Actualidad de economía y nuevas tecnologías.
Viernes 10 del Octubre de 2008 — Actualizado a las: 16:22 PM
Estefanía Pérez.- Su historia profesional es si duda una parte importante de la historia de “La Penya”: en el club ha desarrollado su carrera deportiva, ha estado en la directiva y ahora es el presidente. ¿A la hora de tomar decisiones empresariales con sangre fría, no sería mejor no estar tan vinculado sentimentalmente al club?
Jordi Villacampa.- Creo que soy una muestra de sangre fría. Estoy de acuerdo con lo que plantea… Despedí a Ferran Martínez y Rafa Jofresa, íntimos amigos míos y compañeros de juego, cuando accedí a la presidencia porque, aunque quiero mucho al club y he estado aquí muchos años, intento que mis decisiones sean lo más neutrales posible en cuanto a mis sentimientos.
E.P.- ¿Qué opinaba de las decisiones de presidencia en su etapa de jugador?
Jordi Villacampa.- No me afectaban mucho…
E.P.- ¿Sinceramente?
Jordi Villacampa.- Sí, porque mi tarea, una vez ya había llegado a acuerdos con los directivos para mi contratación, se limitaba a ir al parquet. Mi tarea era cumplir los objetivos que nos había marcado la directiva y el entrenador y que los jugadores aceptábamos y creíamos en esos objetivos. Además, nuestro líder era el entrenador, y los directivos gestionaban los recursos para poder pagar a los jugadores y hacer que el club funcionara.
E.P.- Hablando de recursos, ¿cómo se encontró el club a nivel económico y cómo está en estos momentos?
Jordi Villacampa.- Primero tengo que decir que hay distintos modelos en la ACB y para mí algunos de esos modelos de club son insostenibles. Hay clubes que dependen de equipos de fútbol y tienen recursos al nivel del fútbol, hay otros que dependen de instituciones y hay otros que tienen un accionista mayoritario que pone todo el dinero. Luego hay otros que viven de su imaginación y en este grupo estamos nosotros. Cuando llegué a la presidencia del club, me encontré con dos cosas: un club que deportivamente y socialmente estaba mal que y económicamente tampoco estaba bien. Ahora deportivamente estamos bien, socialmente también, pero económicamente estamos sufriendo como no hemos dejado de sufrir nunca en los ocho años que llevo en la presidencia. Pero sí es verdad que tenemos salidas para ir trabajando.
E.P.- ¿Como cuáles?
Jordi Villacampa.- Además del ingreso ordinario que hemos tenido siempre por los socios, derechos de televisión y marketing, empezamos hace seis años un proyecto de un centro comercial y de ocio en Badalona referente al mundo del básquet que se inaugurará en pocos meses. Esto nos ha dado para vivir, para seguir tirando hacia delante, para cumplir con nuestros presupuestos. También hemos hecho operaciones inmobiliarias, hemos comprado un club de tenis… Todo eso para hacer negocio para el club.
E.P.- ¿Se ha tirado de endeudamiento para llevar a cabo estas operaciones o han contado con inversores?
Jordi Villacampa.- Todo se ha hecho a través de endeudamiento con proyección de que haya una plusvalía que revierta en el club.
E.P.- El DKV Joventut cuenta con un presupuesto consolidado de cerca de 9 millones de euros, cuando otros clubes deben tener como mínimo el doble que el suyo…
Jordi Villacampa.- Los que dependen de un club de fútbol seguro… de hecho tienen el triple. Y los clubes con un modelo que depende de cajas de ahorro, como Unicaja y San Fernando, tienen también más que nosotros. “La Penya” es el noveno presupuesto.
E.P.- ¿Influye el presupuesto en el éxito deportivo?
Jordi Villacampa.- ¡Mucho! Lo que ocurre es que el deporte te deja una rendija para, si lo haces bien, poder competir con los clubes que tienen el triple de dinero que tú. Pero habitualmente los que tienen más dinero fichan mejor que tú y pueden hacer estrategias más seguras, más consolidadas y con más garantías. Por ejemplo, en la Formula 1 siempre gana Ferrari y hay equipos que siempre van últimos, a no ser que alguien pinche rueda, porque el coche cuesta diez veces más. Pero, como decía antes, en deporte si haces las cosas bien y tienes algo diferencial puedes llegar a competir e incluso a ganar.
