mundo. Podríamos decir que en la actualidad la mejor imagen de España no la dan los políticos sino los empresarios, porque no se entretienen en riñas domésticas ni en mirarse al ombligo como ocurre con este drama de los nacionalismos, sino que tratan de hacer del mundo su gran nación. En cambio los políticos dan esa imagen mucho más torpe de estar enredados en problemas pequeños, gastando energías que serían importantes para el desarrollo cultural, social y económico.
"En la actualidad la mejor imagen de España no la dan los políticos sino los empresarios"
E.P.- ¿Qué acontecimientos cree que estudiarán los niños en las escuelas dentro de cien años?
Fernando García de Cortázar.- Con cien años más de historia tendrán menos relieve algunos de los episodios que narro en mi libro, pero entiendo que las grandes fechas de la historia de España van a quedar. Va a quedar Roma, somos hijos de Roma, de hecho hablamos latín: el castellano es un mal latín hablado por norteños, según lo definían los historiadores de la lengua. Nuestro derecho es el derecho romano, la religión en buena medida que vertebra toda la historia de España procede también del Imperio Romano, nuestra organización territorial también calca del espíritu romano… Entonces esto siempre quedará, como quedará el influjo del Islam, el deseo de unidad dinástica en la gran labor hacia la unidad de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, el descubrimiento de América y las grandes fechas de la historia de España. Hay fechas en las que parece que el tiempo quiere adelantar y correr más aprisa y una de ellas es 1492.
E.P.- Y por el contrario habrá acontecimientos que se verán insignificantes con el paso de los años…
Fernando García de Cortázar.- Lo que ocurra en los cien años que vienen entendería que todos estos problemas de hoy fomentados por los nacionalismos y sobretodo en su expresión terrorista habrán acabado. Que esta obsesiva búsqueda de hechos diferenciales, que ha marcado el final del siglo XX y principios del siglo XXI, habrá desaparecido, porque creo que los más moderno es afirmarnos en lo que nos une y no en lo que nos separa, y veremos ridículo y grotesco ciertas afirmaciones de identidades basadas en pequeños hechos diferenciales. Creo que a lo largo de estos cien años se irá afirmando la gran unidad que tienen los hombres por el hecho de ser ciudadanos y personas.
E.P.- A pesar de que el relato histórico tiene como elemento clave el rigor científico es totalmente inevitable que el historiador deje una huella en ese relato. ¿Por cuál le gustaría a usted que la gente le recordara?
Fernando García de Cortázar.- Primero porque soy historiador pero también escritor, por lo que me gustaría que se me recordase como el hombre que cultivó la palabra bella. Luego, al mismo tiempo, por lo que ha sido mi producción, que se me recordase por esa predisposición a hacer grandes síntesis. También me gustaría que se me recordara como el historiador que ha enseñado la historia a los españoles pero saltando a la calle, llevando la historia a la calle. Y finalmente, como un historiador comprometido con el presente porque vivimos en una sociedad a la que la historia debe mejorar. La historia es una disciplina para mejorar el presente.
E.P.- Como escritor ha cultivado varios éxitos, pero seguramente el más reseñable es el que obtuvo con su libro “Breve Historia de España”, si bien los libros de historia no suelen tener demasiada difusión. En cambio, llegan escritores extranjeros, por ejemplo Paul Preston, y sus libros sí que llegan a la gente. ¿Saben ellos contar mejor la historia de España?
Fernando García de Cortázar.- Como ellos escriben fundamentalmente para el público extranjero tienen a la fuerza que hacer esa síntesis porque si no su público se les perdería en sus libros. A su público le tiene que ahorrar relatos prolijos y pormenorizados, y tienen que hacer ese esfuerzo de síntesis para que les entiendan porque escriben para un público que en principio no conoce bien la historia de España. Y eso luego gusta también a los propios españoles porque encuentran ese trabajo de síntesis que todos los historiadores ciertamente deberíamos hacer.
De hecho, “Breve Historia de España” supone hacer de la historia de España el objeto de estudio, que en los últimos años estaba más centrado en historias locales o regionales. Este libro pone de moda la historia de España en su conjunto y lo hace precisamente con ese intento de síntesis y de lenguaje bello, y con el compromiso con el presente, es decir, que la historia nos cuente algo y que no sólo sirva para responder a preguntas que nadie nos hace. La historia debe responder a las preguntas que realmente se hacen los ciudadanos y no a aquéllas que nos hacemos desde el ghetto universitario.