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Viernes 10 del Octubre de 2008 — Actualizado a las: 16:22 PM
Roser Vilar.- Cuando tomó posesión del cargo de director del museo el pasado mes de enero, dijo que uno de sus objetivos era dar otra identidad al museo. ¿Qué es lo que no le gustó del museo que se encontró?
Manuel Borja Villel.- Por un lado los edificios. Daba la impresión que no se había trabajado con ellos sino en contra. Sobretodo con los edificios de Fernando Sabatini del Antiguo Hospital General. Se han ido cambiando cosas sin tener en cuenta las características del propio edificio. Por otro lado, la colección se ha hecho demasiado linealmente y siguiendo parámetros muy canónicos y antiguos con una visión única que creo que hay que cambiar. Hay que tener una visión más poliédrica y compleja articulando pequeñas narraciones. Y finalmente el programa de exposiciones y los programas públicos, que hasta ahora no han utilizado el potencial del Reina Sofía no como un simple museo sino como un museo que es casi como una ciudad. Un museo que aglutina tres auditorios, un gran archivo, espacios de exposiciones… y este carácter de ciudad es el que está por explotar.
R.V.- ¿Qué modelo de museo propone para el Reina Sofía?
Manuel Borja-Villel.- Un modelo basado en la combinación de los tres elementos que le he nombrado: los edificios, las colecciones, tanto permanentes como no y el programa de exposiciones del museo. En todo ello trabajamos cada día los que nos encargamos de todos los aspectos del museo. La unión de los tres puntos claves podrá darle al Reina Sofía una entidad propia y casi única.
R.V.- Con los cambios que propone, ¿conseguiremos que el Reina Sofía alcance el mismo nivel que la Tate Modern de Londres o el MOMA de Nueva York?
Manuel Borja-Villel.- El MOMA es el MOMA y la historia no se recupera en dos días. Este museo lleva comprando obras desde los años 20 y la Tate se fundó en el S.XIX , por lo tanto llevan muchos años trabajando. Estoy completamente convencido que el museo Reina Sofía significará para el S.XXI lo que la Tate Modern y el MOMA fueron para el S.XX. En un par de años podremos ver el enorme potencial que tiene el Reina Sofía.
R.V.- Antes de encargarse del Reina Sofía, era director del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA). ¿Es distinto el arte que se expone en Barcelona que en Madrid?
Manuel Borja-Villel.- El arte es muy distinto y a la vez muy igual, porque vivimos en una época muy global. Lo que si que es diferente es la realidad de los museos. El MACBA es un museo arte contemporáneo en Barcelona, por eso lo primero que hice fue “patear” toda la ciudad y entenderla para ver como se podía integrar el museo en su conjunto. El Reina Sofía es un museo nacional por lo que tiene que tener en cuenta a todo un país. Y en este sentido, lo que se hace en Barcelona puedes ser distinto de lo que se hace en Madrid pero claramente el proyecto del Reina Sofía es un proyecto que va más allá de Madrid.
R.V.- ¿Qué ha supuesto para usted el pasar de dirigir un museo vanguardista como el MACBA a un museo más conservador como el Reina Sofía?
Manuel Borja-Villel.- La ventaja del Reina Sofía es que puedes trabajar con las vanguardias históricas y con piezas del futuro. Hay que tener claro que no hay presente sin entender el pasado inmediato y el Reina Sofía tiene este carácter complejo y completo. Por lo tanto no es un museo conservador sino que, quizás, se ha trabajado con un aire más conservador que otros.
R.V.- Uno de los primeros cambios que ha hecho en el museo se ha centrado en la sala que exhibe el Guernica. A partir de ahora podemos observar nuevos matices en la obra. ¿Esto significa que las personas que hasta ahora han visitado el Reina Sofía no han podido apreciar como se merece el famoso cuadro?
Manuel Borja-Villel.- Posiblemente, ahora la percepción es mucho más frontal y también hemos cambiado la luz de la sala. Afortunadamente los museos son organismos vivos que se van modificando según pasa el tiempo. En teoría, las personas que trabajan en el museo tienen que estar contínuamente trabajando sobre nuevas adquisiciones que implican nuevas lecturas y a la vez nuevas presentaciones. Cada cierto tiempo, las colecciones van cambiando, a diferencia de algunos clásicos que se consideran monumentos. Las personas que vengan ahora a visitar el Reina Sofía lo verán bastante distinto.
R.V.- A partir de octubre, el Reina Sofía mostrará una obra reconstruida de Richard Sierra que desapareció en 2005. ¿Cómo se explica que una pieza de 38 toneladas desaparezca y no se encuentre?
Manuel Borja-Villel.- Que se esfume una pieza con un peso tan extraordinario es uno de los misterios de la naturaleza que nunca logramos descifrar. Lo bueno es que afortunadamente es una pieza que se puede reconstruir, y la que veremos a partir de octubre es tan original como la que desapareció.
R.V.- Con la llegada del ministro César Antonio Molina al Ministerio de Cultura, se incluyó el Código de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte, que considera que la elección de los directores de los museos se haga por concurso. Este hecho propició la renuncia de la antigua directora del Reina Sofía, Ana Martínez Aguilar. ¿Qué opinó sobre su dimisión?
Manuel Borja-Villel.- La dimisión de la sra. Martínez fue una elección totalmente personal.
R.V.- Al igual que su predecesora en el cargo, desde la llegada de Molina al ministerio fueron muchos los gestores de museos y centros de arte que fueron relevados de su cargo. ¿El nuevo Código propició un relevo en la dirección de las instituciones culturales españolas?
Manuel Borja-Villel.- El impulso del Código de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte significa que cada vez más los centros de arte pueden tener su propia autonomía y que los directores son elegidos por expertos y no nombrados directamente por los poderes políticos. Me parece un cambio extraordinario, porque implica que se pueda trabajar a largo plazo, responder a algún trabajo que es independiente de los cambios de la administración, una medida casi revolucionaria.
R.V.- ¿Cómo son sus relaciones con el Ministerio de Cultura?
Manuel Borja-Villel.- Absolutamente impecables.
R.V.- Dígame alguna obra que le gustaría exponer en el Reina Sofía y por diversos factores, cree que será difícil conseguirlo.
Manuel Borja-Villel.- En principio, como el tipo de colección que estamos haciendo es bastante diferente a la oficial, las cosas que se están buscando las estamos encontrando. Por ejemplo, creo que el museo tiene algunas lagunas en arte americano y europeo de los años 50 que serían importantes para contextualizar lo que estamos haciendo.