Actualidad de economía y nuevas tecnologías.
Viernes 05 del Septiembre de 2008 — Actualizado a las: 17:35 PM
¿El ser humano está predispuesto a ser feliz?
Creo que sí, aunque también es cierto que hay un elemento de tipo genético, es decir, hay personas que están más predispuestas a las emociones positivas, lo que popularmente se conoce como ver el vaso medio lleno. Son personas, además, que cuando se enfadan, se les pasa enseguida, y ésta es una forma de medir también la capacidad de ser feliz.
Si la felicidad se basa en la comunicación, como usted defiende, no debería ser tan difícil ser feliz…
No debería, es cierto. Lo que ocurre es que la comunicación parece algo fácil, pero cuando las personas nos comunicamos debemos pagar algunos peajes. Es decir, la información es una categoría distinta, en el sentido de que ésta tiende a ser escurridiza, tiende a la desaparición… mientras que lo que debemos conseguir es que la comunicación sea constante. No podemos ir con el automático puesto y dejar que nuestra comunicación desafine.
Dentro de la “dieta comunicativa” que recomienda en su libro, uno de los platos principales es una buena conversación. ¿Por qué?
Se trata de un producto comunicativo excelente, productor de emociones positivas. Ahora bien, una buena conversación debe ser equilibrada, en la que se muestre interés y motivación y se escuche a la otra persona con empatía. Nadie debería acabar el día sin haber tenido, como mínimo, tres cuartos de hora de conversación.
Me temo que no son muchas las personas que siguen su dieta.
Nuestros cerebros están diseñados para vivir hace millones de años y, por tanto, para vivir en comunidades pequeñas, donde todo el mundo se conoce. En cambio, hoy en día la mayoría vivimos en ciudades inmersos en colectivos compuestos de miles y miles de personas que no conocemos, es decir, en sociedades híper complejas, mientras que nuestros cerebros no están, en principio, diseñados para ellas. Pero eso no quiere decir que no nos podamos adaptar, porque todos tenemos las fuentes para ser felices, pero no las hacemos manar.
"En unos años estaremos en condiciones de hacer una reflexión sobre la felicidad"
¿Cómo conjugar la necesidad humana de comunicarse de una forma cercana con la también necesidad de avanzar tecnológicamente?
Creo que lo conseguiremos equilibrar, lo que ocurre es que esta sociedad tecnológicamente tan avanzada tiene poco más de una generación y encontrar las herramientas para compensar lleva su tiempo. En unos años estaremos en condiciones de hacer una reflexión sobre la felicidad, y no como hasta ahora que, por ejemplo, la medicina y la psicología se han preocupado más de la enfermedad que de la normalidad y la salud.
Alrededor de la felicidad, han surgido multitud de frases populares y tal vez una de las más usadas es aquella de “el dinero no da la felicidad, pero ayuda”. ¿Es eso cierto?
Estoy totalmente de acuerdo con la primera parte de la frase, pero no con la segunda. El dinero ayuda en la medida que te permite superar un lindar de subsistencia. Una vez superado, no hay pruebas empíricas que demuestren que la gente más rica sea más feliz, y hay muchos estudios sobre ello. Lo que da la felicidad son las relaciones y el afecto.
¿Debemos buscar la felicidad permanente o procurar tener pequeños momentos de felicidad?
Yo diría que más bien deberíamos encontrar pequeños momentos y hacerlos, en la medida de lo posible, cada vez más extensos. Además, si una persona va mejorando sus habilidades comunicativas, notará que cada vez está mejor.