Gabriel Busquets - Noticias.com

Ene 1, 2010 | Noticias

Sara Aguareles.- ¿Es todavía demasiado pronto para hacer un balance de esta “Gran Coalición”?

Gabriel Busquets.- No, yo creo que un año es tiempo suficiente para poder hacer un balance, aunque sea provisional porque la Canciller, tal y como ella misma ha afirmado, prefiere la política de los pequeños pasos. Y también porque esta coalición pactó un programa de gobierno en el que no está todo escrito: las negociaciones son constantes entre los partidos y eso lleva su tiempo, sobretodo cuando se parte de posiciones muy diferentes que obligan a la búsqueda de compromisos.

S.A.-¿Y qué se ha conseguido en estos primeros meses de negociaciones?

G.B.- Hay una serie de temas muy importantes que han quedado resueltos satisfactoriamente. Uno de ellos ha sido la reforma del federalismo, que era un tema que se llevaba arrastrando desde hace años, y que lastraba la acción de gobierno porque el número de leyes que requerían la aprobación del Bundesrat era enorme, y muchas propuestas quedaban bloqueadas. Ese tema se ha resuelto reduciendo el número de leyes que requieren una mayoría del Bundesrat a un 37%, desde el casi 70% que se necesitaba antes. Un segundo aspecto es la reducción del déficit presupuestario, que es un tema que tenía varias connotaciones. Una psicológica muy importante es que Alemania, la primera potencia económica de Europa, y motor de la economía, no cumplía desde hacía años con los criterios de Maastricht que ella misma había impuesto. Esto se solucionó el año pasado, en que se comprometió a cumplir con los criterios a partir de 2007 reduciendo el déficit por debajo del 3% y esto ya se cumplirá este mismo año según todo indica. La gran coalición está en condiciones de cumplir con los compromisos que adquiere. El desempleo es otra de las cuestiones que más han mejorado: si en febrero de 2005 la cifra llegaba a los 5 millones de parados, ahora estamos muy cerca del 2004.

S.A.-El paro es una de las cuestiones que preocupan más a los alemanes…

G.B.- Sí, y la Canciller sabe que estaría en una situación muy incómoda si no hubiera conseguido reducir el paro, por mucho que se hubiera mejorado en otros campos. La tasa de crecimiento de la economía en Alemania, que viene arrastrando unos años de crecimientos muy bajos y que por lo tanto ha impedido la creación de empleo, va a crecer este año previsiblemente por encima del 2%, alejándose de la media del 1,1% de crecimiento durante los últimos 10 años. Ese es otro de los logros de las reformas introducidas por la gran coalición.

S.A.-¿Cómo explica entonces que la popularidad de este gobierno de Gran Coalición y de sus líderes sea más bien baja?

G.B.- Las expectativas eran muy altas cuando Angela Merkel asumió la Cancillería, y aunque haya habido grandes cambios la gente todavía esperaba más. También es verdad que hay algunas medidas impopulares como la subida del IVA, que algunos dicen que no es necesaria si realmente se ha conseguido consolidar la deuda, y reducir el déficit. Esta subida del IVA puede provocar que la demanda interna se retraiga, en vez de aumentar. Y ese es uno de los aspectos del planteamiento económico de Alemania, que exporta mucho pero que tiene una demanda interna muy baja. Al mismo tiempo hay tasas de ahorro importantes, las familias no gastan ante la incertidumbre. Eso explicaría un poco la cierta decepción de los ciudadanos. Además yo creo que al gobierno actual se le juzga por lo que prometió durante la campaña electoral, pero es que eso es distinto del acuerdo de gobierno de la Gran Coalición, que no puede representar lo que cada uno de los dos partidos propuso en su campaña en solitario como lo referente a sanidad, pensiones, etc…

S.A.-¿Cómo se están desarrollando las relaciones entre Alemania y España en esta nueva etapa?

G.B.- Yo creo que las relaciones bilaterales entre ambos países están basadas en una tradición de cooperación muy amplia y sólida. Son relaciones que no están hipotecadas por ningún referente histórico o conflicto de vecindad, y que en los últimos 25 años ha conocido un impulso muy significativo. Este es el marco de relaciones, aunque en ocasiones muy concretas como el tema de la OPA de E.ON sobre Endesa se hayan tenido que reforzar con encuentros “extra”. Además, se da una circunstancia muy curiosa: son relaciones que se han establecido siempre independientemente del color de los partidos que hubiera en un gobierno y en el otro. En los últimos 25 años, de hecho, no han coincidido nunca líderes del mismo signo político: Helmut Kohl gobernó cuando aquí lo hacía el PSOE, Schröeder en la época del PP, Merkel cuando el PSOE vuelve al poder en España, etc…

S.A.-¿Es ahora un buen momento para invertir en Alemania?

G.B.- El mercado alemán es difícil, no hay que engañarse. Es complejo porque es un mercado muy consolidado y con empresas propias enormemente competitivas y con gran proyección internacional. Ello no ha impedido, sin embargo, que en los últimos años haya habido importantes inversiones españolas en sector textil, turismo, telecomunicaciones, finanzas, etc… En la medida en que la empresa española se ha internacionalizado más, un país como Alemania gana importancia estratégica.

S.A.-¿Y la relación con España es ahora más estratégica también para Alemania?

G.B.- Alemania quiere volver jugar ese papel de motor de Europa sin verse coartado por una situación económica interna o por tener que prestar un cuidado o atención importantes al este de Europa como ha venido ocurriendo. Quiere ser líder en Europa, y sabe que el eje franco alemán es insustituible pero no es suficiente, y por tanto esa labor de liderazgo necesitará de otros países, y porqué no ,entre ellos España.



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