¿Estamos viviendo una japonetización de las economías occidentales?

Nov 8, 2011 | Finanzas


¿Estamos viviendo una <i>japonetización</i> de las economías occidentales?

Es bien conocido que estamos inmersos en la peor crisis financiera y bursátil desde el crack de la bolsa de Nueva York en 1929 en cuanto a efectos sobre la economía real se refiere. Si la comparamos con  las anteriores, ésta gana en complejidad, en alcance y en dificultad para ponerle freno.
Europa está tratando de evitar que su endeudamiento acabe por provocar una recesión a nivel mundial, ya que sus interconexiones con la economía americana ponen de manifiesto que se necesitan mutuamente para salir del bache actual. La resolución de esta coyuntura es también clave para el futuro de las economías emergentes, en las que su consumo interno no es suficiente para tirar de la demanda y sus exportaciones dependen principalmente de Europa y Estados Unidos.
Los mercados están descontando las expectativas de bajo crecimiento en los próximos períodos y en sus últimas declaraciones, Angela Merkel lo corroboraba diciendo que el tiempo necesario para superar la situación que estamos viviendo podría sobrepasar los diez años. No es del todo descabellado pensar que posiblemente en los próximos ejercicios vivamos períodos de crecimiento con altibajos que podrían terminar en resultados con incrementos del PIB de suma cero, al igual que lleva ocurriendo en Japón desde hace veinte años. ¿Pero es realmente comparable lo que estamos viviendo, por ejemplo en Europa, con lo ocurrido en el país nipón en las dos últimas décadas?
Sabemos que son crisis diferentes, tanto en magnitud como en nivel de contagio a otros territorios, pero tienen un origen común, el endeudamiento. La crisis que comenzó en Japón en los años 80, se originó por los excesos en los mercados inmobiliarios. En EEUU el detonante fueron las hipotecas subprime y en el caso de España la burbuja inmobiliaria y su exceso de tasación sobre los inmuebles. Otro punto en común ,son las rigideces estructurales de estos mercados y la ineficacia en la  gestión de sus dirigentes políticos.
La falta de credibilidad presupuestaria en Europa, provoca que haya que ajustarse el cinturón cuando lo que necesitan las economías es precisamente estímulo para poder crear empleos, que a su vez permitan pagar las deudas de los ciudadanos. El BCE sigue obcecado en controlar la inflación, cuando históricamente ha sido un mecanismo para pagar las deudas. De hecho el IPC para el conjunto de la Zona Euro alcanzó el 3,3% en septiembre, mientras que España alcanzó un nivel similar (3,1%), Alemania y Francia reflejaron niveles inferiores del 2,5% y del 2,25%, respectivamente.
Podemos pensar que este hecho refleja una mejora de la producción y que se está consumiendo más, pero en el caso español, las medidas de ajuste como el aumento del IVA, que grava el consumo, harían que los precios aumenten por esta vía, por lo que se deduce que existe actualmente una sobrecapacidad industrial y seguirán sobrando trabajadores.
A donde queremos llegar, si no se crece difícil que exista inflación y si no hay inflación, ¿Cómo pagamos las deudas?.  Es un círculo vicioso del cual será difícil salir si no se toman las medidas adecuadas, corroborando distintas teorías de Estructura Económica. Está demostrado que bajo la amenaza de quiebra, los que hayan pedido una cantidad excesiva de créditos lucharán para saldar sus deudas, por lo que un pinchazo en los precios de los activos adquiridos mediante préstamos tendrán un impacto más dañino que los adquiridos con menos apalancamiento.
Durante largos períodos, Japón ha gozado de tipos de interés muy bajos, que favorecían el pago de sus deudas y también sus exportaciones, pero han desincentivado la productividad y la creatividad (?Trampa de la liquidez?). Quizás esto pase también con Europa, aunque las medidas tomadas por [...]


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