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Viernes 16 del Mayo de 2008 — Actualizado a las: 19:39 PM
Estefanía Pérez- Spanair, Iberia, Vueling, Clickair… Últimamente, cada vez que se nombra a alguna de estas aerolíneas, es para hablar de posibles procesos de concentración en el sector. ¿Era previsible que esto sucediera?
Juan Andrés Melián.- Es un fenómeno que se está produciendo desde hace unos diez años, que empezó primero en Estados Unidos y que ahora está teniendo su reflejo en Europa. ¿Si esto va a ser positivo? Hombre, yo soy un admirador de la competencia y, por tanto, estimo que para el bien de la economía la competencia es la ley superior. Pero con racionalidad, las concentraciones son buenas porque las empresas, al tener dimensiones más óptimas, suelen ser más efectivas y sus costos se acortan, y al final el que se beneficia debería ser el consumidor.
E.P.- ¿Cree que este proceso se ha visto acelerado por la aparición de varias aerolíneas de bajo coste?
Juan Andrés Melián.- Puede haber tenido cierta influencia, pero son también las compañías de bajo coste las que han seguido esa dinámica porque vender duros a cuatro pesetas es imposible. Así que buscan otra fórmula, como una mayor dimensión vía concentración, para que gracias a las sinergias pueden disminuir algunos costos. Las compañías aéreas de bandera han buscado otras fórmulas de comercialización para poder competir con las mal llamadas de bajo coste.
E.P.- A todo ello ahora se le suma, por ejemplo, el AVE Madrid-Barcelona. ¿Deberían estar preocupadas las aerolíneas?
Juan Andrés Melián.- Para mí es un medio de transporte ideal porque además ofrece proporcionalidad entre costos y precio. Para el sector turístico, bienvenido todo aquel transporte que actúe con esos parámetros. Hay que tener en cuenta que una vez esté terminada en toda España la red de trenes de alta velocidad, de un extremo a otro de la península se podría hacer en unas cuatro horas, lo que permitiría mayor movilidad.
E.P.- Cada vez más posibilidades por el lado del transporte, pero menos por el del poder adquisitivo de las familias como consecuencia de su creciente endeudamiento. ¿Cómo va a afectar este fenómeno al turismo?
Juan Andrés Melián.- Sería por mi parte una irrealidad si dijera que no afecta. Afecta, pero muy poco. Hoy el ocio, las vacaciones, es ya una conquista social. Puede que el turista deba acortar un poco el tiempo de estancia o que no llegue hasta un destino muy lejano, pero hoy la familia no renunciará a sus vacaciones bajo ningún concepto. La gente no está dispuesta a renunciar a conocer mundo y otras culturas.
E.P.- ¿Qué le han pedido desde Mesa del Turismo a los partidos políticos, ahora que se acercan las elecciones?
Juan Andrés Melián.- Hemos mandado una serie de peticiones a los dos grandes partidos, pero para que sean asuntos que se lleven a cabo a través de un pacto por el turismo como primera actividad empresarial de la economía, en tanto que el sector turístico representa más del 11% del PIB y genera más del 12% de los puestos de trabajo. Eso requiere un pacto de Estado entre los dos primeros partidos del país, PSOE y PP. En esa línea, hemos tenido reuniones reiteradas con portavoces de los dos partidos tanto en el Parlamento como en el Senado. ¿Qué les pedimos? Primero, una constante nuestra: mercado único, en el sentido de que las normas reguladoras del sector turístico sean iguales en todas las autonomías españolas, que no haya criterios diferenciales entre una y otra. El turismo es una actividad viva y las empresas que quieren desarrollarse deben tener presencia en las 17 autonomías y no tienen porqué tener unas normas en unas y otras distintas en otras, incluso siendo en algunos casos contradictorias. Segundo, el Estatuto del Municipio Turístico con efectos fiscales. Es decir, en toda España hay una serie de municipios que durante el invierno tienen 200 habitantes, por ejemplo, y en verano tienen 5.000 camas. En estos lugares, debería haber un equilibrio fiscal para compensar los costos que tienen servicios vitales para esa actividad turística. Éstas es una reivindicación vigente desde la época de UCD.
E.P.- Algunos de esos municipios han sufrido otro “efecto secundario”, que es el de la promoción inmobiliaria en las zonas costeras, haciendo en algunos casos verdaderos destrozos. ¿Qué solución le ven desde Mesa del Turismo?
Juan Andrés Melián.- Creo que hay un tema más grave todavía, que se refiere a unas recientes declaraciones de la Ministra de Medio Ambiente, en las que dijo algo así como que había que hacer borrón y cuenta nueva de la costa española. ¡Esto es imposible! Efectivamente hay edificaciones pegadas al mar, e incluso algunas dentro del mar, y hay una norma desde hace unos diez años en la que se prohíbe planificar y construir a menos de cien metros de la línea marítimo-terrestre. La tesis nuestra es que, en primer lugar, todas aquellas edificaciones que se hicieron antes de publicarse la ley cuentan con todos sus permisos y autorizaciones y, por tanto, para poder hacer alguna actuación administrativa para su eliminación requiere hacer unas previsiones económicas impresionantes porque ahí tienen que indemnizar por completo a todas las inversiones realizadas. La solución para nosotros es que en aquellos edificios que fueron construidos hace más de diez años se hagan las modificaciones, actualizaciones y rectificaciones necesarias, que se exija. Pero volarlo es imposible porque no hay dinero en todo el Estado español que soporte un planteamiento en esa línea. Aquellos edificios que se han hecho posteriormente y son susceptibles de modificación, que exijan también que se modifiquen. Y aquellos que sean una verdadera monstruosidad y estén hechos fuera de toda norma, entonces sí, esos que se expropien y se vuelen.
E.P.- De la costa, al interior y a la montaña… El turismo rural está presentando datos de crecimiento muy importantes. ¿A qué se debe?
Juan Andrés Melián.- Creo que es un magnífico complemento para la base de nuestro turismo, que sigue siendo el sol y playa. A través de pequeños hoteles en aquellos lugares que tengan algo que les diferencie se permite que los turistas participen y convivan con el destino. Para mí tiene una trascendencia social muy importante porque a través de esa actividad se logra el asentamiento de la juventud en su lugar de nacimiento, porque además el turismo rural no sólo es el alojamiento sino también todos los servicios complementarios. Es fundamental además seguir manteniendo pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas en esos pueblos, que son factores imprescindibles para el turismo rural. El turista que acude a estos sitios quiere que la base de su alimentación sean los productos de la tierra. Todo eso permitiría crear focos de supervivencia que animen a la juventud a situarse en sus lugares de origen.
E.P.- ¿Qué zonas de España cree que no han desarrollado todavía suficientemente su potencial turístico?
Juan Andrés Melián.- Probablemente Extremadura, en Andalucía hay también zonas en las que se podrían convertir cortijos en pequeños establecimientos en los que se pueda convivir con la familia que desarrolla la actividad agrícola o ganadera.