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Viernes 16 del Mayo de 2008 — Actualizado a las: 16:54 PM
Sara Aguareles- Usted se define a sí mismo como el alcalde más feliz del mundo…
Oscar Goodman- No exactamente, lo que suelo pensar y decir es que soy el alcalde más feliz del universo.
S.A.- Y esa suerte a qué se debe?
O.G.- Yo represento a la mejor ciudad del mundo, donde tenemos un clima maravilloso, una cantidad enorme de entretenimientos que van desde los casinos hasta los restaurantes, tiendas, etc… y si yo soy el alcalde de todo eso, debo sentirme el más feliz del universo.
S.A.- Cuénteme más sobre esa ciudad…
O.G.- Las Vegas es un lugar fantástico, muy variado al contrario de lo que pueda parecer. Cada día llegan a la ciudad cientos de nuevas personas, a las que poco a poco les vamos a ofrecer otro nivel de diversión. Por supuesto siempre seremos un destino de entretenimiento, pero los que vivimos allí nos hemos ido sofisticando, centrando la atención en desarrollar actividades culturales y artísticas. En Barcelona he podido ver algunas cosas maravillosas en ese sentido que me encantaría que se pudieran ver también en mi ciudad.
S.A.- ¿Y por dónde van a empezar?
O.G.- De hecho ya hemos empezado. Estamos trabajando en la construcción de un instituto médico – el Instituto de Alzheimer Lou Ruvo –, cuyo diseño ha sido encargado al arquitecto Frank Gehry, y en el que vamos a invitar a investigadores y doctores de todo el mundo para que discutan sobre temas avanzados de medicina. También estamos diseñando un centro de arte – de hecho somos la única gran ciudad de Norteamérica que no tiene todavía un centro de interpretación artística –, y esperamos poder inaugurarlo en un par de años. En definitiva, estamos diversificando nuestras actividades económicas.
S.A.- ¿Cómo reciben los ciudadanos de Las Vegas todos estos proyectos?
O.G.- Cada vez son más los ciudadanos que participan activamente en las actividades que se realizan en lo que llamamos el “distrito artístico” de la ciudad. Poco a poco nos estamos centrando en nuevas formas de diversión y ocio, en una nueva cara de la ciudad.
S.A.- ¿Y los turistas, están preparados para esa “nueva” Las Vegas?
O.G.- Por supuesto la gente sigue viniendo principalmente por nuestros maravillosos casinos, restaurantes y boutiques exclusivas, pero creo que habrá transformaciones. El nuevo edificio de Frank Gehry, por ejemplo, será una buena oportunidad para que los turistas visiten también la zona centro de la ciudad, dónde podrán ver el verdadero corazón de Las Vegas. Este edificio será realmente un icono que dinamizará zonas de la ciudad que no están directamente relacionadas con el juego y el ocio.
S.A.- Frank Gehry también construyó el Guggenheim de Bilbao, y realmente el edificio revitalizó la actividad turística de la ciudad. ¿Espera algo similar para el centro de Las Vegas?
O.G.- Exactamente! Una infraestructura de esa magnitud, y tan esplendorosa como suelen ser los edificios de Gehry, le dará a la ciudad una nueva cara, una nueva imagen. No he podido visitar Bilbao todavía, pero he oído hablar mucho de cómo el Museo Guggenheim transformó la ciudad en lo que es hoy, y creo que en Las Vegas sucederá lo mismo: la gente se tomará un ratito de su tiempo para bajar al downtown y visitar, aunque sea desde fuera, el nuevo Centro Académico de Medicina y todo lo que le rodea. Poco a poco eso hará transformar la concepción que los turistas tienen de Las Vegas, que ya no será sólo la capital del entretenimiento sino una ciudad importante que se dedica a cosas importantes.
S.A.- Por ahora, sin embargo, los principales ingresos de la ciudad provienen de la actividad promovida por los casinos y grandes centros de ocio. ¿De qué cantidades estamos hablando?
O.G.- Cada año Las Vegas ingresa 36,7 Billones de dólares como resultado de la actividad turística, y esa enorme cantidad de dinero es la que permite que gocemos de una elevada calidad de vida, que además se ve favorecida por el hecho de que los ciudadanos no pagamos impuestos. Yo suelo bromear diciendo que Las Vegas es un buen sitio para morirse, porque eso también es gratis. Pero hablando en serio, la calidad de vida se puede comprobar con un solo dato: en Las Vegas todo el mundo tiene trabajo.
S.A.- ¿Podría existir un “Las Vegas”, como modelo de ocio, en otros lugares del mundo como por ejemplo Europa?
O.G.- Imposible. En otros lugares se pueden construir uno o dos casinos, incluso más, pero el nuestro es un concepto único en el mundo. En mi ciudad los casinos se alinean a lo largo de una calle en la que puedes visitar reproducciones de edificios de París, Roma, Nueva York, Egipto, o incluso que reproducen escenarios de películas de éxito como Star Wars. Todo ello ofrece al visitante un entretenimiento global, que va más allá de la propia actividad de la sala de juegos.
S.A.- Como buen abogado, usted supo convencer en las últimas elecciones al 86% de los electores de su ciudad, de que su proyecto sería lo mejor también para ellos …
O.G.- Sí, y en las elecciones que se celebrarán el próximo mes de abril, quiero el 100% de los votos. Cuando me presenté por primera vez, mucha gente pensó que alguien con mi pasado profesional, representando legalmente a personalidades muy reputadas de la ciudad, no tendría muchas probabilidades de obtener la alcaldía. Yo utilicé la misma fórmula en mi carrera electoral que en mi carrera profesional, conduciéndola por los caminos de la ética y la honestidad, con una mentalidad progresista y diciendo siempre lo que pienso. Creo que simplemente a la gente le gustó ver a un político que dice la verdad. A pesar de que puedan no estar de acuerdo conmigo, saben que nunca les voy a defraudar.
S.A.- En caso de perder, usted habría seguido siendo uno de los 15 mejores abogados criminalistas de Estados Unidos, según el National Law Journal, lo cual no es poco…
O.G.- Eso es precisamente lo que me distingue de otros candidatos, que se empeñan en obtener el puesto porque no tienen una vida anterior que les satisfaga. Yo tenía una vida estupenda como abogado, tengo una vida maravillosa como alcalde, y la seguiré teniendo cuando ya no esté en el ayuntamiento de Las Vegas. El entusiasmo por lo que haces, sea lo que sea, es lo que la gente agradece más.