E.P.- Es sin duda el caso de “La Penya”…
Jordi Villacampa.- Creo que sí. Nuestro elemento diferencial es la cantera, y eso nos da unos intangibles, que no se pueden materializar en dinero, pero son muy importantes porque hacen que la gente se identifique con los colores de la casa y el jugador sale mejor de precio durante los primeros años. Además, después puedes traspasar a esos jugadores, con lo que tienes un resarcimiento económico si haces un buen contrato.
E.P.- Ante un apuro económico, ¿puede llegar a primar la ganancia económica al jugador?
Jordi Villacampa.- Eso sería lo último que haríamos, pero claro, si no queda más remedio, es una salida que tenemos. Otros clubes no lo pueden hacer porque no lo tienen, pero nosotros ante un apuro, ¿podemos traspasar a Ricky Rubio? Sí. ¿Lo haríamos? No. Ahora bien, tenemos una carta ahí guardado por si cualquier día pasara… no sé, cualquier cosa. Pero claro, en este caso yo no quiero el dinero, quiero a Ricky Rubio.
E.P.- DKV Seguros lleva casi siete años patrocinando al club. ¿Se imagina tener que empezar a llamar al club de otra forma? La verdad es que el nombre DKV Joventut ya sale de carrerilla…
Jordi Villacampa.- Sí, la gente se ha acostumbrado al nombre. Tal vez no tengo más remedio que imaginarme otro nombre, pero hasta ahora la empresa ha sido muy afín a nosotros. Tuvimos mucha suerte de encontrar este patrocinador. Cuando yo llegué a la presidencia no teníamos sponsor, fue una de mis mayores dificultades porque además podríamos decir que fuimos “egoístas” para el club, porque queríamos un nombre corto, una empresa que compartiera nuestros valores de salud, de familia… y al final coincidimos incluso en los colores porque los colores corporativos con los mismos.
E.P.- ¿Cómo fija el DKV Joventut el sueldo de un jugador y la cláusula de rescisión de su contrato?
Jordi Villacampa.- Oferta y demanda, habitualmente. De lo que se trata es de pagar el precio justo por un jugador, pero si en el mercado hay clubes que pagan más por un jugador, el mercado se encarece. Cuando yo empecé como jugador, yo no discutí mi sueldo, yo estaba contento de poder jugar en el Joventut y ya está. Hoy en día, los jugadores que empiezan y van a negociar un contrato, ¡llegan con su abogado! Y eso lo encarece todo. Ahora es muy distinto, poner precio al deporte es muy complicado. Además, creo que el precio lo encarecemos los propios clubes. Estoy seguro que si hoy ingresásemos un millón de euros más por derechos de televisión por club, el jefe de marketing, el de mantenimiento, el de contabilidad, etc., cobrarían lo mismo, pero los jugadores cobrarían más. Seguro, la inflación sería para los jugadores.
E.P.- Como ejemplo de fidelidad a un proyecto, a un club, ¿no le sabe mal que hoy se vayan los jugadores por ofertas económicas que el DKV Joventut no puede superar?
Jordi Villacampa.- No… Hombre me sabe mal pero lo entiendo. Eso es ley de vida, pasa en el mercado laboral, pasa en todos sitios.
E.P.- Pero en su época no se pensaba tanto en el dinero…
Jordi Villacampa.- Si, pero ahora es un mundo mucho más profesionalizado. Si exigimos a los jugadores que tengan un régimen alimentario, de entrenamiento, de viajes, de comportamiento, de realizar obra social fuera de los horarios de entrenamiento… por otro lado hay que responder. Otra cosa es que los jugadores se equivoquen al irse, porque para mí no todo es el dinero, pero en cualquier caso es su decisión.
E.P.- Rudy Fernández parece que ya tiene pie y medio en la NBA…
Jordi Villacampa.- Cada año hemos estado igual, hemos tenido el rumor de que algún jugador se iría a Estados Unidos. En el caso de Rudy Fernández puede irse este año, como podía irse el año pasado o el otro. Él tiene contrato hasta el año 2011, pero tiene una cláusula de salida estipulada en algo menos de tres millones de euros.
E.P.- Y en su caso, ¿cuáles son sus planes de futuro? ¿Seguirá como presidente?
Jordi Villacampa.- Pues eso no sé decírselo porque no es sólo cuestión de que acabe o no el mandato. En el momento en que no tenga ilusión, no esté motivado y me fallen las fuerzas, pues lo dejaré. De todas formas, yo tenía unos objetivos marcados muy claros, y uno de ellos era poder acabar el proyecto Capital Europea del Básquet y eso está ya muy cerca… ya veremos. La vida tras esta etapa me la imagina fantásticamente bien. Seguiré vinculado al DKV Joventut seguro, aunque sea viniendo de espectador.