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Viernes 05 del Septiembre de 2008 — Actualizado a las: 17:35 PM

Director: Humberto Salerno

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Pepu Hernández, seleccionador nacional de baloncesto

“Tiene gran valor haber conseguido un Mundial pero eso no cuenta para los Juegos”
05/08 - Estefanía Pérez

Los que le conocen dicen que es una persona humilde… realmente lo parece nada más escucharlo. Tuvo la gran habilidad, o la gran virtud, de meterse en el bolsillo a la Selección Española, de hacer funcionar a todos como una única persona, y ahí estuvo el secreto del éxito, el secreto que llevó al equipo nacional a lo más alto de su historia al ganar el Mundial de Japón 2006 y poder así abrazar por primera vez ese trofeo. No existen las fórmulas mágicas, pero José Vicente “Pepu” Hernández por lo menos sí espera repetir la magia que existió entre los miembros del equipo gracias a los valores “sencillos pero no simples” que siempre se exige a sí mismo y a sus jugadores.
 

Estefanía Pérez.- Al llegar por primera vez a la Selección Española, no sólo tuvo que enfrentarse al reto de dirigir al equipo hacia lo más alto sino antes que eso al de integrarse en un equipo ya acostumbrado a trabajar junto. ¿Qué hay que tener en cuenta cuando el nuevo es el “jefe”?

Pepu Hernández.- Sobretodo escuchar: conocer lo que pueden aportar las personas que han tenido experiencia en esa competición. Cuando yo llego a la Selección prácticamente todos los jugadores ya se conocían de anteriores equipos o selecciones, ya habían competido juntos, incluso los ayudantes, que son muy importantes, ya habían competido en campeonatos europeos, en juegos olímpicos y tenían una experiencia sobre la competición, sobre el equipo, las circunstancias… Por eso es interesante escuchar y aprender de lo positivo que se ha hecho y también de algunas cuestiones negativas para no volver a incurrir en determinados errores.

E.P.- Se suele decir que lo que ya funciona bien es mejor no tocarlo…

Pepu Hernández.- Claro, sobretodo creo que hay determinadas cosas que funcionan y que hay una voluntad y una intención del equipo por la puesta en común que es preferible potenciar antes que introducir algún elemento que pueda distorsionar la voluntad del equipo. Por eso considero muy importante saber y conocer. No se trata de tener un exceso de información, pero puedes coger las cosas positivas que tiene un grupo y tratar de potenciarlas en todo momento.

E.P.- Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón… La Selección que se encontró ya en su momento estaba formada por “estrellas” del deporte. ¿Tuvo que lidiar con ellos en algún momento?

Pepu Hernández.- No, en ningún caso. He tenido la fortuna de conocer prácticamente a todos los jugadores, incluso desde su etapa juvenil y de formación. Sin llegar a un conocimiento personal amplio, sí tenía con determinados jugadores un trato muy especial. Sólo como ejemplo, con Carlos Jiménez he estado con él entrenándole desde sus 17 años hasta los 27. Con Felipe Reyes otro tanto de lo mismo y en menor medida con Sergio Rodríguez. Creo también que ellos fueron fundamentales en mi entrada en el grupo. Ellos ya dieron información a sus compañeros, había una cierta curiosidad por el entrenador que llegaba. Lo que sí es cierto es que algunas personalidades me sorprendieron muy gratamente, porque había un compromiso extraordinario con el deporte y voluntad para la puesta en común. Muchas veces a causa de los prejuicios cometemos errores a la hora de valorar y analizar una personalidad: podemos tener la idea de que un jugador es superficial y resulta que tiene una profundidad y un conocimiento del juego extraordinarios.

E.P.- Pero sin duda debe ser difícil llegar a crear un equipo a partir de diferentes individualidades y personalidades…

Pepu Hernández.- Tiene que haber voluntad inicial. Además es que el baloncesto es un deporte de equipo y sólo como equipo se puede llegar a competir y a ganar. Yo he pensado siempre que para que eso funcione hay que aplicar normas muy sencillas, de fácil cumplimiento, sobretodo cuando te encuentras con un equipo inteligente, que sabe captar y que tiene voluntad de poner en práctica estas propuestas sencillas. En la primera reunión que tengo con el equipo no hablo de cuestiones técnicas, sino de cómo vamos a basar nuestra relación deportiva y personal. Son normas muy sencillas de respeto, confianza, generosidad, humildad… Y no es más que eso. Luego se pueden ir añadiendo determinados conceptos según va avanzando la relación, porque creo que hay detalles que no deben ser sólo palabras sino que deben ser hechos. Las palabras entran y salen y los hechos son los que se quedan, son los que dan credibilidad.

