“Trabajaremos para que Telefónica no haga negocio con los clientes de las otras compañías”
Sara Aguareles.- Hace un par de semanas, la CMT remitió a los ministerios de Industria y Consumo un informe sobre el impacto de las subidas de tarifas aplicadas el pasado 1 de marzo por los tres principales operadores móviles. ¿Qué conclusiones puede adelantar?
Marcel Coderch.- No puedo hablar sobre el contenido del informe, pero sí le diré que todo apunta a que las operadoras han diseñado un mecanismo de reestructuración interna para aplicar la nueva ley. Antes las llamadas cortas “subvencionaban” una parte de las llamadas largas, ya que siempre estábamos pagando el primer minuto entero aunque sólo habláramos unos segundos. Con el nuevo sistema, las llamadas largas resultan comparativamente más caras que antes.
S.A.-Lo que es seguro es que no habrán perdido dinero, de hecho Facua calcula que con las nuevas tarifas se ingresarán 164 Millones de euros extra hasta diciembre…
M.C.- Ya le digo que no le puedo decir cifras totales, porque el informe todavía está en manos de los ministerios competentes. Facua no tiene acceso a los datos con los que hemos elaborado este informe, y su cifra sale de aproximaciones y proyecciones, por lo que no coincide con la cifra que hemos dado nosotros.
S.A.- Hablemos de Telefónica. A pesar de ser una empresa privada, buena parte del trabajo de la CMT consiste en controlar sus actividades…
M.C.- A pesar de ser una empresa privatizada y pertenecer a un mercado no regulado, hay que seguir interviniendo en Telefónica porque sigue teniendo unas cuotas de mercado muy importantes que le dan una posición técnicamente dominante. Cuando esto sucede, la normativa europea permite establecer ciertas condiciones para que esta empresa no acabe ahogando a la competencia y se convierta en un monopolio.
S.A.- ¿Hasta qué punto se puede intervenir en Telefónica?
M.C.- Básicamente, lo que tenemos en cuenta son los precios mayoristas que esta empresa cobra a los demás operadores por utilizar sus infraestructuras. Estamos forzando a rebajar estos costes de interconexión para asegurarnos de que los otros operadores puedan mantener márgenes competitivos, y los seguiremos rebajando hasta que se acerquen al precio de coste de Telefónica para que ésta no haga negocio con los clientes de las otras compañías.
S.A.- En definitiva, ¿para que haya una liberalización real?
M.C.- Para que haya una liberalización más real, sí.
S.A.- Esto funciona con las redes que ya existen, y que son propiedad de Telefónica, pero ¿qué pasa con las inversiones que todavía están por hacer, como las redes de fibra óptica?
M.C.- En este caso es más complicado, porque Telefónica es la única empresa capaz de invertir grandes sumas, y si lo hace teóricamente sería lícito que cobrase un “peaje” para recuperar la inversión que ha hecho con su propio dinero. El problema que nos encontraríamos entonces es que Telefónica sería un monopolio “de facto”, con una red de su propiedad y no regulada con la que podría establecer las tarifas que quisiera. Lo que estamos haciendo, pues, es intentar establecer un juego de equilibrios para que eso no suceda.
S.A.- ¿Estamos arrastrando errores concebidos durante el proceso de privatización?
M.C.- A título personal, le diré que no comparto la fe ciega en que la liberalización y la competencia da mejores resultados que cualquier otra fórmula. Se podrían haber hecho las cosas de otra manera, como se hizo por ejemplo cuando se liberalizó la televisión. De la red de RTVE, se segregaron las infraestructuras de transporte, que dieron servicio a Antena3, Telecinco, etc… Lo mismo se pudo haber hecho con la red de cobre de telefonía pública. Se podría haber privatizado Telefónica pero manteniendo la red de infraestructuras como un ente independiente, y hoy en día la entidad propietaria de la red sería la que acometería las nuevas inversiones. Pero se vendió Telefónica en bloque, y ahora la red es de su propiedad.