E.P.- ¿Durante su etapa como entrenador del Estudiantes también le ayudaron este tipo de normas?

Pepu Hernández.- Sí, aunque tengo que reconocer que no siempre los utilizaba y expresaba de la misma manera. Cometemos muchos errores los entrenadores y uno de los más importantes es dar por supuestas determinadas cosas. Como llevas unos años entrenando a un equipo y los jugadores pueden ser los mismos, parece que no hay que volver a recordar determinadas cosas, pero sí, sí es importante que, cada vez que haya una novedad, no dar nada por supuesto y volver a repetir algunos conceptos para que estén muy claros. Seguir esas pequeñas normas nos acerca. Los entrenadores tenemos que intentar ser muy coherentes con lo que decimos, no podemos dar órdenes contradictorias.

E.P.- ¿Qué papel tiene la autoridad en su función de entrenador de la selección? Al menos, visto desde fuera, en los partidos parece que el entrenador es, digamos, muy contundente al dar las instrucciones…

Pepu Hernández.- Bueno, eso que se ve en los partidos es fruto de la inmediatez. Yo intento tener las cosas muy bien preparadas para que el equipo sepa más o menos qué debe hacer en cada momento, pero hay cosas que hay que resolver en el instante. En ese momento no hay oportunidad para la valoración general, hay que hacer las cosas y punto. El tema de la autoridad no creo que sea algo que te den por contrato o porque eres el director o jefe del equipo. Es algo que te tienes ganar diariamente y por eso, para mí, la autoridad es más bien credibilidad. Yo prefiero el tratar de convencer o de seducir, siempre es mejor el “querer hacer” que el “tener que hacer”.

E.P.- Una vez se descubre la fórmula del éxito, ¿el triunfo está garantizado en los Juegos Olímpicos de Pekín?

Pepu Hernández.- Influyen muchas otras cosas. Yo consideré que esto sería muy aburrido si se tratase de una simple suma, y que con una fórmula matemática llegáramos otra vez al éxito. No es así. Siempre trabajamos con personas, yo no trabajo con jugadores sino con personas… Trabajo con jugadores en el momento en que el tema de la relación personal y del conocimiento del equipo está resuelto. Estamos en un deporte en el que existen muchas variables y diferencias entre un partido u otro, entre una competición y otra. Aunque pueda parecer muy similar, no lo es. Así que tenemos que estar atentos a esas circunstancias que pueden variar el juego, la aportación de cada uno de los jugadores o la mentalización. Aunque intentaremos que las cosas que fueron bien se parezcan, yo siempre he sido muy autocrítico y, tanto en la victoria como en la derrota, las cosas siempre se pueden mejorar. Además también hay que relativizar los éxitos, no sé exactamente qué son los éxitos. Aunque siempre tiene un valor extraordinario el haber conseguido un Mundial eso no cuenta para la siguiente competición porque es deporte y tienes que volver a enfrentarte en otras circunstancias.

E.P.- ¿Es más fácil dirigir a un equipo cuando hay éxitos deportivos que cuando hay fracasos?

Pepu Hernández.- Siempre hay dificultades. Cuando las cosas van muy bien lo que considero más difícil de gestionar es la ambición del equipo, la ansiedad… pero hombre, es más placentero. Cuando las cosas van mal siempre hay cancha para un cambio de mentalidad y la aportación de nuevas ideas. Pero yo intento que nunca nos engañemos cuando las cosas van bien porque puede ocurrir que estás tan complacido que puedes descuidar la vigilancia sobre las cosas que pueden estar pasando en el grupo.

E.P.- Parece que es cierto eso que dicen de su humildad… pero ¿en cuánto depende el éxito del equipo exclusivamente de usted, el entrenador?

Pepu Hernández.- Yo nunca me he engañado en esto… ¡no sé si es humilde o no pero yo me considero una pieza más del equipo! A esa posibilidad de poner en común y de ayudar le doy un valor, pero les doy muchísimo más valor a los jugadores. Es más, les repito a los jugadores cómo me gustaría estar en su piel, poder jugar, porque ¡creo que es lo más divertido! Son ellos los verdaderos protagonistas.



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